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  • Capuchinas, una revelación sin antecedentes

    CAPUCHINAS, UNA REVELACIÓN SIN ANTECEDENTES.

     

     

    Presentación de  Carlos René García Escobar  Antropólogo y Escritor

     

     Para el 21 de diciembre del 2012, habrán pasado 492 años de la primera aparición de los españoles en las costas del Golfo del mar Caribe, hoy conocidas como La Huasteca de México, causando cierta confusión con la esperada venida del gran señor de todo el territorio maya mesoamericano, conocido como Quetzalcóatl de quien las leyendas locales profetizaban su llegada y a quien sus habitantes llamaban con distintos nombres, entre ellos Kukulkan y Q’ukumatz que eran de los más conocidos.

     

    Habrán pasado 450 años que el obispo Diego de Landa con saña fervorosa persiguió, capturó, torturó y quemó en la ciudad de Maní, habitantes mayas de Yucatán y toda clase de manuscritos e íconos de culto religioso, así como numerosa obra artística de la cultura maya.   Habrán pasado 488 años de la fundación de la Ciudad de Santiago, capital del Reino de Guatemala, con lo que se empieza a consolidar la invasión, conquista y colonización de los habitantes de esta región antiguamente conocida, por los mexicas y tlaxcaltecas, como Quauhtlimallan -Lugar de Árboles, o, Águila Cautiva- apelativo devenido finalmente en el actual ‘Guatemala’. 

     

    Habrán pasado  cerca de 450 años que las artes producidas en el Reino, entre ellas la arquitectura de ciudades, edificios civiles y religiosos; el arte plástico, el  musical, el literario y lingüístico; el arte dramático y danzario y toda clase de artesanías, adquirieron improntas mezcladas entre el arte hispano europeo de la época y el propio de estas latitudes americanas.

     

    Habrán pasado 191 años que este Reino de Guatemala se libera de la dependencia del poder político español y una nueva era de cambios empieza a gestarse en la vida nacional, a excepción de la situación de opresión racista y de explotación de su fuerza de trabajo, así como de apropiación de sus bienes y medios de producción, tal la tierra, que los grupos étnicos continuaron y que siguen sufriendo hasta el momento. 

     

    Habrán pasado 68 años que un nuevo cambio político social vislumbró, en 1944, que la situación de los indígenas guatemaltecos cambiaría en algo a su favor.

     

    Habrán pasado 58 años, desde 1954, que la situación les empeoró y no ha podido resolverse, ni mucho menos mejorarse.

     

    Habrán pasado más de 5,000 años que el calendario maya marcó una nueva era para el 2012, fecha en la cual se vislumbran cambios favorables de orden estructural, incluso, que empiezan ya a advertirse en las improntas sociales y religiosas. 

     

    Desde 1992, año conmemorativo del 5º Centenario del descubrimiento  del Nuevo Mundo por los españoles, se advierte una mejoría en el campo humanístico que toma en cuenta fundamentalmente la situación de los grupos oprimidos de la tierra, al decir de Frantz Fanon.

    De tales advertencias trata el texto titulado precisamente, La Revelación de Capuchinas, en el que su autor, Guillermo Paz Cárcamo, describe con precisión, análisis y reflexión, a través de un anecdotario misterioso calcado en lo místico y mágico, los detalles artísticos que revelan la presencia figurativa del antiguo ser supremo maya, Quetzalcóatl, tallada en los retablos de la iglesia de Capuchinas, en la ciudad de la Nueva Guatemala de La Asunción.

     

     El conocimiento le es revelado por un Ajq’ij kaqchikel que se le presenta en el contexto de una misteriosa misión que tiene por objeto descubrir, a la visión profana de la sociedad guatemalteca, el legado artístico de antiguos orfebres talladores, indígenas, que trabajaron los retablos de dicha iglesia durante el siglo XVIII cuando fue construida la antigua Iglesia y convento de las religiosas de Capuchinas en la Ciudad de Santiago de Guatemala. Estos retablos fueron trasladados, a la Nueva Guatemala de La Asunción, todavía durante la época final de ese mismo siglo. Posteriormente sufrieron muchos daños causados por el terremoto de 1976, razón por la cual, este Ajq’ij tallador fue contratado para proceder a su restauración.

     

    De veras que uno es ciego; la magia de los abuelos nubla la mirada de las gentes para ocultar lo que tiene que verse cuando no es el tiempo de verse.

     

    Le dijo a este Ajq’ij, quien trabajaba ya la restauración, un misterioso interlocutor, al señalarle en el interior de la iglesia citada, los detalles quetzalcoatlianos presentes en la estructuración artística de los retablos, dedicados estos, a diferentes deidades del culto religioso católico establecido en América desde las épocas coloniales de la Evangelización. En dicha ocasión, en tanto le explicaba los detalles, también le aseveró a manera de enseñanza y consejo:

     

    Generalmente los artistas indígenas son Ajq’ij, o, están cerca de los Ajq’ij’a,  porque cualquier arte es don que nos otorgan nuestros ancestrales Abuelos,  las Energías, o como dice la gente, los Nawales con que fuimos concebidos, paridos y caminamos por el sendero de la vida.

     

    Si tú estás acá, haciendo este trabajo, es porque fuiste escogido por los Abuelos  para hacerlo y para que yo te encontrara y te diera a conocer el poder de nuestros creadores y formadores; como nos dejaron dicho en elPopol Wuj:   “Aquí iniciamos la enseñanza…. la aclaración…. y la relación de lo oculto…. y lo revelado… por Tz’aqol Bitol; Alom, K’ajolom; Saqi Nim Aq, Saqi Nim Sis; Tepew Q’ukumatz; Corazón del Lago, Corazon del Mar…”

     

    Como el Ajq’ij, interlocutor de nuestro autor, le contaba que este antiguo Ajq’ij le había revelado la presencia del ser supremo en aquellos retablos, treinta años antes, cuando lo habían contratado como tallador para restaurarlos, también le contaba: 

     

    El mismo sentimiento tuve al contemplar por primera vez la presencia de nuestro Gran Abuelo Q’ukumatz-Quetzalcóatl. Estupefacto estaba cuando El desconocido me dijo: de ahora en adelante jamás dejarás de ver nuestra Deidad y jamás dejarás de sentir su presencia cada vez que entres a esta iglesia… así me dijo y así me ha sucedido y así te sucederá a ti….Bueno querido amigo, es que llegó el tiempo que debe conocerse lo que ha estado velado ante los ojos de todos; de dar a conocer lo conocido desconocido.

    Al respecto de todo lo sucedido al interior de la iglesia de Capuchinas y luego de visitarla otras veces, para constatar lo revelado con apuntes y fotografías, nuestro autor, Guillermo Paz Cárcamo reflexiona:

     

    “Dichosamente, se dice uno observando los retablos, que en el momento de su confección estaba de moda ese estilo Churrigueresco, porque éste estilo es mucho más abigarrado que el clásico barroco, sobre todo en la retablística, donde se manejan con profusión las formas lineales curvadas y retorcidas, dando la sensación de un perenne movimiento, al mismo tiempo que refleja un ambiente de apabullante riqueza y poder”. 

     

    Esta idea me obsesionó cuando, por conversaciones sostenidas con Guillermo Paz, me decidí por mí mismo visitar la iglesia de Capuchinas y buscar en sus retablos todos esos detalles quetzalcoatlianos, referidos por él mismo con asombro y entusiasmo. Mi curiosidad basada en el conocimiento que tengo, a que nunca, nadie antes, se ha referido a los retablos de las iglesias coloniales en los aspectos referidos por Paz Cárcamo, sino solamente en alusión a su barroquismo, en la delineación figurativa de sus estructuras, diferenciándolos de los retablos españoles (Verbi Gratia Mario Monteforte Toledo), no pude más que contemplar, igualmente admirado, y evocar las figuras de Quetzalcóatl dadas a conocer por el arqueólogo Román Piña Chan hace muchos años en una edición del EFE del año 1977, Quetzaltcóatl, Serpiente Emplumada, y las que evidenció en el siglo pasado el insigne Rafael Girard, en Los Mayas Eternos publicada en 1962, basadas en sus estudios de la etnia Chortí del área oriental de Guatemala.

     

     Al comparar mentalmente los rasgos lineales de la talla elaborada en estos retablos, con esas evocaciones, me recorrió el cuerpo cierto estremecimiento que logró sobrecogerme en la contemplación de los retablos. Como dice nuestro autor: 

     

    “Viendo tal prodigio artístico-conceptual, de inmediato le corre a uno por la piel el estremecimiento del peligro, del riesgo sobre la vida de estos imagineros indígenas, porque sí los curas, o el mismo Juan José de Mérida, se hubieran dado cuenta del artificio e ingenio cosmogónico imbricado en las decoraciones, no sólo hubieran destruido los retablos como obras del demonio, sino además, los artistas indígenas hubieran sido enviados a la hoguera por la llamada Santa Inquisición y sus familias desterradas, en el mejor de los casos”. 

     

    Entonces recordé también la investigación que realicé en Rabinal, Baja Verapaz, en el año 2000 y publicada en el 2002, en la cual encontré que se practica en esa región una danza tradicional denominada, La Sierpe o de San Jorge, generalmente oculta en sus ritos internos de culto, pero que a la visión pública aparece como una victoria de San Jorge contra el dragón que se comía a las doncellas, antigua leyenda en las culturas mediterráneas que sobrevivieron al imperio romano, mezclada localmente con el mito de la serpiente en forma de la tarasca francoeuropea.

     

    De modo que no deja uno de sorprenderse y admirarse, por la inteligencia y valentía de aquellos artistas, talladores orfebres anónimos, que lograron pergeñar en la madera sus deidades de culto, con las propuestas artísticas de sus católicos contratistas; ensamblando toda una dimensión milenariamente conocida únicamente por ellos y conculcadas siglos antes por medio de la evangelización cristiana. Igual sucede en la danza tradicional referida.

     

    Consciente de esta nueva realidad que se nos enfrenta, en la contemporaneidad cíclica de los tiempos por venir, resta para los entendidos buscar y constatar con conocimiento semiológico del arte prehispánico mesoamericano, los rasgos artísticos todavía aparentemente ocultos en las expresiones del Arte Colonial, como por ejemplo en la sorprendente fachada de la iglesia de San Cristóbal Acasaguastlán, Zacapa, Guatemala, donde aparece esculpido en alto relieve, en su tímpano, el sol maya; una doble expresión de la serpiente emplumada, en su parte superior; así como el Dios Tlaloc, también en alto y bajo relieve y doble expresión, en su zócalo. 

     

    ¡Cuántas expresiones de la religión prehispánica mesoamericana podremos descubrir desde ahora en el amplio patrimonio cultural material de la obra arquitectónica colonial en nuestro territorio, que allí ha estado esperando ser contempladas con los nuevos ojos, de la nueva era, que vaticinó el calendario maya de todos los tiempos y que vino a revelarnos el misterioso Ajq’ij de Capuchinas! 

     

    En  tal sentido, me permito darle la bienvenida a este interesante texto que viene a revelarnos, a los interesados en el desarrollo y estudio del arte guatemalteco de todos los tiempos y lugares, aspectos importantes de la cultura ancestral de los pueblos mayas de hoy.

     

     Esperamos, en un propicio futuro, que en todos los órdenes de la vida económica, social, política y religiosa, se presente un desarrollo que signifique el fin de una época ominosa que les ha tocado vivir durante cinco siglos.

     

    Colonia la Florida, parte de Kaminal Juyu, 

    en la Nueva Guatemala de La Asunción

    A veinte días del mes de agosto del año 2011.

     

     

    Bibliografía Consultada:

     

    García Escobar, Carlos René. El Baile de la Sierpe o de San Jorge en Guatemala. La Tradición        Popular, No. 137.Cefol-Usac. Guatemala. 2002.

     

    Girard, Rafael. Los Mayas Eternos. Libro Mex Editores. México. 1962   Piña Chan, Román. Quetzalcóatl. La Serpiente Emplumada. EFE. México. 1977

     

     

    CAPUCHINAS

    El Retablo de Q’ukumatz

     

    Habíamos quedado en reunirnos para conversar sobre las Veinte Energías, las Trece Intensidades y los Cargadores establecidas en el Calendario Sagrado Maya, El Cholq’ij, y cómo su comprensión e interpretación proporciona el rasgo, las cualidades, un perfil sintético y completo de la personalidad, del espíritu, de cada ser humano. Yo iba ir a su pueblo, pero un día antes el Ajq’ij Cojtí, de origen kaqchikel, me dijo que vendría a la capital dado que a última hora había surgido un imprevisto y  que por esa circunstancia era mejor que nos juntáramos ahí, por lo menos para iniciar la explicación, la plática que se había previsto. 

     

    Quedamos de vernos a las diez y media de la mañana en la esquina de la décima calle y décima avenida de la zona 1, diciéndome, qué para que no tuviera confusiones, era justamente la esquina donde se ubica la iglesia de Capuchinas.

     

    A Capuchinas había ido con mi mamá, cada cierto tiempo, cuando ella en compañía de su prima Marina, iban a rezarle a la Virgen de Guadalupe y a San Antonio; uno se hincaba delante de los enormes retablos a rezar y los apreciaba como grandes catedrales revestidas de oro; en la imaginación de güiro creía que aquello era de oro macizo, como contaban las rezadoras; deslumbraba el resplandeciente dorado de los retablos colocados en la paredes y uno se sentía apabullado, consternado, como cerca del cielo, casi palpando la aparición de la Virgen. 

    Muchos años después volví a pasearme por el pasillo central, admirando cada uno de los retablos, cuando esperaba a una amiga que colaboraba con los curas a cargo de la iglesia. Siempre impresionan y siempre uno se queda como embobado mirando aquella multitud de claroobscuros que da cada recoveco del labrado dorado. Son tantas las curvas, los matices, la filigranas, altos y bajos relieves, que la tendencia es mirar todo el conjunto, no ve los detalles, porque además, el dorado oro que recubre todo el retablo y todos los retablos, da una contemplación plana del  conjunto donde solo destaca lo que no tiene color dorado: o sea, las pinturas colocadas en las oquedades de los retablos y las imágenes de bulto plantadas en las hornacinas.

     

    Llegué al sitio un poco antes con la intensión de entrar a la iglesia y ver de nuevo los retablos. Cuando estaba subiendo la acera para entrar al atrio, salía por la puerta el Ajq’ij, acompañado de uno de sus hijos. Nos saludamos en el atrio, nos dimos un abrazo y dijo que había llegado un poco antes para visitar la iglesia; le dije, que también esa era mí intención, por eso me había adelantado: 

     

    Bueno -me dice- nos pensamos y nos pusimos de acuerdo; es una buena señal, reiteró.  

    Entonces dijo que entráramos a la iglesia, que me quería mostrar algo:

     

      Te quiero mostrar algo -me dijo- 

     

    Y acto seguido se encaminó a la entrada. Su hijo y yo lo seguimos unos cuantos pasos atrás.

    Al entrar a la nave se fue directo hasta el altar, donde se puso a observar el retablo de Santiago Apóstol que está a un costado.  Con la vista me indicó que mirara detenidamente el retablo como él lo hacía.

     

    Lo miré y como tantas otras veces el dorado y lo sublimado de la ornamentación del retablo hacía resaltar las imágenes que están en las oquedades, perdiendo en esa estampa general los detalles del tallado y estofado de cada pequeña parte del retablo. 

     

    En cada retablo nos deteníamos un buen tiempo observando, en silencio, y en cada uno hacia la misma señal con los ojos, incitando a escudriñar los pormenores de la enorme obra maestra de la imaginería. 

     

    Cuando hubimos visto al último retablo, el de la Virgen de Guadalupe, que está a la entrada de la nave principal de la iglesia, el Ajq’ij se devolvió al retablo de San Judas Tadeo: un retablo impresionante con cinco pinturas y una escultura de San Judas Tadeo; impactante por su talla y el estofado de la imagen. Nosotros lo seguimos y luego de unos de minutos de contemplación, con la mirada como atrapando el tiempo, comenzó a decirnos:

     

    Hace más de 30 años, allá por el año 1980, fui contratado para venir a esta iglesia y trabajar como restaurador, para restaurar los retablos que habían quedado dañados por el terremoto de 1976. Toda la iglesia quedó dañada, pero para finales del 79 esta estructura había sido reparada casi en su totalidad…. fue entonces cuando se pensó en restaurar los retablos y por eso fui contratado como tallador, como estofador. En ese tiempo, yo era joven, era conocido en mi pueblo por mis habilidades en esas artes del tallado, la escultura, la pintura…. como decían que era bueno, por eso me contrataron. Había otros compañeros contratados para realizar otras tareas importantes para realizar la restauración: como los que estaban en el desmontaje de los retablos…. porque aunque no lo noten y la gente no se dé cuenta, los retablos no son de una sola pieza, eso es una muestra de lo delicado que es este arte…..

     

    Acá trabajé más de un año: un trabajo cuidadoso, muy minucioso, muy cansado, de mucha atención y concentración; de mano fina y templada, porque un pequeño desliz con la gubia, con el formón, o el escoplo, hasta con la lija o  la pintura, para decir algo, podía echar a perder estas obras históricas de arte…. eso aparte de que podías perder el empleo y con ello tu  pequeño prestigio de artista

     

    Recuerdo que en ese tiempo, al reparar ambos retablos de la entrada de este templo de Capuchinas, estaba a cargo un cura párroco español alto, muy frio y discriminador; nos dijo que en España se le llama cuadra al lugar donde viven los cerdos, porque así llamó al ambiente creado por la viruta del trabajo que realizábamos en el templo ya en funcionamiento.

     

    Ya viste bien el retablo -me dijo-

     

    Bueno -le dije-  he mirado lo esmerado, refinado de la talla, la opulencia del conjunto, lo impecable de la pintura dorada y de las pinturas de los cuadros, lo cuidado que lo tienen….

     

     

    ¿Y no ves algo curioso?  O ¿ raro….? ¿ inesperado…? O ¿ extraño en el retablo? 

     

    No -le dije medio turbado por su interrogación y mirada inquisitiva- de verdad no miro nada fuera de contexto, armonioso, simétrico, ornamental…

     

    Yo también en aquel tiempo no veía nada fuera de lo simétrico, armonioso, fino del ornamento, de lo impresionante del oro; igual que tú, así que estamos igual de ciegos me dijo-

     

    Con esa sentencia, volví a mirar  el retablo con el mayor detenimiento y acuciosidad que me permitían los sentidos. Pero nada. No veía nada extraño, ni algo que se saliera de las formas repetidas que miraba cuando apuntaba la vista a pequeños espacios del retablo para tratar de descubrir algo que me dijera algo y pudiera decirle al Ajq’ij: sí, Tata, acá miro algo raro. Pero nada, realmente no miraba nada extraño, ni raro, ni desconfigurado, ni roto, ni golpeado, ni despintado. O sea nada. Solo el retablo como siempre lo había mirado.

     

    Incluso pasé varios minutos mirando con especial detenimiento el cordero de plata incrustado en el retablo -resalta dentro del conjunto- esperando encontrar algo extraño, simbólico en ese símbolo del Cordero de Dios…. Igualmente nada.

     

    De veras que uno es ciego; la magia de los abuelos nubla la mirada de las gentes para ocultar lo que tiene que verse cuando no es el tiempo de verse. Dijo el Ajq’ij que le había manifestado un Señor Desconocido.

     

     

    Luego se quedó pensativo, otra vez con la mirada como atrapando el tiempo, o contando el tiempo o cosiendo el interminable e insondable camino del tiempo. De repente comenzó a contar que:

     

    Un día estaba yo afanoso restaurando una esquina del retablo de la Virgen de Santa Ana: lija y sopla, lija y sopla y sopla el polvo de la madera; era ya como la media mañana, hasta un poco de hambre tenía, cuando entró un señor delgado, algo moreno, no muy alto, pelo negro, cara fina con unos ojos negros encendidos; con las maneras pausadas, tranquilas, serenas, de esos seres que irradian un halo de energía que engancha al que está en su camino; que uno siente que saben, que tienen peso.  Se plantó a un paso de donde estaba la viruta en el piso y despacio fue viendo  todo el recinto de la iglesia.

     

    El Ajq’ij hizo el movimiento con los ojos y cabeza que supuestamente hizo el Señor Desconocido y siguió diciendo:

     

    Yo, mirándolo a modo de suspendido, atento a su figura; no le quitaba el ojo, ni sé por qué, pero deje de soplar y lijar... Hasta ahora me he preguntado ¿el por qué?... Y a de veras, a veces me digo que fue el poder de su mirada, de su ver, lo que me paralizó en esos segundos o minutos…. no lo sé ciertamente… o fue su recóndito poder mágico… Pero eso sucedió en aquel momento….lo tengo tan presente como si fuera  hoy…. después de tantos años, es como si lo estuviera viendo, sintiendo...

     

    El Ajq’ij, estaba  parado en el sitio desde donde el Señor Desconocido se plantó, e imitando  sus ademanes,  se agachó estirando el brazo y con la mano semicerrada hizo el gesto  de recoger un poco de viruta; seguidamente se enderezó y se llevó la mano semicerrada hacía la nariz y boca; dio una fuerte y honda aspiración; luego una larga pausa con la mano todavía  a un palmo de la boca, dijo:

     

     

    Esta es nuestra tierra, el olor de nuestra tierra, de lo que estamos hechos…

     

    Me comentó el Desconocido viéndome con una intensa mirada…. Yo, puesto que estaba sorprendido, solo atiné a asentir con una inclinación de cabeza. En ese momento, se me atravesó por la mente lo que nos decía el cura español cada vez que veía la viruta en el piso -una cuadra de cerdos- y me dije una vez más en mis pensamientos que el cura era otro  mísero encomendero más que llegaba a nuestra tierra. 

     

    En esos pensamientos estaba enredado cuando el Señor Desconocido me preguntó, que ¿qué me parecían los retablos y qué tiempo llevaba trabajando ahí?  Yo le dije, que tenía casi seis meses de trabajar en la restauración y que los retablos tenían un trabajo maravilloso de quienes los hicieron y que estaba aprendiendo mucho del arte de esa época, del Barroco, según decían los curas que estaban a cargo del trabajo…. Se me quedó viendo y de sopetón me dijo: 

     

    Esto no es Barroco….

     

    El Ajq’ij me miró con una mirada de interrogación y luego de una pausa me preguntó: 

    Y a ti ¿qué te parece? 

    Bueno -le dije- a mi me parece que es una variante del Barroco que le dicen Churrigueresco, porque este estilo es mucho más exuberante en las formas, más profuso que el clásico  Barroco, y estos retablos  son así, brillantes, llenos de adornos, lleno de calados, imágenes…  

     A la mente me vino  la  imagen del  enorme retablo-altar de la  catedral de México, que es un modelo del estilo Churrigueresco indianizado.

     

     ¡Ah!.... ¿Churrigueresco?.... pero como te digo -me dice el Ajq’ij- el Desconocido me dijo: no es Barroco… y luego con esa seguridad de los que hablan sabiendo lo que dicen, agregó: 

     

     

    Esto es nuestro arte….  

    Supongo que me quedé con cara de pasmado, de desconfiado -siguió diciendo- porque seguidamente me hizo saber, que debido a la opresión de los colonialistas y curas españoles por suprimir todo vestigio de nuestra ancestral cultura y sobre todo de nuestra cosmovisión, los maestros artesanos -porque así llamaban a los escultores, pintores, tallistas, a los artistas indígenas, los colonialistas- utilizaron la técnica escultórica de los colonialistas para expresar su propio arte y nuestra cosmovisión. Como sabrás, o si no los sabes te lo digo, me dijo aquel Señor Desconocido:

     

    Generalmente los artistas indígenas son Ajq’ij, o, están cerca de los Ajq’ij’a, porque cualquier arte es don que nos otorgan  nuestros ancestrales Abuelos, las Energías, o como dice la gente, los Nawales con  que fuimos concebidos, paridos y caminamos por el sendero de la vida.

     

    Si tú estás acá, haciendo este trabajo, es porque fuiste escogido por los Abuelos para hacerlo y para que yo te encontrara y te diera a conocer el poder de nuestros creadores y formadores; como nos dejaron dicho en el Popol Wuj -me siguió diciendo-....

     

    Aquí iniciamos la enseñanza…. la aclaración…. y la relación de lo oculto…. y lo revelado… por Tz’aqol Bitol; Alom, K’ajolom; Saqi Nim Aq, Saqi Nim Sis; Tepew Q’ukumatz; Corazón del Lago, Corazon del Mar…

     

    Todo esto lo dijo como recitando un poema. 

     

    Yo me quedé más asombrado todavía, porque no entendía el por qué me hablaba de esa manera ese Señor Desconocido. A saber cuántas cosas, pensamientos, pasaron por mi cabecita en aquellos momentos -me siguió contando- porque para ajustar la cosa, yo estaba solo en aquel rato; los otros trabajadores se habían ido al atrio, al  descanso de media mañana y a comerse algo. Bueno…. lo cierto es que cuando le daba vueltas al asunto que me pasaba, el Señor Desconocido me dijo: 

     

    Te quiero enseñar algo…

     

    Y con un ademán me indicó que lo siguiera hasta el retablo de San Judas Tadeo.

    Nos paramos en la mitad del pasillo central, así como estamos en este momento -me especificó el Ajq’ij- y me dijo que viera detenidamente el retablo porque en él estaban las señales de los Abuelos. Yo miré el retablo detenidamente y como te conté, miraba, o admiraba igual que tú ahora, el arte por el arte mismo; por lo tanto, no podía ver lo evidente dentro de lo velado, o como dirían algunos hoy día –expresó con un dejo irónico- que se dicen entendidos: lo intrínseco en lo extrínseco; la esencia o el contenido, dentro de la forma. 

     

    Mientras el Ajq’ij Cojtí, contaba la historia de su inesperado encuentro con el Señor Desconocido, su hijo y yo, seguíamos junto a él, parados delante del retablo de San Judas Tadeo, observándolo.

     

    Así que luego de un silencio, volvió a la carga preguntándome, sí de verdad no distinguía algo intrínseco en las formas del retablo:

     

    Algo que no corresponde en lo que corresponde,  algún trazo dudoso que te haga por lo menos adivinar, sospechar, que haya algo oculto, en esa forma “churrigueresca” que decís es el estilo; me endosó sin miramientos. 

     

    Como de mi parte no le di una respuesta, ni indicio de que  hubiera encontrado algún hallazgo en el retablo, prosiguió contando que: cuando el Señor Desconocido le hizo la misma pregunta, él tampoco veía ningún signo velado. Entonces, contó que el Desconocido le dijo que se echara para atrás unos pasos y que volviera a revisar el retablo; lo mismo hicimos nosotros por indicación suya; retrocedimos unos pasos y de nuevo miramos un buen rato el retablo, revisándolo. Preguntó de nuevo, si veíamos algo; con la cabeza le negué. Volvió a decir: 

     

    Lo mismo me pasó; entonces el Señor Desconocido me dijo que retrocediera hasta el otro lado de las bancas y volviera a revisar el retablo.

     

    Eso mismo nos hizo hacer. Dimos otros pasos para atrás, nos paramos y señaló al retablo  para que revisáramos de nuevo.  El retablo estaba ahora a una distancia que permitía verlo completo, con facilidad, de un vistazo. Opté por seccionar el retablo con la mirada e ir escudriñando cada sector, poniendo toda la atención posible para ver si encontraba algo que me indicara alguna presunción. Al final, nada. 

     

    Lo mismo me pasó a mí -dijo- Entonces el Señor Desconocido me dijo: 

     

    Ve con atención la parte de abajo del retablo, donde se encuentra  el cordero de plata. 

     

    Mientras contaba lo sucedido con el desconocido y la indicación que le daba, lo mismo nos indicaba con la mirada, haciendo al mismo tiempo, con la mano, un amplio recorrido imaginario sobre esa parte del retablo. 


    De repente sentí algo extraño en el cuerpo –siguió narrando el Ajq’ij- un desasosiego que no atinaba de dónde venía, ni de qué se trataba; sin embargo, seguía  encandilado en esa parte del retablo. Algo extraño, o más bien, algo familiar miraba pero no alcanzaba a verlo, eso era lo enigmático, lo incongruente.

     

    Minutos antes, yo había estado mirando precisamente esa parte del retablo, centrando la mirada y el escudriñamiento en la sección donde está el cordero de plata, o sea, en el centro justo de esa parte. Además, esa parte resalta en medio de la brillantez general del color oro, haciendo que uno fijara la mirada y atención en esa pequeña sección: lo demás se pierde a la vista. En ese momento no vi nada fuera de lo ensortijado del labrado, aplanado por el color oro que lo recubre.   

     

    Cuando el Ajq’ij estaba hablando de su experiencia, comencé a tener una especie de corazonada.

     

    Algo efectivamente estaba en esa parte del retablo; algo conocido, algo que había visto múltiples veces, pero sin saber a ciencia cierta qué era lo visto. Son esos segundos o minutos que uno mira, pero no ve; que uno entiende, pero no acaba de entender: es la presencia de lo conocido desconocido. 

    En esos tanteos; entre el mirar y el ver, entre el discernimiento y el entendimiento, el Ajq’ij dice: 

    Ve bien la parte derecha del cordero y luego ve la parte izquierda; no mires el brillo del oro, solo ve los claro-obscuros que dan las formas….    

     

    Y claro, ahí estaba, en medio de la abigarrada ornamentación y el movimiento de luces y entorchados del barroco-churrigueresco, surgía mágicamente la abstracción de la Serpiente Emplumada, de Q’ukumatz; la Deidad que guió a los pueblos mayas en medio de las tinieblas, de la incertidumbre y los peligros más asombrosos, a la luz de la vida y del conocimiento.  

     

    Efectivamente, ahí estaba, tal como el Señor Desconocido se lo había mostrado al Ajq’i Cojtíj.

    La cuestión es que al ver la parte indicada, diluyendo de la mirada del resto cercano del retablo, de inmediato surge la abstracción de Q'ukumatz en el retablo.  


    En el mismo instante de ver la abstracción en el retablo se asoció, en mi mente, la figura abstracta de la Serpiente Emplumada  que está en Quirigüa, en tres enormes esculturas amorfas, donde claramente en medio y por medio, de decenas de trazos, figuras, glifos, esculturas, se desarrolla, delinea, la imagen de Q’ukumatz.

      
    También asocié al unísono una escultura de jade de Quetzalcóatl, que me impactó cuando la observé por primera vez: la perfección de sus trazos y sobre todo la mirada realista, vivaz, percibida desde lo inerte de la piedra. En esta pieza los trazos que delinean la figura de la Deidad, son casi los mismos que los del retablo; sobre todo alrededor de los ojos. Esa escultura, encontrada en Veracruz,  data entre 500 a 900 años antes de nuestra era.

     

    Con todo, en estas esculturas lo impactante, hipnotizante, en la mirada  que pasa uno sobre ellas, son los penetrantes, vívidos y abismales ojos de la Serpiente Emplumada, de Quetzalcóatl, Kukulkan, Q’ukumatz,Chimalkan.  Y justamente esto es lo que se ve, se percibe, siente, maravilla y hechiza en la abstracción labrada en la parte inferior del retablo de San Judas Tadeo; los ojos de la Deidad cosmogónica maya están ahí, subyugantes, fascinantes. 

    Estupefacto, perdí la noción del tiempo contemplando la talla de Q’ukumatz en el retablo; pensando que hacía alrededor de 300 años que ahí estaba, a la vista de todo el mundo y nadie, o casi nadie la veía. Pensaba en el portento de los artistas indígenas, que en la peor de las situaciones, cuando los perseguían a sangre y fuego por sus creencias en la de interpretación de la vida, del universo, de la cosmovisión, de sus Deidades,  habían sido capaces de utilizar los conceptos y técnicas del arte de los que los oprimían para plantar en los símbolos de fe católica, símbolos de la cosmovisión indígena.   Seguramente, pensaba, sí los curas en aquella época de intolerancia suprema,  se hubieran dado cuenta de ese simbolismo de la cosmovisión indígena adosado al retablo dedicado a San Judas Tadeo, seguramente lo hubieran destruido, o al menos, esa parte la hubieran quitado y las maderas echadas a la hoguera. 

    Con la vista pegada al retablo, viendo la talla de Q’ukumatz, veía otras manifestaciones de esa misma poderosa
    voluntad de mantener vivos los principios de la cosmovisión de la cultura indígena; no solo para el presente de quienes hicieron esas magnificas obras, sino sobre todo para las generaciones que les seguirían. Y me repetía, en el silencio de la contemplación, lo que el Señor Desconocido le había dicho al Ajq’ij: Esto es nuestro arte….  Y claro que era su arte…. qué duda cabía ante lo que estaba frente a nuestros ojos.

    Entonces, la imagen de la iglesia de San Cristóbal Acasaguastlán se posó entre el retablo y mi vista, apareciendo vívidamente su fachada donde la figura del Dios Padre Sol, de la cosmovisión indígena, esta esculpida en la misma fachada, a la mirada de todo mundo.

     

    Esta iglesia fue construida “en estilo barroco colonial” apuntan los entendidos, en el año de 1654. Es decir, que esta edificación es de las más antiguas que existen y se hizo aproximadamente 100 años antes que los retablos de Capuchinas.  En esa época, el pueblo de San Cristóbal Acasaguastlán tenía una gran importancia porque era el puerto pluvial -sobre el río Motagua- donde se desembarcaban las mercaderías traídas de México y España, dado que el río era navegable por barcos de cierto calado hasta ese punto. De ahí la importancia de la iglesia y su magnificencia. 

     

    Pero esta iglesia tan antigua, no solo tiene la impronta indígena del Dios Sol; también oculta y al mismo tiempo está a la vista pública,  la manifestación de Q’ukumatz en la fachada. De lejos parece un arabesco más, aplanado por lo blanco de toda la fachada -haciendo el mismo juego visual del color oro del retablo- pero viéndolo detenidamente y con otra luz en el entendimiento, se ve claramente a la Deidad arriba del campanario, en el último tramo de la fachada. 

     

     

    Dos serpientes están empotradas en las columnas que rodean la hornacina superior donde se encuentra la imagen de San Cristóbal, patrono de los viajeros, del pueblo de San Cristóbal Acasaguastlán y guardador de los navegantes que arribaban a ese puerto lacustre. Mimetizadas por la blancura, el claro-obscuro de la luz reflejada, la multitud de formas que adorna toda la fachada, mas la altura, está la presencia de Q’ukumatz, como pegada al cielo, al universo. Cuatro cientos años tiene de estar ahí, en las alturas de esa edificación, presidiendo el ceremonial católico desde aquellos remotos tiempos.   

     

    Y más abajo, en el zócalo pintado de rojo, mimetizado por el color, está también la representación de Q’ukumatz, a ambos lados de la puerta principal.  Así que la impronta  de la cosmovisión indígena está asentada  abajo, en medio y en la cúspide de la iglesia.

     

    Esta representación de la Serpiente Emplumada en la iglesia de San Cristóbal Acasaguastlán es prácticamente la misma que está en la fachada del Palacio de las Máscaras  de Kabaj, Yucatán, México; acá  la simbología de Q’ukumatz se repite 260 veces en el frente del edificio., como los 260 días del calendario sagrado mayas: el Cholq’ij 

     

    Así iba bajando muchas imágenes de la representación de la Deidad formadora de la humanidad que había visto en edificios de arquitectura maya, así como en múltiples libros, ilustrados con bellas fotografías, mostrando el esplendor del arte de aquellos virtuosos reflejados en la piedra, en la pintura, en la cerámica, en  la arquitectura. 

     

    Con el ensueño en vuelo, no dejaba de ver la talla de la deidad indígena de Q’ukumatz inserto en el retablo de San Judas Tadeo.  La vista seguía clavada en el retablo, mientras por la memoria pasaban las otras  imágenes  de Q’ukumatz; diferentes en las formas, pero con el mismo principio conceptual-espiritual: la misma esencia.  

     

    No salía del asombro, cuando el Ajq’ij, me tocó el brazo y me susurró, que Q’ukumatz siempre ha estado ahí, que ahí se iba a quedar para que lo vieran y honraran las gentes de nuestra estirpe y las gentes de corazón y espíritu generoso. Dijo:

     

    El mismo sentimiento tuve al contemplar por primera vez la presencia de nuestro Gran Abuelo Q’ukumqtz-Quetzalcoatl. Estupefacto estaba cuando El Desconocido me dijo: de ahora en adelante jamás dejarás de ver nuestra Deidad y jamás dejarás de sentir su presencia cada vez que entres a esta iglesia… así me dijo y así me ha sucedido y así te sucederá a ti….

     

    Con un leve giro nos indicó que nos moviéramos; comenzó a caminar lentamente hacia la salida contemplando con liviandad las pinturas, los retablos, las paredes. Cuando llegamos a la altura del retablo de la Virgen de Guadalupe hizo una leve parada, dio otra mirada abanicada por los costados de la iglesia  mientras comentaba que el Señor Desconocido le había dicho que no solo en el retablo de San Judas Tadeo estaba la presencia de los antepasados y que su tarea era ver dónde más estaba esa evidente presencia. Añadiendo: Esa es ahora una de tus tareas, si es que la quieres hacer…. nada te obliga.

     

    Cuando salimos de nuevo al atrio, le dije que hasta ahí no había dicho quién era el Señor Desconocido, como él lo llamaba. Me dijo que después de haberle mostrado lo del retablo de San Judas Tadeo, justamente estando en el umbral de la iglesia, entraron los demás operarios haciendo una gran algarabía; el Desconocido, en ese momento, hizo un ademán de aturdimiento, dio la vuelta y salió de la iglesia. Transcurrieron unos segundos, talvez un minuto, cuando el Ajq’ij salió para seguir hablando con el Señor Desconocido, pero cuando llegó al atrio, no lo vio. Entonces salió a la calle, caminó  por la acera hasta la esquina de la décima calle y décima avenida y por más que escudriñó con atención, ya no lo vio.

      

    Antes de que me lo preguntes, te respondo que jamás lo volví a ver. Mientras trabajé en los retablos tuve la esperanza que regresaría, pero nunca más regresó, al menos en el tiempo que estuve ahí.  Pasé mucho tiempo, buscándolo; bueno, buscándolo por las calles donde yo caminaba, porque algo me decía que lo vería en alguna parte. Pero hasta la fecha nunca más lo vi y esto hace, como te comenté, hace más de treinta años.  Yo, a veces, me da por pensar que fue un enviado de nuestros Abuelos; a veces pienso que era el mismo Abuelo del retablo quién me llegó a abrir los ojos y la mente. Y lo más raro de todo eso, es que, en medio de mi alteración por querer saber de su paradero, le pregunté a los compañeros de trabajo, sí se habían fijado en el señor que entró y se quedó platicando conmigo;  ellos, con esas caras que uno pone cuando uno cree que se lo quieren babosear, me contestaron: que ellos no habían visto a ningún señor platicando conmigo y riéndose, me dijeron que de tanto estar trabajando me estaba achusemando. En ese momento sentí efectivamente que estaba desvariando, talvez era el hambre -me traté de consolar- pero al momento vi de nuevo el retablo y efectivamente, evidentemente, ahí estaba el Gran Abuelo Q’ukumatz, o sea, todo había sido tal como lo viví.

     

    Viéndome a los ojos y tomándome el brazo, me dijo:

     

     

    Como me dijo el Señor desconocido, te digo: si tenés el espíritu y la voluntad regresarás y podrás saber de la presencia del Gran Abuelo, el que nos enseñó todos los conocimientos civilizatorios, entre otras obras del arte de la vida y del espíritu. 

     

    Le pregunté: ¿qué por qué me participaba de esos conocimientos, de esos asuntos tan delicados? Me contestó:  

     

    Bueno querido amigo, es que llegó el tiempo que debe conocerse lo que ha estado velado ante los ojos de todos; de dar a conocer lo  conocido desconocido.

     

    Nos fuimos, pero en el camino y en la tomada de café, donde hablamos del tema para el cual habíamos hecho la cita, no dejé de darle vuelta al asunto y me decía en el fuero interno, repetidamente, que al día siguiente, a primera hora, estaría de nuevo en la Iglesia de Capuchinas, con cámara, para testimoniar gráficamente lo que el Ajq’ij Cojtí me había mostrado y rebuscar e inspeccionar los otros retablos.

     

     

    Los Indicios de Q’ukumatz

     

    Cuando regresé a la Iglesia de Capuchinas, unos días después de las enseñanzas del Ajq’ij, tomé fotos del retablo de San Judas Tadeo, haciendo acercamientos a las secciones donde estaba la insólita imagen de Q’ukumatz.  Sin embargo, al intentar tomar una foto del conjunto de este retablo de inmediato llama la atención, en la parte superior, el remate que tiene el retablo. Ahí, de nuevo está patente la impronta de la cosmovisión de los pueblos ancestrales.   

    El decorado es una de la formas en las cuales la representación de la Deidad Q’ukumatz, se enseña en muchos lugares. Son las plumas que encarnan uno de los símbolos que arropan la imagen de la Serpiente Emplumada. Y para mayor sorpresa, se destaca  entre la corona de plumas y la pintura de la Virgen  los  ojos de  Q’ukumatz. Además, la pintura vista en el conjunto, da la exacta impresión de que la Virgen está emergiendo de la boca  de la Deidad, tal y como en las esculturas de Quirigua y otras partes se presenta a los personajes saliendo de las fauces de Q’ukumatz…

    El emplumado culminante del retablo es una réplica del emplumado con el cual se representa a Quetzalcóatl en infinidad de manifestaciones artístico espirituales.

      

    Por ejemplo, este penacho que lleva Quetzalcóatl deviene de Uxmal, realizado en el período llamado Clásico. Es decir, cerca de mil años antes de confeccionarse los retablos del Convento de Capuchinas en la Antigua Guatemala.    

     

    Así que la imagen de Q’ukumatz no solo está a los lados del Cordero de Dios, en el Retablo, sino también en la cúspide rodeando a la Guadalupana.

     

    Luego de esa impresión en el retablo de San Judas Tadeo, despacio, con aprensión, con cierta ansiedad palpitando en las sienes,  empecé a contemplar los otros retablos con la intención de descubrir  manifestaciones  de la cosmogonía indígena, sintetizada en el Dios-hombre,  que le dio humanidad a los seres devenidos del maíz, según  el Popol Wuj: Quetzalcoatl-KukulkulkanQ’ukumatz-Chimalkan   En medio de la contemplación de los retablos, se va imaginando los sucesos que llevaron a la confección de esas obras de arte.  Se rememora que allá por  los años  de 1700, luego que llegaron a España las noticias de los desastres de temblores que asolaron partes del entonces llamado Reino de Guatemala, unas monjas de clausura, de la orden de Capuchinas, hicieron gestiones para instalar en  la  capital de la Capitanía General, un convento e iglesia. Cinco monjas fueron designadas para  hacer realidad ese propósito: Sor María Luisa, Abadesa; Sor María Serafina, Vicaria; Sor María Bernardina, Primera Tornera; Sor María Mónica, Segunda Tornera; Sor María Magdalena, Maestra de Novicias. 

    En 1725 las intrépidas monjas se avientan por la mar-océano y llegan a estas tierras; ya para 1736 la obra del convento e iglesia estaba concluida. En diez años levantaron, sin duda, una obra maestra de la ingeniería y arquitectura de aquel siglo, además de lo monumental y enorme para albergar un máximo de escasas 26 monjas.  

    Pero la vida del convento e iglesia  quedó sellada con los terremotos de 1773 que destruyeron, no solo esta magnífica obra, sino toda la ciudad de Santiago. Solo 37 años fue el tiempo que estos edificios albergaron a las monjas enclaustradas. Como se sabe, este acontecimiento obligó el traslado de esa ciudad al valle que ocupa en la actualidad. 

     

    Dos años después de la destrucción del convento e iglesia de Capuchinas de Santiago, en 1775, se ordenó el traslado de la Orden de las monjas Capuchinas al nuevo asentamiento del Valle de la Ermita, lo cual conllevó el traslado los famosos retablos. 

     

    Según se cuenta en los anales de la Iglesia,  cinco fueron los retablos trasladados: el de Santa Ana, el de la Virgen de Dolores, el de San Antonio de Padua, el mencionado de San Judas Tadeo y el la Virgen de Guadalupe. Hoy está a la par del altar otro retablo dedicado a Santiago Apóstol.

     

    Contemplando los retablos uno se imagina el proceso que llevó su manufactura, los cientos de horas invertidos, la calidad de los artesanos-artistas llamados Imagineros- que intervinieron en el tallado, en el estofado, pintura; escogencia, secado, corte, tratamiento de maderas, sellado, encolado, amén de otros minuciosos trabajos que demandan el arte del retablo.

     

    Viendo estas exuberantes obras pasa por el pensamiento la estampa de Juan José de Mérida,  quien fue el encargado de dirigir la confección de los retablos. ¿Cuántos años trabajó éste señor en los retablos y cuánto tiempo duro en ello? no se sabe a ciencia cierta; lo que si se sabe es que debieron concluirse unos cuantos años antes del terremoto de 1773. También se sabe que este señor trabajo activamente en obras desde el año 1729, o sea unos 5 años antes de concluirse la construcción del convento e iglesia de Capuchinas en Santiago. 

     

    Al mismo tiempo el ensueño se posa en el trabajo de los imagineros indígenas, artistas que siguiendo los patrones del formato proyectado por  Juan José de Mérida, le impregnaban su propia maestría. Ve uno los grandes tablones de cedro recostados sobre los bancos de trabajo, ya cepillados y listos para que la gubia penetre sus entrañas; y ve a los talladores inclinados sobre la gruesa madera, dándole al formón con un mazo, arrancando viruta a viruta, astillas, que le van dando forma a los diseños preconcebidos que se tallarían.  Se figura uno, el chuchicheo de los tallistas sobre el tablón, plasmando dentro del diseño concebido por Juan José de Mérida, sus propias concepciones cosmogónicas. Los imagina comunicándose en kaqchikel, intercambiando ideas en kaqchikel -idioma que no entendían los criollos- para que utilizando el molde español-criollo, del estilo barroco-churrigueresco, crearan las representaciones de sus propias Deidades.  

     

    Dichosamente, se dice uno observando los retablos, que en el momento de su confección estaba de moda ese estilo Churrigueresco, porque éste estilo es mucho más abigarrado que el clásico barroco, sobre todo en la retablística, donde se maneja con profusión las formas lineales curvadas y retorcidas, dando la sensación de un perenne movimiento, al mismo tiempo que refleja un ambiente de apabullante riqueza y poder. Lo ornamental, es lo que predomina en la edificación, de otra manera o en otro estilo retablístico, muy difícilmente se hubiera podido -aunque no imposible para la imaginería del artista indígena- incorporar las imágenes de sus Deidades, en un retablo dedicado al culto católico. 

    Viendo tal prodigio artístico-conceptual, de inmediato le corre por la piel el estremecimiento del peligro, del riesgo sobre la vida de estos imagineros indígenas, porque sí los curas, o el mismo Juan José de Mérida, se hubieran dado cuenta del artificio e ingenio cosmogónico imbricado en los decoraciones, no solo hubieran destruido los retablos como obras del demonio, sino además, los artistas indígenas hubieran sido enviados a la hoguera por la llamada Santa Inquisición y sus familias desterradas, en el mejor de los casos.   Queda uno más que sorprendido, perplejo, al ver la dimensión de tal hazaña, porque en todo ello hay una mezcla de ingenio, de sutileza, de perspicacia, inspiración, inventiva, espíritu de trascendencia, ethos clarividente , tesón y una valentía que, en cada martillazo o empuje de la gubia sacando el bocado de la madera, rayaba en la temeridad. 

    Mucho más congoja, zozobra, sobresalto, sospecha uno, debe haber causado cuando las monjas y curas llegaban a ver los avances del trabajo, o cuando el mismo encargado de las obras se posesionaba a la par, inspeccionando los avances de las entretallas, los labrados y esculpidos del día.

    Mientras esos pensamientos se deslizan por la mente, como un torrente entretejido de imágenes de viruta, talladores, garlopas, monjas, Juan José de Mérida, canteros  carpinteros,  pintores, trabajando en un gran  salón del Convento de Capuchinas de Santiago, estaba viendo el retablo de San Judas Tadeo, donde el Ajq’ij  me relató su encuentro con el Señor Desconocido.     De repente. Como sintiendo un golpe en la frente, repentinamente vislumbré, adiviné, otros detalles que complementaban las imágenes de Q’ukumatz, ubicadas arriba, a derecha e izquierda de la imagen de Q’ukumatz.

    El detalle, o los detalles sospechados por la visión, son de nuevo como un golpe a la conciencia, al espíritu, al raciocinio. El descubrimiento del simbolismo cosmogónico estremece el ensueño, porque desde siempre han estado ahí, sin que la conciencia los devele. 

    Es lo conocido desconocido. 

    Tan evidente es la presencia de la Deidad cosmogónica, que sencillamente, el mismo subconsciente lo niega, porque si no lo negara, la conciencia religiosa tradicional se trastornaría en el común de los creyentes. 

    Sorprendentemente, la alegoría de Q’ukumatz está en las columnas que encuadran las dos pinturas ubicadas, justamente, sobre la imagen de Q’ukumatz que está en la parte inferior del retablo de San Judas Tadeo 

     

    La columna está torneada de tal manera, que viéndola en el conjunto del retablo y obnubilada por el dorado, se pierde el detalle de la figuración de la Serpiente Emplumada que se eleva desde una base que tiene la forma como de un jarrón. La boca del Jarrón es también la estilización de la Serpiente, de Q’ukumatz, solo que desarrollada la talla, en forma horizontal.

     

     

    El jarrón se asienta sobre una base clásica, pero a partir de ahí, sorprendentemente, empieza el simbolismo figurativo de la Deidad. De esa base surgen las plumas y brotando de esa corona de plumas, van saliendo, elevándose en parejas y en forma ascendente, la inconfundible representación estilizada del quetzal: cola, cuerpo-pecho y cabeza. Es más notorio en la primera talla, pues en las que siguen, por la composición y forma del jarrón, pierden parte del plumaje de la cola; en lo demás, sigue el mismo patrón del tallado del quetzal. Es conmovedor, encontrar quetzales dentro de la talla porque, sin duda, es una de las figuraciones con la cual se identifica la Deidad; la otra, la serpiente que está enroscada en la columna. 

    No se ha salido de ese asombro, cuando de golpe se descubre que todo el tallado de la columna y jarrón se asienta sobre un penacho de plumas, el cual emerge de unas hojas de milpa,  cuyo fruto, sabemos, constituye la carne y espíritu del hombre maya: los seres de maíz. A su vez, la planta se sostiene, sobre una calza de tierra al pie de la mata, tal y como se siembra y cultiva el maíz hasta nuestros días. O sea, el conjunto de hojas del maíz, penacho, quetzales y serpiente, se levanta desde su origen: la Madre Tierra; El Corazón de la Tierra, según la cosmogonía maya. Son los atributos de las energías cosmogónicas plasmadas, talladas, visibles y veladas, en esta parte del retablo


     

    Al retirarse de la cercanía del detalle y darle un vistazo a todo el retablo, llama la atención el labrado que le sirve de marco a la estructura: figura el trenzado de palma con el cual se elaboran los petates; y como sabemos, el petate, es el elemento simbólico de donde emana y sostiene la autoridad. Culmina la alegórica estera, en un penacho de Quetzalcóatl, que a su vez, es la corona de la Virgen de Guadalupe, también llamada Tonantzin.  

     

    Plantado delante del enorme retablo, observando el conjunto y los detalles, parece increíble que toda esa simbología representativa de la Deidad fundante de la humanidad, en la visión cosmogónica de los pueblos originarios, este ahí visible ante los ojos de los que tengan la disposición interior y reflexiva de verlos, y velados, para aquellos que miran la magnificencia del oro, las pinturas en los nichos, la rica parafernalia de la obra escultórica retablística.  

     

    Entonces, me asaltó la idea de que en los otros retablos podrían haber representaciones,  íconos, de los Dioses ancestrales indígenas, mezclados con imágenes y pinturas cristianas. En ese momento me vino a la mente una frase, o sentencia, que me dijo la antropóloga especializada en símbolos, Luisa Paz:

     

    Una vez que una persona se inició en la lectura y comprensión de los Símbolos Sagrados no volverá a ver nunca de la misma manera que lo hizo antes. 

     

    Con ese dilema y un sentimiento insospechado ante la incertidumbre de lo desconocido, caminé hacia el fondo de la iglesia, al lado del altar, donde se ubica el retablo dedicado a Santiago Apóstol. 

     

    Los retablos son inmensos, miden cinco metros de ancho por seis metros de alto, o sea una superficie de treinta metros cuadros totalmente tallada y dorada, con imágenes y pinturas  de santos y vírgenes. Sondear, escrutar, rasguñar visualmente cada metro cuadrado de arte, lleva tiempo, paciencia y una disposición anímica interior reposada, contemplativa, para adivinar, o sospechar algo inserto, no convencional, en el orden y forma católica. La iglesia de Capuchinas, como todo lugar de recogimiento espiritual, proporciona ese ambiente que induce a la sensación de paz interior, que acerca a la espiritualidad, a una delicada sensorialidad que algunos entendidos llaman “Conciencia Acrecentada”, algunos otros, “La Segunda Atención”. 

    Me paré delante del retablo por largo rato, escrutándolo con la esperanza de encontrar otra expresión de la cosmogonía indígena, tal como lo había advertido el Ajki’j Cojtí.  

     

    Donde creía haber encontrado algún significado, o tenía un sentimiento indescifrable de atracción, de afectación en las impresiones, miraba y remiraba, veía y reveía ese espacio y sus contornos.  Sin embargo, ningún espacio del retablo mostraba signos similares a lo visto en el de San Judas Tadeo. El retablo muy bien tallado, sí, pero no había nada fuera de la homogeneidad; ni lo reticular, que le sirve de fondo a la escultura de Santiago Apóstol cambia la visión. Todo indicaba que el retablo difería con el estilo del tallado de los otros  retablos que, se certifican, fueron traídos de Santiago de los Caballeros –Antigua- después del terremoto de 1773.

     

    El siguiente retablo a examinar fue  el dedicado a la Virgen Dolorosa.

     

    Este es un gran retablo que tiene una dimensión de cinco metros de ancho por seis de alto, con una profundidad que llega a los cincuenta centímetros. Todo dorado, con la imagen de la Dolorosa en bulto, finamente estofada, rodeada de cinco oquedades con pinturas alusivas a la pasión de Cristo.  

     

    El tallado es más simple que el de San Judas Tadeo, de manera que el examen de sus partes, es menos complicado, porque el tallado se destaca en espacios semivacíos,  planos, que lo resaltan.

     

    Digamos que la combinación entre espacios vanos-planos y tallas, muy difícilmente, hubiera permitido velar elementos cosmogónicos indígenas. Sin embargo, no deja de fascinar encontrar elementos que en el retablo de San Judas Tadeo se aprecian desarrollados, como las partes talladas en una especie de espiral, de parte final de la cola de serpiente; forma constitutiva –sine qua non- de la representación de Q’ukumatz. Se percibe, se advierte, como sí en este retablo los artistas indígenas, los imagineros talladores, empezaron a probar las posibilidades de trabajar encubiertamente la imaginería de su cosmovisión. Estas insinuaciones escultóricas, se notan, se aprecian claramente, en la parte baja que sostiene la imagen de La Dolorosa y en los ornamentos tallados que rodean las tres pinturas en la cúspide del retablo.

     

    El otro gran retablo de Capuchinas, es el dedicado a Santa Ana -la madre de la Virgen María- que fue elevada a los altares en medio de una polémica, porque según se cuenta en la tradición cristiana, su historia arranca de los Evangelios Apócrifos, los cuales no son admitidos por la Iglesia Católica como los Libros Canónigos. El problema fue que ella y su esposo Joaquín no podían tener hijos y eso era considerado en esos tiempos como una maldición. Entonces, Joaquín avergonzado, se fue al monte a ayunar cuarenta días y cuarenta noches –igual que Jesús su nieto- pidiendo a Dios le diera un hijo, mientras en su casa, Ana lloraba desconsoladamente. En esas estaban, cuando apareció un ángel con un recado del Señor – cuenta la leyenda- diciéndole a Ana que sus ruegos fueron escuchados y que tendrían descendencia; así quedó preñada por la gracia de Dios, sin intervención del marido, igual que María su hija, de Jesús, algunos años después.  A los nueve meses Ana dio a luz a María y como había sido un milagro el embarazo, fue consagrada a Dios en el templo. A los doce años María, siendo todavía una niña, sale del templo y la casan con José. Así Ana, según esta historia del catolicismo, tendría el mismo rango que María; de allí la devoción implantada por la liturgia católica y el retablo de Capuchinas.

     

     

     

    El retablo es una obra de las mismas dimensiones que las anteriores: cinco metros de ancho, seis de alto; profusamente decorada en el puro estilo churrigueresco.  Ya la simplicidad del diseño del anterior retablo desaparece, dando lugar a una explosión de formas: rebordes, cenefas, festones, vueltas, curvas, risos, roleos,  arabescos; y curiosamente, aparecen en abundancia volutas, o espirales, que es la forma básica del diseño de la Serpiente Emplumada.

     

    En medio de la inmensa multiplicidad del decorado, se destacan al menos dos improntas de la cosmogonía ancestral indígena: una, es la evidente corona de plumas que se sobrepone  rodeando la testa de Santa Ana,  pero que sin la acuciosidad del ver los detalles por secciones, queda velado dentro del colorido de la imagen, el tallado y dorado del resto de la hornacina donde está colocada. La segunda impronta, está colocada en la cúspide del retablo: se trata de una ornamentación similar a la que se encuentra coronando el retablo de San Judas Tadeo, solo que en este caso comprende los ojos, las plumas y los otros elementos de la metamorfosis de Q’ukumatz.

     

    Viendo la magnificencia del arte, la evolución que hay en la confección del retablo no deja uno de admirar lo extraordinario de aquellos artesanos-artistas indígenas que con un dominio virtuoso de las técnicas del tallado, lograron componer tal armonía de formas, donde sus creencias ancestrales quedaron repujadas para  que las generaciones venideras pudieran contemplarlas y ofrendarles. 

     

    Desde el punto de vista de la representación simbólica de atributos cosmogónicos, este retablo se siente como si fuera el paso siguiente en adaptar la técnica y el estilo de barrocochurrigueresco, a los fines de la resistencia cultural y espiritual de los pueblos ancestrales. Ya no son solo las insinuaciones de las colas de serpientes, o de volutas solitarias en el contexto, como en el retablo de La Dolorosa, sino formas claras de la manifestación de la Deidad mediadora entre los Dioses formadores, el Corazón del Cielo, el Corazón de la Tierra; Alom, K’ajolom; Tz’aqol, Bitol…. y los hombres de maíz. 

     

    De pie, pegado a la pared opuesta, viendo la composición, queda uno abrumado al entender la magnitud de la convicción moral-espiritual de esas personas anónimas, de esos artistas ignorados por la historia, que lograron en medio de la abyecta represión cultural y religiosa colonial -arriesgando sus vidas y las de sus familias- dejar a la humanidad, a la posteridad, señales de su manantial místico, de las creencias de su raza, de su identidad étnica.

     

    Con la pesadumbre del peso de historia negada y con la certeza de que los retablos enmascaraban raíces de mundo cosmogónico ancestral indígena, comencé a ver el retablo dedicado a San Antonio de Padua. Con las mismas dimensiones, de cinco por seis metros, el tallado es menos enrevesado, con ornamentación lineal en las secciones horizontales que dividen el retablo y columnas que dan la sensación de mayor tamaño. 

     

     

    Todo dorado y pomposamente decorado, la mirada normalmente se fija en las 5 pinturas ubicadas en los vanos que rodean la imagen, en bulto, de San Antonio de Padua. Esta imagen, ubicada en la parte central del retablo, ocupa una hornacina laboriosamente tallada, que hace resaltar la escultura del santo, bellamente esculpida y estofada, con el niño en su brazo.  

     

    Extasiado en la contemplación de San Antonio, mirando -desde un par de metros abajo- la delicada pintura de su rostro, se intuye que la hornacina es una especie de cueva de donde surge la imagen de San Antonio como si fuera caminando hacia el exterior, al encuentro de la gente.  

     

     

     

    Retirándose unos metros para apreciar mejor el conjunto, se revela la imagen estilizada de Q’ukumatz, justamente arriba de la cabeza del santo; inconfundible, los ojos de la serpiente con la boca abierta cuya cavidad crea la cueva-hornacina. Arriba de los ojos, tallas de colas de serpiente cascabel, otro de los significados de la Deidad. 

     

    Como una estampa quedó impresa en la mente la alegoría, porque de inmediato se traslapó en el imaginario, el rostro de la Deidad de un jarrón encontrado en las excavaciones Templo Mayor de Tecnochitlán, en el DF de México. Dicen los del museo, de esta escultura que: 

     

    Está formado por dos serpientes estilizadas que forman los ojos y dan a la nariz un aspecto retorcido. Al enfrentarse, las fauces de las dos serpientes dibujan una boca. 

     

    Ojos, colmillos, boca, corona serpenteada, son casi un calco de una a otra representación de la Divinidad.

     

    ¿Qué duda cabe? ¿Qué duda cabe? me repetía una y otra vez, extasiado y asombrado por la maestría de los imagineros-talladores para poner frente a los ojos de todos, la simbólica de su cosmovisión. 

     

    Durante tres siglos lo revelado  ha estado velado, y ahora, me decía: gracias a los designios del Ajq’ij y del Señor Desconocido, lo velado es revelado, o, como el mismo dijo: 

     

    Es el tiempo que se conozca lo desconocido.

     

    La poca luz que ingresaba al interior de la iglesia, le daba a las filigranas de retablo y a la imagen de Q’ukumatz rodeando la escultura de San Antonio, un aire de contingencia, de fuerza desconocida, de energía misteriosa que conmueve  los cimientos de la razón.  La imaginación voló a los grandes espacios de las plazas donde el fuego del pom, la brea, la miel, el ocote, la cera, se elevaba iluminando las pirámides-templos desde donde los Ajq’ij’a invocaban a los Creadores, a los Formadores, a Quetzalcóatl, a Tonantzin…  

     

    Sumergido en el imaginario del fuego estaba, cuando tomé conciencia de que me encontraba en el atrio; entonces salí a la calle. Solo faltaba ver el último retablo, el dedicado a la Virgen de Guadalupe. Será otro día, me dije: por hoy, lo visto, lo vivido, ha sido  inconcebible… y comencé a caminar con la mirada en el horizonte, viendo las revelaciones.

     

     

    El Retablo de

    Q’ukumatz-Tonantzin Guadalupe

     

    Fue una mañana luminosa cuando me paré frente al retablo de la Virgen de Guadalupe, el único que no había visto detenidamente. En la iglesia no había gente, todo era silencio, solo algunas velas movían su fuego imperceptiblemente en el altar.  La luz de la mañana entraba por las claraboyas iluminando los retablos del lado izquierdo de la entrada, mientras los de la derecha quedaban en una tenue penumbra. El retablo de la Virgen de Guadalupe está a la entrada del templo, a mano derecha y frente al de San Judas Tadeo; en el espacio crepuscular del recinto. 

    Entre la opacidad del rincón y los claroscuro de la filigrana dorada que tachona toda la obra, se tiene la impresión de estar ante el más grande de los retablos;  no solo  por su forma, sino porque es, efectivamente, un tanto más espacioso que los otros, mide: cinco metros de ancho por seis y medio de alto.

    Y a diferencia de los otros retablos, este no tiene imagen de bulto en su parte central, sino una pintura -en lienzo sobre madera- de la Virgen de Guadalupe.  Otra notable diferencia es la forma, porque mientras los otros retablos son planos, en este, los lados están colocados en ángulo, de manera que la pintura central de la Virgen, queda unos setenta y cinco centímetros delante de las pinturas laterales. 

     

     

    Embelesado estaba en las formas y diferencias del retablo cuando sentí, en la espalda un leve toque, al mismo tiempo que una voz, un susurro,  me decía: ¿Cómo estás?  Una brusca sacudida me recorrió el cuerpo; di un respingo hacia atrás girando al mismo tiempo hacia donde surgió la voz;  en esos instantes, entre la sorpresa y la toma de conciencia del momento, me tope con una apariencia obscura. 

     

    Tranquilo, soy Cojtì -me dijo- ¿te sorprendí…. ¿No me esperabas, verdad? 

     

    Pues… no -le dije todavía sorprendido- ¿Y cómo supo que estaba aquí? -le pregunte-.

     

    Solo supe que estarías acá hoy y vine a verte.

     

    Pero ¿cómo supo, si yo hasta hoy en la mañana decidí venir? 

    Bueno -me dijo- deberías de saber que uno sabe sin que le digan a uno. Vine porque sabía que acá ibas a estar.

     

    ¿Pero cómo sabía que iba a estar a ésta hora y no por la tarde por ejemplo? Le comenté

     

    Porque los Ajq’ij, sabemos…. Es como eso que muchos llaman “sexto sentido”, pero que no es otro sentido, sino un conocimiento que le llamamos Voluntad; algo en el cuerpo te lo dice, entonces ves y sabes: es tu Voluntad que se manifiesta. Todos nacemos con ese conocimiento, con esa Voluntad, pero conforme creces y pasan los años, el individuo lo pierde por las rutinas  que las gentes se ven obligadas a acatar, para poder sobrevivir en el mundo cotidiano. Pero la gente no pierde totalmente esa Voluntad, y sin embargo, no saben que la tienen; por eso, cuando se patentiza ese saber, para explicárselo, dicen que es el sexto sentido y que ese sexto sentido se les presenta de vez en cuando; o sea, cada vez que no saben cómo  explicar un suceso inexplicable, se lo achacan a ese famoso sexto sentido….

     

    Luego de una pausa, esperando que le hiciera algún comentario, siguió diciendo:

     

    Los Ajq’ij tenemos eso que la gente común llaman sexto sentido…. Digamos…. todo el tiempo;  por eso, lo que para otros parece inexplicable, para los Ajq’ija’ es parte de su cotidianidad: lo viven todos los días, todo el tiempo. Viven al mismo tiempo, o alternativamente si querés, en el mundo cotidiano y en mundo extraordinario de la Voluntad.…”del sexto sentido” –dijo haciendo con los dedos el entrecomillado- todo el tiempo. Por eso sabía que hoy, a esta hora, ibas a estar acá. 

     

    Viéndome, con una sonrisa traviesa, astuta, me dijo…: 

     

    No sé por qué te sorprende lo que te digo. 

     

    Todavía quedé más turbado con la explicación, porque en mi mundo, sucesos como ese, solo podían ser obra de la casualidad, de lo fortuito y no de no de un conocimiento que conociera, lo ignoto, de antemano. 

     

    Hay cosas que la razón no puede explicar, o comprender, o entender, pero suceden y son tan reales como las que decimos que son reales; la razón está conectada con el habla, pero la Voluntad, lo está con el saber, con el ver… Bueno -dijo-.este es un asunto que compartiremos en otro momento….

     

     

    Como seguía estupefacto y no salía del asombro, me indicó: No soy un fantasma…. dame la mano….-le di, incrédulo, efectivamente la mano-  ves, soy de carne y hueso….  apuntó, riéndose como estuviera haciendo una travesura. Sentí un leve roce, tal como cuando un campesino da la mano, apenas perceptible, más una sensación que algo consistente.

     

    Sé que has venido a ver los retablos como habíamos platicado y te advierto que no me lo contó el sacristán –asintió con una risa circunspecta - ¿has visto algo? ¿has sentido o percibido algo?....

     

    Luego de unos momentos de reposición, le narré lo que había visto en cada uno de los retablos que había examinado. Le conté con detalle lo que  vi en los retablos de Santa Ana, en el de La Dolorosa, en el de San Antonio y  de las otras revelaciones que había encontrado en el de San Judas Tadeo, como los quetzales en el jarrón. Luego le dije qué algo que me había realmente sorprendido, era la similitud de la tallada en la parte superior de la cabeza de San Antonio y la cerámica encontrada en México, en las excavaciones del Templo Mayor de la antigua Tenochtitlán: son casi idénticas las representaciones de Q’ukumatz -le comenté- describiéndole los detalles de ambas representaciones.

     

    No tiene nada de extraño -manifestó- pues al final los aztecas y nosotros los mayas, tenemos el mismo origen, usamos los mismos calendarios, hacemos los mismos números y tenemos los mismos Dioses…. para decirte algo fundamental que tenemos en común….Los artistas aztecas y mayas tienen los mismos principios y la misma cosmogonía…. Entre la confección de los retablos y los de la vasija no medían ni trescientos años-apuntó con toda seguridad- Ponte a pensar, que cuando el Señor Desconocido me indicó lo de Q’ukumatz en el retablo de San Judas, y yo lo vi, al rato me pasó por la mente la representación de la que había visto en Kaminal Juyú.

     

    Entonces, me pidió un papel. Le di una libreta y él sacó un lápiz pequeñito y  comenzó  a dibujar lo que él vio en la estela de Kaminal Juyú. Primero hizo los trazos de la Deidad, en la parte superior de la libreta,  indicándome el parecido con la talla de la cabeza de Quetzalcóatl en el retablo.

     

     Esta estela es por lo menos mil años más vieja que los retablos y como ves, es la misma imaginaria. El diseño está en la parte baja de la estela.

     

    Aseguró, dibujando un poco más abajo el contorno de la estela. 

     

    Es como la Cruz Maya, que muchas veces se representa así: 

     

    Y trazó, a la par de la estela, una cruz con tres círculos que según convino, eran los ojos y la boca de Q’ukumatz. 

     

    Claro, comprenderás, esto es un esquema dibujado al pulso….  la idea es esa. Imagínate que sí los mayas de Kaminal esculpieron a Q’ukumatz,  por lo menos, mil años antes que vinieran los invasores españoles a destruir Tenochtitlán, ¿cómo no va haber manifestaciones más recientes, como la realizada por los imagineros indígenas en estos retablos? -y añadió- No pudieron, ni han podido, borrar más de  cuatro mil años de memoria histórica…. a fuerza de negar, con la espada, con la cruz cristiana, con su  cultura, la  cosmogonía del pueblo maya…. no han podido borrarla…. ni podrán….

     

    Sentenció, quedándose con la mirada en el espacio, pensativo, sin ver; con un sentimiento de evocación reflejado en su rostro.  A lo mejor repasaba la tres veces milenaria historia del pueblo kaqchikel; acaso rememoraba la gloriosa insurrección del pueblo kaqchikel en tiempos de Kaji’ Imox y B’elej’e  k’at, o la más reciente de los años ochenta del siglo pasado. Quién sabe, la cuestión es que después de un silencio apacible, despacio, como arrastrando las palabras siguió diciendo:

     

    Cuando vine a trabajar acá, hace más de treinta años, la primera restauración que hicimos fue en el retablo de San Judas Tadeo. Lo hicimos desarmado totalmente y luego lo  armamos conforme las partes se iban limpiando, cepillando, bruñendo, pintando. Fue un trabajo arduo, minucioso, porque estaba muy dañado el retablo…. -entonces, metió la mano en el morral, rebuscó, palpando rápidamente y sacó un papel amarillento- Te traje una foto de cómo estaba el retablo para que te dieras una idea del trabajo que realizamos.... -dijo, mientras mostraba una foto del retablo; la imagen la había visto en la investigación de Teresa Jiménez Ramírez sobre Capuchinas- Esperó que apreciara la foto y prosiguió:

     

    Cuando terminamos este retablo y empecé a trabajar en el de la Virgen de Guadalupe, fue cuando apareció el Señor Desconocido que me compartió lo que te comente la vez pasada. Trabajaba en el de la Virgen, pero sentía un extraño estremecimiento en las entrañas, un desasosiego de una presencia intangible…. y no dejaba de ver, furtivamente, a Q’ukumatz, en el de San Judas.

     

    Cada gurbiazo, cada pasada de lija por los contornos, o cada vez que soplada  el polvo, o la diminuta viruta del retablo de la Virgen de Guadalupe, sentía que algo había ahí. De alguna manera percibía que en ese retablo también estaba la impronta de los abuelos imagineros y de nuestros Dioses ancestrales, pero no lograba verlo porque trabajábamos en las partes y el conjunto no lo veíamos. El corazón me decía que ahí estaban nuestras Deidades. Yo sabía, porque un Abuelo  contaba que la Guadalupana, era la suplantación que habían forzado los curas de la Diosa Tonantzin, la Madre de todos los Dioses de nuestra cosmovisión;  decía que los mexicanos la nombraban como Tonantzin-Guadalupe: Madrecita Tonantzin-Guadalupe… ese Abuelo contó que él estuvo en el Tepeyac y que vio a Tonantzin…

    Me miró con una profunda mirada, intensa, queriéndome dar a entender que estaba frente a un retablo donde la impronta de la cosmovisión de su cultura estaba inoculada en los meandros retablísticos de la Guadalupana. Pero yo estaba pensando, en cómo haría ese abuelo para llegar hasta México, porque haciendo cuentas mentalmente, el viaje debió haberlo realizado a finales del siglo antepasado o a principios del siglo pasado. En todo caso, era una posibilidad difícil, sino imposible, por lo lejos, por los caminos que más eran veredas, por el transporte, y más para un indígena, campesino, de un pueblo remoto de Chimaltenango.

    Seguramente tenía cara de incredulidad, o bien me leyó el pensamiento, porque luego de una pausa siguió comentando: 

     

    El  abuelo, era un Ajq’ij muy conocido en toda la región: curaba el cuerpo, los corazones y la cabeza; siempre había gente en su casa que llegaban a contarle sus asuntos, o a consultarle sus problemas, o a compartir sucesos o historias. Yo era niño pero recuerdo que al caer la tarde, en la cocina, a la luz de fuego,  contaba historias, muchas historias,  que a su vez, decía él, se las habían contado sus abuelos.  El Abuelo –siguió contando- era un Ajq’ij de Vara Pesada, muy pesada pienso ahora; otros Ajq’ij venían a pedirle consejo; por eso digo que tenía la Vara Pesada; era un hombre de conocimiento…. era sabio….  

     

    Se quedó unos momentos en suspenso, como repasando aquellos momentos ligados al abuelo; luego me miró directamente a los ojos y con una sonrisa de inocencia comentó:

     

    Nunca le pregunté cómo se fue a ver a Tonantzin-Guadalupe…. era un niño…. pero sabía que el Abuelo nunca mentía, ni inventaba cosas, ni hacia fantasías. Así que pensándolo ahora: tal vez se fue a pie… o tal vez un ladino le dio un jalón en su carro soltó guasonamente- o…. ¡¡se desdobló!!.... y…. simplemente se fue para allá….

     

    Dijo con gran circunspección mirándome fijamente…. ¿Cómo así Tata, qué se desdobla? ¿o sea, que se hace dos, siendo uno, como se desdobla un papel? le pregunté totalmente sorprendido.

     

    Bueno, -dijo- solo que la hoja de papel se queda en el mismo lugar, y un Ajq’ij puede “volar” a cualquier parte…. claro -enfatizó-  no todos los Ajq’ij logran esa proeza; solo pueden dominarlo aquellos  Ajq’ij, que llegan a tener  La Vara Muy Pesada: solo ellos, poquísimos, tienen  el don, el poder, la Voluntad, de desdoblarse; de estar en dos sitios al mismo tiempo;  de estar en los lugares, momentos y tiempos que crean deban estar sin dejar de estar donde están….

     

    Hizo otra pausa, miró hacia el retablo a modo de penetrar cada uno de sus espacios, ribetes, cenefas, orlas, filigranas y cuando posó sus ojos en la pintura de la Virgen de Guadalupe comentó con una voz profunda:

     

    Esos asuntos sólo se pueden atestiguar, porque están fuera de la lógica, de lo “racional” -dijo moviendo los dedos para entrecomillar la palabra  poniéndola en duda- Es el poder del Nawal del Ajq’ij, no la del entendimiento habitual de la gente….la racionalidad con la cual pretendemos explicarnos todo, y al final, no entendemos nada, o casi nada. 

     

    En ese momento, me atravesó por el cuerpo la sensación escamada de una sombra inaprehensible que rondada en el espacio umbroso de la iglesia, donde estábamos parados, contemplando el retablo. Así, cuando el laberinto de ideas y sentimientos se me intrincó, mi razón recobró aliento y mecánicamente recurrí a decirle al Ajq’ij, qué pensaba que la dualidad aparente de Tonantzin-Guadalupe planteada en los siglos XVl y XVll, realmente no existía, porque para el mundo indígena y mestizo de México, entonces llamada Nueva España, simplemente Guadalupe era otro nombre y otra representación de la Diosa Tonantzin. 

     

    Esto  -le dije- quedaba claro en un texto de un cura llamado Bernardino de Sahagún que había levantado una monumental obra de antropología, etnología, historia, medicina, religión, astronomía, fauna, flora y muchas otras temáticas de la cultura Náhuatl, recién derrotados los indígenas en Tenochtitlán. 

     

    Sahagún, apoyado en Ajq’ij’a náhuatl -que seguramente tenían el propósito de  consignar su cultura, ante la destrucción general realizada por los invasores- le habían trasmitido, tanto por escrito como verbalmente, toda esa información. Hice esa alusión para comentarle que este cura había consignado, hasta con disgusto,  esta relación Tonantzin Guadalupe: 

     

     

    “Cerca de los montes hay tres o cuatro lugares donde se solía hacer muy solemnes sacrificios, y que venían a ellos desde muy lexas tierras. Uno de estos es aquí en México, donde está un montecillo que se llama Tepeácac y los españoles llaman Tepeaquilla, y agora se llama Nuestra Señora de Guadalupe. En este lugar tenían un templo dedicado a la madre de los dioses, que la llamaban Tonantzin y que quiere decir Nuestra Madre. Allí hacían muchos sacrificios a honra de esta diosa. Y venían a ellos de más de veinte leguas de todas las comarcas de México y traían muchas ofrendas. Venían hombres y mujeres, mozos y mozas a estas fiestas. Era grande el concurso de gente en estos días, y todos decían Vamos a la fiesta de Tonantzin.

     

    Y agora que está allí edificada la iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe, también la llaman Tonantzin, tomada ocasión de los predicadores que a  Nuestra Señora, la Madre de Dios, llaman Tonantzin. De dónde haya salido esta fundación de esta Tonantzin, no se sabe de cierto;  pero esto sabemos cierto que el vocablo significa de su primera imposición a aquella Tonantzin antigua, y es cosa que se debería de remediar porque el propio nombre de la Madre de Dios, Santa María, no es Tonanzin sino Dios inantzin (Madre de Dios…) Y vienen ágora a visitar a esta Tonantzin de muy lexos, tan lexos como de antes”  

     

    La primera vez que estuve en México fue a finales de los años ochenta exteriorizó el Ajq’ij, después de oírme-, y rememorando al abuelo visité a la Abuela Tonantzin, nuestra Madrecita. Igual que mi abuelo me contó, así fue como vi todo aquello. Yo estaba intrigado con eso de Tonantzin-Guadalupe, entonces le preguntaba a la gente que llegaba al santuario: ¿dónde puedo ver a la Patrona Tonantzin? y todos me decían: ve ahí -me decían señalando la iglesia- es la Virgen de Guadalupe. Como ponía cara de incredulidad, luego me decían: es la misma, es Tonantzin-Guadalupe. Y hubo una señora que me dijo, no se me olvida, me quedó grabado: La Tonantzin del Tepeyac atrae a la mayor cantidad de peregrinos, con sólo decirle que todos los años más de veinte millones llegan a verla ¡ninguna otra Madre en el mundo tiene tantos hijos!

     

    En México, sin duda es así la devoción –le acoté al Ajq’ij- es una deidad ancestral indígena a la que le rendían fervores, fidelidades, veneraciones desde miles de años antes de que los invasores españoles destruyeran el templo de  Tonantzin en el cerro Tepeyac. Sin embargo, como la gente seguía acudiendo a invocarla ahí, entonces los curas españoles montaron la argucia de la aparición, a un indígena, de la Virgen de Guadalupe. Pero, a fin de cuentas es una virgen castellana del siglo Xlll aparecida, según la leyenda, a un campesino de Extremadura, lugar de donde provenían la mayoría de los invasores españoles. Todos estos invasores, incluyendo a Colom, eran devotos de esta virgen; el mismo Colom le puso a una de las primeras islas que arribó, Guadalupe. 

     

    Bueno, a lo que iba y me perdí en esta historieta -le expresé-  es que el culto a Tonantzin Guadalupe nunca tuvo acá, el mismo significado que en México. Acá, como bien lo analizó Arturo Taracena en un pequeño ensayo sobre la Guadalupana -publicado en la Revista Estudios Interétnicos del IDEI- la Virgen de Guadalupe fue y es una deidad criolla y ladina y no de todos los pueblos, ni de todos los estratos sociales, como en México. Fíjese Tata -proseguí- que Taracena, afirma  que desde trajeron el culto de la Guadalupana a Guatemala, fueron los criollos como los Aycinena, Arrivillaga, Jáuregui, obispos de la misma raigambre, los que hicieron suyo el culto a la Guadalupana; inclusive -seguí relatándole- cuenta Taracena, que uno de esos obispos declaró el 12 de diciembre el día para festejar a la Virgen: pero cáigase de espaldas: ¡¡solo para criollos y ladinos!! Los indígenas tenían la obligación de trabajar ese día y en consecuencia, quedaron excluidos del culto y del imaginario guadalupano. ¿Qué le parece? 

     

    Así es, nosotros nunca participamos en la honras y hasta hoy día vemos que son los ladinos los que visten a sus hijos pequeños de indígenas el 12 de diciembre, sobre todo aquí  en la capital, imitando al indígena a quién se dice le apareció la Virgen. Los grandes no se disfrazan de Diego para ir al Santuario y visitar a la  Guadalupana. Curioso, no crees….

     

    Eso mismo dice Taracena en ese ensayo que le cuento -le manifesté – 

     

    Todo esto que hemos platicado, era lo que me causaba escozor cuando estaba trabajando en este retablo. Porque como te dije, tenía la tradición del Abuelo, pero nosotros los indígenas no teníamos acercamiento a su culto; no teníamos, ni la mayoría tenemos ahora,  conocimiento de la historia de la transfiguración de la Madre de todos, Tonantzin, en Guadalupe…. Creo que al prohibir la participación indígena en el culto, trataron de eliminar el fervor a Tonantzin que custodia el fervor a Guadalupe en México. En México, son lo mismo Tonantzin y Guadalupe. Acá eliminaron, desaparecieron del imaginario a la Madre Tonantzin y dejaron solo la española  Guadalupe;  por eso es que aquí la Guadalupana no fue un credo de todo el pueblo; los mismos curas y las autoridades españolas y criollas destruyeron la devoción….  Por eso mismo, creo, que los españoles, los criollos y los ladinos, no consideraron la posibilidad de que nuestros Dioses estuvieran conteniendo  las imágenes, los símbolos cristianos en los retablos…. Creo que ni siquiera se les ocurrió, ni se les ha ocurrido…. dijo, soltando una contenida risita sagaz. 

    Varios meses -prosiguió- trabajé en el retablo de la Virgen de Guadalupe con el gusanito metido y viendo a nuestro Dios-Ajq’ij Q’ukumatz  en el retablo de San Judas Tadeo. Pero como íbamos trabajando por partes, no veía nada. Fue hasta que unimos, armamos, todas las partes del retablo que la visión de cosmogónica del Abuelo Q’ukumatz y de la Abuela Tonantzin-Guadalupe se me hizo patente.

     

    ¿Y qué vio? Le pregunté de inmediato al Ajq’ij…. ¿Y tú qué ves? Me dijo como respuesta.

     

    Porque lo importante es lo que ves tú y no lo que vea yo. Yo ya lo vi….hace más de treinta años.  No mires, solo ve -me conminó- porque en el retablo están los símbolos cosmogónicos ancestrales.

     

    Sin desprenderme la mirada, como titubeando sí decir algo, o no, me atrapó con una pausa que parecía interminable; al cabo por fin habló:  

     

     Pero antes quiero mostrarte a Tonantzin tal y como estaba en el cerro sagrado del Tepeyac.

     

    Hurgó en su morral y sacó una fotografía y mostrándomela prosiguió diciendo: 

     

    Esta es la representación, la efigie de nuestra Madre Tonantzin, también llamada Coatlicue. Esta escultura se encuentra en el Museo Nacional de Antropología en la ciudad de México. Yo la vi cuando estuve ahí. Es impresionante. Al verla se conmueven todos los sentimientos y retumban en la cabeza los entendimientos atávicos. Uno sufre un cambio de conciencia…. Digamos…. que entrás en un umbral de la conciencia, donde ves la Deidad.

     

    ¿Y cómo la vio? Le pregunté, interrumpiéndolo.

     

    Ya te dije -respondió- hay cosas que la razón no entiende, ni puede explicar…. Son asuntos que solo se pueden atestiguar y lo que se atestigua, las palabras, no pueden ni siquiera describir; así que es inútil tu pregunta…. algún día tal vez podrás atestiguar esos portentos…comentó… o tal vez nunca…. dijo arrastrando las palabras, como al azar…. 

     

    Como sabes, en nuestra cosmogonía la dualidad  lo comprende todo -como el yin y el yan de los chinos, apuntó  en un susurro- Hunajpu-Xbalamke, El corazón del Cielo-El Corazón de la Tierra, Alom-K’ajolom, Bitol- Tz’qol, la Madre Luna-El Padre Sol, el nawalel tonal y así todo. Entonces, la dualidad de Quetzalcóatl…. es Tonantzin….y como podes apreciar en la escultura, Quetzalcóatl está arriba y abajo…. arriba, en la forma clásica de dos cabezas de serpiente encontradas frente a frente, pero que al mismo tiempo forman una sola cabeza -la representación de Quetzalcóatl- que es como está delineada en el retablo de San Judas…. abajo, varias serpientes entrelazadas conforman el tejido de una estera, un petate -Pop en kiche’-  símbolo de  autoridad, que a su vez se sustenta en la Madre Tierra; mientras arriba, Quetzalcóatl toca el firmamento….

     

    Hizo una pausa, mientras me pasaba la foto y  me señalaba con el dedo donde se ubicaba cada parte comentada. Estuve un rato compenetrándome de los significados de la escultura de Tonantzin, en la magnífica estampa, donde se podían ver sin dificultad los detalles de la Diosa. 

     

     En medio de ambos extremos, está el icono de Coatlicue-Tonantzin, la cual está asentada sobre una banca -también símbolo de autoridad y de poder- y rodeada por dos cabezas de serpiente; es decir, como podes apreciar en la totalidad de la escultura, en el conjunto, Tonantzin está rodeada completamente por diferentes configuraciones de Quetzalcóatl….

     

    Tonantzin, en el centro, une las energías devenidas del Corazón del Cielo -el Universo-  y el Corazón de la Tierra -la Madre Tierra- y justamente es esta esencia inmanente la que la convierte en  Madre de Dioses y de hombres….  En la escultura -como ves, dijo señalando  con el dedo el lugar en la foto- hay dos pares de manos: unas arriba, la de los dioses;  otras abajo, la de los hombres…. Entre ambas pares de manos, están dos corazones: uno de los Dioses y el otro de los hombres, y ambos, amamantados por los dos pechos sagrados de la Madre Tonantzin…. 

     

    Y finalmente, abajo -expuso, señalando de nuevo con el dedo en la foto- saliendo del vientre inviolado, una  cabeza encarnando la parición de los seres divinos y humanos.   

     

    Hizo otro silencio, mientras daba tiempo a que revisara lentamente los iconos que señalaba.

     

    Tal vez te agobie con esta explicación -me dijo luego de su místico silencio- te la di como una pista -un tip, dicen los cibernetizados, comentó, sonriéndose irónicamente- porque el retablo de la Guadalupana contiene elementos  de la cosmovisión que están en esa escultura  azteca. Y esa representación de nuestra Madre Tonantzin, es muchos siglos anteriores de cuando fueron esculpidos estos retablos. Imagínate que nos decían que este retablo lo mando a hacer el Ayuntamiento de la Antigua allá por el año 1737.

     

    Se quedó viendo para el retablo uno o dos largos minutos. Lo mismo hice, tratando de descubrir, o de que en algún chispazo de revelación se corriera el velo de sus arcanos, los espacios dónde se encontraban los signos cosmogónicos.  Ni el retablo de San Judas está tan profusamente decorado como este de la Guadalupana, de maneraque se hace realmente difícil, para la vista del neófito, del iniciado, descifrar las claves del arcano.

     

    En esos discernimientos estaba cuando el Ajq’ij, viendo el retablo, empezó a rememorar el momento en el que quedó ensamblado y pudieron verlo en su totalidad.

     

    Cuando en retablo quedó empotrado, como está ahora, como lo vemos ahora, el maestro que dirigía la restauración comenzó a explicarnos, según su entender, el contenido de retablo: explicó cada una de las pinturas y su relación con la leyenda del indígena Juan Diego, de la Virgen, del obispo Zumarraga; la pintura en el sayal de Juan Diego…. Luego nos dijo sobre la cantidad de frutas en el tallado –muy nuestro dijo- y pasó a decirnos que en los laterales se elevaban dos bellas columnas caladas y que las pilastras del primer cuerpos son serlianas de doble guitarra.  

    Cuando terminó de decir el maestro - así lo llamábamos- lo de las columnas, yo sencillamente ya no lo escuché; había quedado alucinado viendo, lo que él llamó columna calada; sin  duda, me afirmaba, era el cuerpo y  la cola de una serpiente, es decir, la clara representación de nuestro Dios, la Serpiente Emplumada…. Además era patente que rodeaba ambos lados del retablo, como había visto el arropamiento de Quetzalcóatl a Tonantzin en la foto que tenes en la mano. ¡¡Vi -subrayó emocionado- a la Sagrada Serpiente descendiendo del Corazón del Cielo…. entrando en el Corazón de la Tierra!!  

     

    Quedé conmovido y extasiado observando la columna serpenteada, que con los claros infiltrados desde el fondo de la pared, por el calado, da la sensación que el cuerpo de la Deidad está en movimiento perpetuo: bajando del cielo a la tierra, como apuntaló el Ajq’ij. Este sentimiento surge por la genialidad de los imagineros indígenas que conceptualizaron a Q’ukumatz por medio de largo bastidor en donde cada tres costillas tienen un sentido contrario a las otras tres que integran cada pequeño tramo. Esa genialidad artística de los imagineros indígenas, que capta cabalmente el encoge y estira del desplazamiento sinuoso de una serpiente,  dándole movimiento visual a lo estático del tallado, en el retablo. 

     

    Hechizado por el portento de la imaginación de los imagineros me encontraba, cuando en algún momento del viaje imaginario, sentí un soplo en el costado, un vaho saliendo de la penumbra del lugar que nubló la visión de movimiento de la Serpiente Emplumada: era un susurro del Ajq’ij que me decía que viera la figura que estaba incrustada en la parte de arriba de la columna de la par. La vi. Me parece la cabeza de un querubín, pintado y estofado exquisitamente, le referí.

     

     Si -manifestó – pero lo importante no es la belleza de la escultura, sino que ella está emergiendo de la boca de una serpiente –aseveró sin titubeos- ve, ahí están los colmillos y el interior de la boca de una serpiente –dijo señalando un punto específico del tallado. Encima hay dos y abajo hoy otros dos ¿los ves?

     

    Efectivamente, ahí estaban; difíciles distinguirlos en medio del abigarramiento de todo el tallado. Sobre todo arriba de la cabeza estaban claramente definidos dos colmillos. Y luego, traslució por la mente la imagen de la boca de una serpiente que

    tiene similares características. Inclusive, paso por la imaginación que las escamas de esa serpiente eran similares, a las bolitas que separan cada una de las vertebras del costillar de la Deidad en las orillas del retablo. 

     

                                                                  

     

    Hay más, trata de ver…. concéntrate para que el espíritu de los Abuelos, la energía que emana de la Madre Tierra, te dé la Voluntad suficiente para  discernir el significado de lo velado-revelado. 

     

     

    Vi que se sentó parsimoniosamente; fijó los ojos en el retablo sin ver algo en particular; con una expresión de estar abarcando todo en una sola vista. Los ojos se le fueron achiquitando, sin cerrarlos completamente, apenas se le veía una raya de lumbre negra que brillaba en cada ojo. Quedó inmóvil, en un estado de vigilia que emanaba quietud, sosiego y un hálito de mutación.   

     Algo inescrutable se posesionó en el espacio crepuscular de la entrada de la iglesia; no se oía, ni se sentía ningún rumor; un silencio apacible se cernía en el recinto induciendo un estado anímico de extra sensorialidad, de agudización instintiva de los sentidos. Entonces, vi en la parte superior del retablo -a continuación del enroscamiento de laola- un semi-arco de plumas, el otro elemento característico de la Deidad. Pero lo más sorprendente, fue ver en la cúspide del retablo, enroscados, en alegoría, los cascabeles de una serpiente cascabel.

     

     

    Cuando vi esas colas de cascabel, de inmediato se me vino a la mente esta misma simbólica en las esculturas de Quirigüa; ahí, claramente, todo el enroscamiento de la Serpiente Emplumada culmina en los cascabeles de su cola. Esto además, que la boca abierta da lugar al surgimiento de un Señor o de otra Deidad. 

     

    Fue en ese intervalo sorprendente cuando, sin saber por qué, se me ocurrió contar las colas de cascabeles. Como están hasta arriba del retablo, las conté una a una; al final, no podía creer la suma que daba. Dos veces más las conté y siempre dio el mismo número: ¡¡Trece!! 

     

    El impacto fue sobrecogedor, porque, trece, es la máxima intensidad energética que puede alcanzar el nawal de una persona o día. Este grado de intensidad de energía acompaña intrínsecamente lo que, comúnmente, conocemos como los veinte nawales. Por esta característica, tanto el trece, como el veinte, son dos componentes inseparables del calendario sagrado maya; su combinación a lo largo de veinte meses de trece días, sirven para designar el nawal de nacimiento, de concepción y destino de cada ser humano.  

     

    El trece, es por tanto, un número sagrado maya; mientras que el trece en la cultura católica occidental, es un número de mal agüero, y peor, si cae viernes o martes. De ahí, una turbadora contradicción de dos cosmovisiones convergiendo en un mismo emblemático espacio.

    Todos esos pensamientos me daban vuelta en la cabeza, cuando caí en la cuenta que el retablo estaba arropado completamente por portentosos significados de la cosmogonía indígena: la columna serpenteada cubriendo completamente los dos laterales del retablo; luego el emplumado, también en ambos lados; y cerrando el retablo en la cúspide, las trece energías  cascabeladas. Y finalmente, abajo, en la base de la estructura retablística, se ve llena de ofrendas de la tierra, a ambos lados: fruteros con zapotes, higos, limas, peras, duraznos, granadas, flores, frutillas. Conjunto que, además, evoca los ojos y la boca de Q’ukumatz.

     

    Tal, como hoy -imaginé de inmediato- en los ceremoniales del mundo maya, donde se ofrenda a los Ancestros, a los Abuelos y a los Dioses, con frutos de la tierra. 

    Pensé en mis adentros: la alegoría es la misma que en la escultura de la Diosa Tonantzin, solo  que acá es la  Virgen de Guadalupe -Tonantzin- quien esta rodeada, ceñida, por Quetzalcoatl, su dualidad.

     

    Entonces la intuición me hizo saber, como me había dicho el Ajq’ij momentos antes:  Hay más, trata de ver…. o no sé si fue la voz susurrante del Ajq’ij, pegado al oído,  quién las repitió adivinando mis pensamientos; no sé si fue una sensación u otra, porque el descubrimiento de la impronta de la simbólica ancestral indígena, sencillamente había arrasado con la imagen estática, formal, del enorme retablo de la Virgen de Guadalupe.

     

    Hay más, trata de ver….volvió a zumbar por los oídos y cabeza. Ya no vi los contornos, sino las pinturas encerradas por la multitud de tallas, relieves, repujados, dorados. Me movía a los lados, del medio exágono de la estructura, tratando de ver en las pinturas la impronta de los Dioses ancestrales indígenas.  En eso, se me aclaró, o caí en la cuenta de lo absurdo de estar buscando signos cuando, sabía, que la  Virgen de Guadalupe era la misma Diosa Tonantzin y que dada la suplantación forzada por los curas españoles de una por la otra, en el imaginario del pueblo mexicano, había quedado estampada la veneración de Tonantzin en Guadalupe. De esa cuenta, me platicaba a mi mismo: son los símbolos ancestrales los que adornan a la Guadalupana: las estrellas en el manto de color verde-azulado, como el de Quetzalcoatl; la múltitud de flores en el vestido; los rayos que la rodean son la luz emanada del Padre Sol y la Virgen es sostenida por la Madre Luna; las plumas aladas son también símbolo de cosmogonía. 

     

                                                                                

    De un pronto a otro, en la contemplación de las pinturas, los ojos se desviaron inconcientemente a la parte superior que enmarca  la pintura, donde la Virgen se le aparece a Juan Diego…. Quedé estupefacto…. La inconfundible figura de Q´ukumatz estaba ahí, inconmovible, con sus atributos… Los ojos, los colmillos, la boca abierta, las plumas…

     

    Me moví al otro lado del retablo, donde la claraboya daba claridad a esa parte del retablo. Quería cerciorarme si mis ojos estaban viendo algo que solo estaba en mi imaginación, y como los lados son similares, solo era cuestión de verificar; no fue sorpresa el develamiento; el delineamiento y la simbólica eran igual: Q’ukumatz envolviendo a la Tonantzin-Guadalupe.

     

    Sin embargo lo más significativo, revelador, es encontrar, ahí, el simbolismo más profundo del Dador de vida, de la Iniciática, porque el conjunto revela a la Serpiente Emplumada con las fauces abiertas y saliendo de su entraña las imágenes de la Guadalupana. Es la figuración de la Divinidad que con su  aliento, con su  hálito proporciona la vida; es el soplo, la exhalación,  el aliento de Q’ukumatz que da vida a la Guadalupana. 

     

    En medio de una neblina ocular, volví a ver las esculturas de Quirigüa, donde los Señores-Dioses están emergiendo al mundo con el efluvio de voluntad de vida, desde la embocadura de la Deidad. 

    También, en ese mismo vistazo contemplativo se me patentizó la escultura del marcador del Juego de Pelota que está en el sitio arqueológico de Chwa Nima Ab’aj (Mixco Viejo) donde Hunajpu, brota de la muerte a la vida desde la boca de ChimalkanQ’ukumatz, en un especie de regurgitamiento vital. Otra imagen que pasó por mi memoria, fue una descubierta en Veracruz, datada en más de quinientos años antes de nuestra cuenta, en la cual un personaje, o un Dios, está saliendo de la boca de Quetzalcóatl.

     

     

                                        

    Fue entonces que empecé a ver la parte central del retablo, el gran lienzo de la Guadalupana; seguí el mismo sistema al examinar la moldura de las dos pinturas laterales; examiné con detenimiento la parte superior del borde tallado del lienzo…. Y claro…. nuevamente fui sorprendido al encontrar similar diseño, delineación, de la Deidad, de Quetzalcóatl, coronando la figura pictórica de la Diosa Tonantzin-Guadalupe.

     

    Los inconfundibles ojos, plumas, colmillos y boca estaban esculpidos con gran perfección. Al sentir la magnificencia del tallado, se tiene el sentimiento que la Guadalupana, Tonantzin, está siendo aparecida en la boca de Quetzalcóatl; como que ella, La Madrecita, La Madre de todos los Dioses y hombres, va aflorando desde lo insondable, al mundo de los humanos.... suspendida, levitada, por la exhalación, el aura, la energía de la Divinidad que la contiene. Esa es la clarividencia, el sentimiento que evoca la totalidad del cuadro. El corazón da un vuelco en el momento de la revelación, de la adivinación.  

     

     

    Cuando salí del ensueño de la evocación, estaba conmocionado de admiración por los artistas indígenas, los imagineros, que fueron capaces de hacer semejante maravilla: todo un retablo cristiano dedicado por completo a sus Deidades cosmogónicas, era Increíble tenerlo al frente; ¡¡francamente increíble!! me repetía  una y otra vez, viendo extasiado la Virgen y Q’ukumatz. 

     

    El desprecio de los criollos e ibéricos, o su deliberada actitud de ignorar todo lo concerniente a la cultura indígena y sobre todo a su cosmovisión, los encegueció, les veló el discernimiento pensé esos momentos- de manera que solo veían filigranas, oro adornando a la Virgen de Guadalupe. Porque finalmente -razonaba- solo veían a la Guadalupe de Cáceres, de Extremadura, a la española y no a la Guadalupana, a Tonantzin. Por tanto -deducía- su alucinamiento les eliminó, o les veló, la evidente contradicción entre su imaginario católico y el mundo cosmogónico indígena ahí plantado…. y quedaron tranquilos, fascinados, con la bella orfebrería del retablo.    

     

    Para los maestros indígenas -meditaba- tampoco hubo contradicción en lo moldeado y figurado en el retablo, porque para los imagineros indígenas, la Virgen de Guadalupe era simplemente Tonantzin; como fue en el principio de los tiempos, ellos no veían a la virgen española -reflexionaba- Estos Ajq’ij’a-artistas, veían a la Madre de todos los Dioses y los hombres, a Tonantzin, y siendo su naturaleza dual -discurría- su pareja natural es Quetzalcóatl. Así, como es concebida en la cosmovisión ancestral indígena, la dualidad TonantzinQuetzalcóatl…. Ya en el retablo…. solo reprodujeron la misma simbólica: Quetzalcóatl rodeando e integrando a Tonantzin-Guadalupe. Por eso, no existe contradicción entre su cosmovisión y lo católico.

     

    A todos estos nudos les daba vueltas…. cuando súbitamente sentí la necesidad de contarle al Ajq’ij  los hallazgos agolpados en el pecho, en las sienes. 

     

    Volví a mirar a la banca donde se había quedado inmóvil con los ojos entrecerrados, pero no estaba ahí. Revisé rápidamente con la vista toda la nave de la iglesia y no había nadie; nadie había entrado, ni nadie había salido; de eso era consciente, porque estando en la entrada, donde está el retablo, era  improbable no darse cuenta que alguien entrara o saliera; y siendo que el Ajq’ij estaba  a mi costado, no encontraba explicación a su no presencia.

     

    Se me ocurrió, que en algún momento de mi éxtasis, pudo haber salido sigilosamente a tomarse un aire en el atrio. Entonces salí al atrio, pero no había nadie. Revise la calle y una tienda al frente…. y nada. Volví a entrar a la iglesia, porque definitivamente, pensaba, el Ajq’ij Cojtí no se iba a ir sin despedirse, no encajaba esa actitud en su comportamiento y su genio. Así que un tanto confundido, pensé, que conociendo él lo vericuetos de la iglesia por su trabajo de restaurador, tal vez había ido a buscar al sacristán o al cura; fui a la sacristía y le pregunté a la secretaria, sí no había vista a un señor de sueter negro y rojo, con un morral; me contestó que no había entrado nadie: ni el sacristán -explicó- que a cada rato entra y sale se ha asomado por aquí.

     

     

    En ese momento regrese frente al retablo; vi la banca donde se sentó; tampoco estaban la foto ni el papel que me había mostrado y que suponía había tenido en mis manos. Vi intensamente el retablo de Tonantzin, con el sentimiento de tener una explicación razonable. Luego volví en redondo y me tope cara a cara con la imagen de Q’ukumatz en el retablo de San Judas; rememoré al Señor Desconocido que le abrió los ojos al Ajq’ij, hacía más de treinta años y que había desaparecido prodigiosamente. Entonces sentí una enorme aprehensión oprimiéndome  el pecho, y congoja, al sentir que mi razón se tambaleaba…. ¿Sería el Desconocido…. o el doble del Ajq’ij…. o el Ajq’ij…. o ninguno? Cavilaba. Di con los nudillos fuertemente en el retablo: dolieron, pero no encontré una respuesta razonable….Entonces salí...

     

     

  • Cristianismo y Espiritualidad Maya en Guatemala: una relación asimétrica.

    Les dejamos este artículo del Dr. Vitalino Similox, para analizar las relaciones sociales que se dan en Guatemala, el diálogo interreligioso y las dinámicas sociales fruto de estas relaciones sociales sumamente complejas.

    Con este trabajo esperamos que surja el debate de ideas, metodologías y propuestas.

    Agradecemos el privilegio de poder publicarlo.

    Equipo de Espiritualidad Maya de Guatemala.

     

     

     (En la Imagen aparece el Rev. Similox en la celebración interreligiosa en la Iglesia San Sebastián
    por el 19 aniversario del martirio de Mons. Juan Gerardi e 24 de abril de 2017)

     

     

     

    Cristianismo y Espiritualidad Maya en Guatemala: una relación asimétrica.

     

    Rev. Dr. Vitalino Similox Salazar[1]

     

    Introducción:

     

    Guatemala un país pluriétnico, pluricultural y su diversidad religiosa, constituye  su estructura fundante socio-cultural. El elemento religioso forma parte nodal de su organización social, que genera formas y vías de relación y cohesión grupal. La dimensión religiosa es un componente fundamental y constitutivo esencial de su identidad, en especial para los pueblos Mayas.

     

    Las comunidades indígenas viven un proceso de fragmentación interna, principalmente a través de las diferentes propuestas religiosas, las cuales van desde las diversas expresiones de los pluralismos católico y sus disidencias —como los tradicionalistas católicos en sus diferentes aceptaciones o grupos indígenas que defienden su tradición- y todas aquellas diversas expresiones de los protestantismos y sus  disidencias, hasta grupos ubicados incluso como no cristianos, denominadas sectas fundamentalistas.

     

    La cosmovisión, la religión y la espiritualidad maya como concepción de la vida, no sólo han ignoradas sino sincretizadas por el cristianismo, mediante la evangelización, en tanto que ésta implica para el converso indígena el abandono de su mundo ancestral y su rigurosa resocialización según la nueva fe. 

     

    I.      ESPIRITUALIDAD MAYA,  SU MARCO TEÓRICO Y CONCEPTUAL

     

    Los Pueblos Mayas tienen una manera propia de concebir el mundo expresado por medio de su visión de totalidad y de complementariedad que no deja nada al margen.

     

    La cosmovisión maya es su manera de entender la vida y la existencia conforme a la relación naturaleza-hombre-universo. El hombre es una parte importante en todo el universo dinámico y cambiante, en el que actúa interdependientemente de los demás elementos que coexisten con él. De ésta cosmovisión se desprende todo un sistema de creencias, valores, principios, normas y procedimientos, que cohesiona el pensar y el actuar.

     

    La cosmovisión Maya se basa en una interacción entre todos los elementos de la naturaleza, el Ser Supremo y el ser humano, así como en la manifestación de un equilibrio entre estos tres elementos. Se expresa como filosofía en la medida en que es expresión de su racionalidad expresada por medio de la palabra, la simbología, la danza, el baile, la vivencia, la acción, la práctica, la vida en comunidad, sus valores y principios.

           

    En el libro del Pop  Wuj, los Pueblos Mayas expresan su racionalidad, su explicación de la vida y sus profecías (Congreso Pop Wuj, 1999). En este libro se habla sobre el Ser Supremo, la salvación, la mujer, la muerte, el infierno, la vida del más allá y otros elementos importantes.

     

    La cosmovisión es la base de su religión y de su espiritualidad, para cuya  explicación y entendimiento existen claves hermenéuticas, “son sus símbolos y mitos. Se usa la comunicación corporal, la comunicación hablada.  La visión sobre la tierra como don divino es central, como madre de la comunidad y, la comunidad como matriz de la persona. Hay una visión dual de lo sagrado, o sea el rostro masculino y femenino  del  Ser Supremo. El Pueblo es el sujeto que elabora el pensamiento en forma colectiva, y parte de la realidad concreta  desde una visión integral”.  (Díaz-Polanco, 1982: 182,186)

           

    La espiritualidad Maya, “tiene sus propios contenidos, metodologías y fuentes, a partir de sus preguntas por la causa y razón de sus problemas vitales, y su nous, es decir, la razón, el juicio moral o principio de inteligencia, que Dios ha conferido a todas las culturas humanas, para discernir y descubrirle.”.  (Similox, 1992: 13)

           

    La espiritualidad Maya “en tanto expresión cultural en su aspecto de producción de sentido para la vida, en la dimensión ética y particularmente, en su expresión religiosa, es eco de la voz de Dios que se dirige a la sociedad y a cada subjetividad humana y, se constituye en conducto de la revelación del Ser Supremo a la humanidad, en sus diferencias en el tiempo, de espacio y de modulación cultural” (Ibíd.,1992:14)

     

    II.     ANTEDEDENTE HISTORICO, DE LA RELACION CRISTIANISMO Y ESPITUALIDAD MAYA EN GUATEMALA

     

    CON LA IGLESIA CATÓLICA ROMANA

     

    Ha existido varios momentos distintos en la relación entre la religión católica romana en Guatemala y la religión de los  Pueblos Mayas.

     

    En un primer momento sin ningún contacto con la cristiandad, era cuando los pueblos indígenas podían elaborar por sí mismos los contenidos y formas de expresión de su fe inspirados en sus creencias fundamentales, sin interferencias transcontinentales. Es lo que podría llamar Religión Originaria u original.

     

    El segundo momento es el que ha durado ya más de  500 años, en que la religión originaria fue agredida y se convirtió en resistencia o diálogo obligado. Es propiamente la religión Maya originaria, que se refugió en las montañas, se enmascaró de cristianismo, se reformuló en los espacios disponibles o se hizo clandestina. Durante éstos años, la relación entre el catolicismo y la religión Maya, fue de antagonismo, que frente a la persecución inquisitorial por incitaciones de la religión “oficial” o algunos clérigos conservadores, se ha producido una especie de polarización entre ambas religiones. Frente a esto, algunos representantes de la religión Maya, se han confinado a las alturas o a la espesura de la selva de, prefiriendo el anonimato. Por otro lado se ha practicado el integracionismo, a partir de que el catolicismo, en su concepción de la religión no le permite captar la presencia de Dios en las culturas aborígenes. Para ellos todos los que no conocen la Biblia Judía, tienen el demonio en sus corazones Así, lo verdadero, lo absoluto y lo lógico es únicamente la religión cristiana; están convencidos de que las demás religiones y culturas nunca tuvieron a Dios.

     

    En los últimos años como un tercer momento, la relación se ha expresado mediante una práctica de integral-conciliadora, es decir se parte de la idea de que aunque cultural y geográficamente no conocen a Dios con el mismo nombre, se reconoce que debe haber una especie de ejes comunes y que existe semilla del evangelio en cada cultura.La religión Maya por su parte, ha empezado  a salir de la clandestinidad y se convierte en propuesta de vida para los demás. Es el momento en que hay condiciones nuevas para el diálogo enriquecedor, porque el mundo vuelve la mirada a los indígenas como reserva de humanidad, donde pueden refontanarse las sociedades y las iglesias.

     

    La pluralidad religiosa actual, es producto de la multiplicidad de pueblos indígenas históricamente diversos y por el pensamiento  de algunos religiosos, movidos de un cierto radicalismo en la recuperación del mundo indígena, están impulsando no sólo el rescate de los textos sagrados de los pueb­los indígenas y las religiones tradicionales no solo para darles fuerza en fin actuales circunstancias, sino, de alguna manera, la restauración de las religiones originarias.

     

    También existen, desde hace años, esfuerzos de sacerdotes, pastores y religiosas indígenas cristianos, que han asumido la tarea de reencontrarse con sus raíces religiosas y de abrir en la Iglesia espacios de diálogo con el Evangelio. En estos espacios se habla no tanto de una teología pura del pasado, sino de una Teología India Cristiana, es decir, de una reformulación del pasado indígena en el ámbito del Cristianismo. Esto está concebido como parte de la lucha por reconciliar los dos amores mediante una nueva síntesis vital de formas distintas de Dios y de expresiones religiosas. Por eso no se renuncia, sino que se rescata y se potencia tanto la identidad indígena como la identidad cristiana. A este proceso arduo y difícil se han unido servidores indígenas de base (mayordomos, cofrades, fiscales. Catequistas. Celebradores), agentes de pastoral no indígenas, asesores y obispos.

     

    En conclusión, encontramos 5 tipos de indígenas, a partir de su relación con el cristianismo, es decir:

     

    Indígenas cristianizados, cuya herramienta de conocimiento y explicación de Dios es la herramienta cristiana y, por ellos ya no quieren saber nada del mundo mítico-simbólico de sus antepasados indígenas. Son los antiguos miembros de la Acción Católica y los primeros catequistas de la etapa conciliar que fueron formados de manera agresiva contra su identidad india.

     

    Indígenas cristianizados que, desde su identidad indígena cristiana, desean indigenizarsu fe cristiana. Son los nuevos catequistas y servidores pastorales formados recientemente con una mentalidad más abierta al mundo indígena.

     

    Indígenas cristianizados que, desde su fe religiosa indígena recobrada, quieren ponerse en diálogo explícito con los contenidos del cristianismo para mostrar que su fe indígena es cristiana. Son los miembros más conscientizados de los pueblos indígenas que, al mismo tiempo que luchan en los demás campos de los derechos comunitarios, hacen presión también en el campo religioso.

     

    Indígenas no cristianizados que quieren entrar en diálogo con el cristianismo para ampliar su conocimiento de Dios. Son los líderes religiosos tradicionales de las comunidades, que no ven el cristianismo como una amenaza su fe an­cestral, sino una posible aliada estratégica para la sobrevivencia en el mundo de hoy.

     

    Indígenas no cristianizados o descristianizados que, decididos a mantener su autonomía religiosa, no desean entrar en diálogo con el cristianismo. Son normalmente gente que ha tenido experiencias negativas en el contacto con la Iglesia.

     

    CON LAS IGLESIAS EVANGELICAS

     

    A partir del año de 1,882 llegan las iglesias evangélicas al país y la relación con la religión Maya se expresó mediante la evangelización que significó la persuasión acompañada de sanciones morales. Se utilizó la práctica de la “erradicación”, la “sustitución” y la “transacción”.

     

    Estas tres actitudes pueden comprenderse como círculos concéntricos, en el centro se ubica la erradicación, en un segundo círculo está la sustitución; y por último, en la periferia, la transacción.  La cercanía o lejanía del centro refleja el grado de peligro que representan  las creencias y las prácticas indígenas para el núcleo doctrinal.

     

    La erradicación: las iglesias evangélicas, han mantenido una política radical de “erradicación” de todas aquellas prácticas que encierran otra concepción sobre la naturaleza de Dios y otras formas de adoración, de revelación, de relación con Dios, entre otros temas.

     

    Para el evangélico indígena su nueva fe le exige cortar radicalmente con su anterior modo de vida y de concebir el mundo.  Pero pareciera que hay una serie de factores que atemperan el cambio.  Uno de ellos es la comunidad evangélica a la que se pasa a formar parte de manera muy activa. 

     

    En un principio la opinión dominante de los misioneros de las iglesias evangélicas fue considerar a la religión indígena como pagana, idolátrica, e incluso demoníaca. La revelación de Dios en estas culturas es nula e insuficiente, y carecen de los instrumentos teológicos tradicionales de discernimiento.  

     

    Persiste entre muchos de estas iglesias, una actitud de ignorancia, sorpresa y menosprecio, hacia las religiones indígenas, y su influencia en las comunidades indígenas en los términos expresados ha sido perjudicial, lo que coincide con las palabras de Roger Bastide “los prejuicios raciales parecen más fuertes y malignos en los países protestantes que en los países católicos”,...: “La religión puede constituirse como factor que permite la creación y fortalecimiento de esos prejuicios” pero las iglesias evangélicas han sido, más efectivas en propiciar la extinción de los pueblos indígenas. 

     

    La extinción indígena se expresa por medio de los cambios y transformaciones radicales implicados por la imposición de una religión que se desarrolló en otros sistemas de producción específica, en las comunidades indígenas Mayas que desarrollan un “modo asimétrico de producción”, una estructura de clases particulares, entre otros aspectos de carácter social.

     

    Los medios electrónicos son instrumentos de erradicación de la cultura indígena. En la investigación realizada por Hugo Assmann, sobre las Iglesias electrónicas deja en evidencia que “la comunicación de masas y la iglesia electrónica tienen serias implicaciones en la relación político-económica Norte-Sur.  Consecuencias de lo anterior es la acentuada influencia sobre la comunicación de grupos, entidades e iglesias cristianas”.(Assmann, 1987:11)

     

    LA TRANSACCIÓN: 

     

    Por transacción se entiende la práctica de tolerar algunas costumbres indígenas que no significan peligro para la visión fundamentalista del mundo.  Se tolera el uso de la medicina natural, el uso de la marimba, el traje, el idioma, entre otros aspectos.

     

    Las iglesias evangélicas, han sido implacables en lo que respecta a erradicar de la conciencia y el comportamiento indígena aquellos elementos antagónicos a su doctrina y su moral.

     

    En la práctica de la transacción se distingue diferentes situaciones.  Por una parte, las iglesias evangélicas toleran algunas prácticas que no significan un peligro directo a su visión del mundo.  Es el caso de la medicina tradicional, un pastor nazareno dijo: “Nosotros no estamos en contra, por ejemplo si una persona conoce una hierba y si alguien está enfermo y la prueba, nosotros no estamos en contra, porque en el caso del naturista no hay problema.   Ahora, en el caso de la brujería, no aceptamos estas cosas”. (Samandu, 1991:105)

     

    La sustitución: esta práctica consiste en hacer aparecer ciertas creencias y prácticas indígenas con nuevas formas dentro, pero con otros contenidos similares al evangelicalismo.  Las creencias siguen cumpliendo su antigua función, tales como las revelaciones, la sanidad y los milagros.

     

    Significa que las iglesias evangélicas han atacado con determinación todos estos recursos de la religión y cultura indígenas, pero sin embargo, algunos de ellos parecen haberse “colado” dentro de la experiencia religiosa evangélica, particularmente del pentecostalismo. En el mundo pentecostal está también cargado de seres sobrenaturales, que perfectamente son compatibles con las antiguas creencias.

     

    Es decir que en términos de“sustitución”se podría dar a entender una acción consciente de sustituir, en lugar de eso lo que aquí se observa es la correspondencia entre elementos de la oferta pentecostal y el alfabeto religioso con el cual el indígena elabora sus demandas.  La sustitución no significa que las cosmovisiones ancestrales mantengan su vigencia y su unidad dentro de esquemas pentecostales; son más bien pedazos desarticulados de un tronco original que en sí mismos siguen prestando significación a ciertos aspectos clave de la vida indígena.

     

    III.   EL CAMINAR DE LOS PUEBLOS INDIGENAS, EN EL MARCO DE ESTA RELACION

     

    Dentro de la Iglesia Católica Romana e Iglesias Evangélicas

    La gran mayoría de las iglesias evangélicas son fundamentalistas y conservadoras, pero hay un porcentaje aunque pequeño, en el seno especialmente de las iglesias históricas protestantes, que está tomando conciencia de su identidad y pertenencia étnica, sin prejuicio de su fe evangélica, y colabora en la construcción de la multiculturalidad y el pluralismo religioso en el país.

     

    En estas iglesias protestantes se reconoce  que el cristianismo tiene sus propios elementos científicos, su estatuto epistemológico propio. La Teología Maya, si no tiene los mismos, sí tiene sus propios contenidos, su propia  metodología y sus propias fuentes, a partir de sus preguntas por la causa y razón de sus problemas vitales, y de sus NOUS, es decir, la razón, el juicio moral o principio de inteligencia, que el Ser Supremo ha conferido a todas las culturas humanas, para discernir y descubrirle, crear las condiciones para un diálogo abierto, a través de postulados propios.

     

    Se tiene conciencia que la identidad étnica, está por sobre lo religioso. La conciencia de clase, aparece cuando la fe se relaciona con la situación social y económica, a partir del cual emerge un movimiento de indígenas cristianos reivindicando su derecho a la práctica de su espiritualidad ancestral, por muchos años de manera clandestina, hoy cada vez de manera abierta y pública.

    Lo anterior refleja que la asimilación religiosa evangélica y católica ha sido, más que un cambio identitario consciente, total e irreversible, una respuesta a una lógica de ocultamiento étnico, habitualmente inconsciente e impuesta por las circunstancias. No es que los indígenas abandonaran su identidad en el pasado, sino que actuaban socialmente como si no fuesen indígenas y, simultáneamente, mantenían puertas adentro ciertas prácticas y elementos que preservaban su identidad.

    En el seno de la Iglesia Católica, ha habido un giro hacia la diferencia y lo maya, y con el esfuerzo de la espiritualidad como marcador de identidad,  no es que la iglesia católica ya no tenga fuerza mediadora, al contrario los hechos demuestran que mantiene un fuerte trabajo organizativo y de acompañamiento en las comunidades y manteniendo ciertos compromisos con el movimiento maya.  La Iglesia Católica no es un todo coherente, sino que incorpora  posiciones muy diversas, y aunque en términos ampliados haya dado un giro hacia el conservadurismo y una disminución en la involucración política “por los pobres”, también se ha producido una línea de acercamiento y de respeto a la religiosidad maya, modificando su actitud de confrontación tradicional,  creando para el efecto desde hace muchos años, la Pastoral Indígena.

    En conclusión, la fragmentación de la identidad religiosa trajo consigo cambios culturales que fueron considerados indistintamente como un fenómeno de ladinización, pérdida de respecto hacia los ancianos, rechazo a los santos, etcétera. No cabe duda de que estas percepciones tienen mucho de cierto, pero puede afirmarse que, en general, los cambios no han puesto en entredicho la identidad étnica de los indígenas. El hecho que algunos elementos del pensamiento maya y cristiano se hayan modificado durante el proceso no es un fenómeno nuevo. No hay nada en la coexistencia de las cosmologías maya y protestante que cuestione la identidad étnica indígena, y esto es particularmente evidente en las comunidades protestantes.

    Se constata que “aunque el proceso de conversión puede afectar profundamente la identidad del individuo, no amenaza en absoluto su identidad étnica”(Similox, Vitalino. Tesis doctoral, 2003:228) Y, que “desde una perspectiva más amplia, la fragmentación de las organizaciones religiosas y el surgimiento de nuevas comunidades, sectas, iglesias y actividades religiosas mayas, refleja de alguna manera un proceso necesario para enfrentar los desafíos de la globalización, y el problema de la gente que busca pertenecer a organizaciones significativas en una sociedad cada vez más grande y compleja...y, es que a pesar de que las religiones de alcance mundial—el catolicismo y el protestantismo- han logrado avances contra el prejuicio y la discriminación que caracterizan las relaciones étnicas, la religión misma resulta incapaz de constituirse en una amenaza seria contra la identidad étnica indígena fundamentalmente y contra la convicción de superioridad de los ladinos”(Ibid,2003:236) 

     

    Finalmente, que “cuando la etnia y la religión –ortodoxa, carismática, el catecismo católico, los cultos evangélicos o las prácticas mayas- se mezclan en una comunidad endogamia se forma una amalgama que a los guatemaltecos les está costando trabajo asimilar”. ”(Ibíd.,2003:230)

     

    En fin, a pesar de todos los procesos de aculturación de los pueblos indígenas, para ellos, la comunidad indígena es la realidad del pasado que vive en el presente, un origen nostálgico pero generador de cultura e identidad indígenas Y ellos se perciben como el presente que se aferra con fuerza a ese pasado

     

     

    CONCLUSIONES:

     

    1.    Las creencias religiosas de los Pueblos Mayas son la clave de su identidad étnico cultural y   determinan las formas de organización, participación y su lucha, no solo en lo religioso, sino en otros ámbitos de su vida.

     

    Se constata que, por mucho que hayan tenido una experiencia de transculturización, y hayan emigrado a las áreas urbanas y a la ciudad capital, sus actos, sus pensamientos, sus principios y sus valores se mantienen en el fondo en gran medida inalterables. Por otro lado, eventualmente sus normas o sus procedimientos son los que cambian y se adecuan a las circunstancias para seguir viviendo.

     

    Se observa que los pilares de lacosmovisión de los Pueblos Mayas se constituyen en  su armamento simbólico y mecanismo  para la legitimación de su lucha  política, social y económica. Sus creencias, principios y valores constituyen la clave fundamental de su identidad, su resistencia y su revitalización étnica.  De ahí los esfuerzos  que los indígenas hacen para constituir su cosmovisión por medio del rescate y construcción de su identidad cultural. 

     

    Todo parece indicar que las comunidades indígenas han tenido -cada una- un solo sistema religioso, para moldear su vida personal y comunitaria.  En estas comunidades, la religión no aparece como una institución diferenciada, separada de la vida colectiva, de las dimensiones económica, política,  militar. Al contrario, la religión aparece intrínsecamente entrelazada con las otras actividades vitales de su vida.

     

    En las comunidades se viven todas las otras dimensiones de la vida colectiva, con una constante referencia a la dimensión religiosa (es decir, a esas fuerzas sobrenaturales y meta sociales en las que creen, de las que se sienten dependientes y frente a las cuales sienten la obligación de una cierta conducta), referencia que -en cuanto ha sido investigada- aparece como central.  Esta percepción fundamentalmente religiosa del mundo (ligada estrechamente al carácter único y escasamente diferenciado del sistema religioso en cada una de estas comunidades),  es uno de los factores que hace que tales comunidades sean refractarias y desconfiadas ante cualquier práctica o discurso, tanto irreligioso como antirreligioso.

     

    Las prácticas propiamente religiosas de estas comunidades indígenas (y es éste uno de los factores que hace que la religión -ahí- pueda apenas ser socialmente distinguida de las otras actividades de estas comunidades) acusan un grado mínimo (o nulo) de burocratización en el trabajo religioso. 

     

     El discurso propiamente religioso producido, difundido y compartido en el seno de cada una de estas comunidades, tiene un grado mínimo de complejidad y de sistematización. Es decir, que -en cada una de tales comunidades- los discursos religiosos, significativamente diversos, son relativamente pocos en número (accesibles a la memoria consciente de un solo individuo) pero, sobre todo, su estructura está elaborada con una pequeña cantidad de ideas articuladas en relaciones bastante sencillas.  Sin embargo, su valor no radica en que esté o no escrito, sino en la influencia que tiene en los Pueblos Mayas en el quehacer en general.

     

    Se pudo constatar que, en general, la cosmovisión Maya determina más claramente las formas y contenidos de vida de la clase pobre, que de las clases medias y altas de los mismos.  La pequeña burguesía de los Pueblos Mayas, si bien toma en cuenta los elementos de su identidad cultural y practica su religión  y cosmovisión, no son éstas las únicas que determinan sus formas de vida en general.  Intervienen otras variables tales como el grado de escolaridad, su acceso a los medios de producción y su nivel de vida en general.

     

    2.    La religión aparece también como instrumento de revitalización étnica-cultural de los Pueblos Mayas

    Por más que,  durante 500 años la religión católica y durante 110 años, la religión protestante, evangélica y pentecostal invisibilizaron, irrespetaron, la religión y la espiritualidad de los Pueblos Mayas, ésta se ha  mantenido presente. A partir de los últimos años,  ha tomado un auge y han aparecido en diversos  artículos, estudios e investigaciones de análisis por parte de investigadores independientes, pero, sobre todo, en el seno de la Iglesia Católica, y muy recientemente en las instituciones, grupos, movimientos e iglesias evangélicas.

    En el marco de los movimientos indígenas emergentes, en Guatemala empieza a estructurarse una nueva expresión religiosa cultural de indígenas cristianos que reivindican su derecho a practicar su espiritualidad maya ancestral, en un principio de manera oculta, hoy cada vez de manera más abierta y pública. Reivindican y exponen sus hallazgos de encuentros, las síntesis de los elementos comunes que como cristianos y mayas han desarrollado, tales como la práctica y el concepto de poder y autoridad, unos y otros hablan como expresión de servicio, honorabilidad,  búsqueda del bien común, de la convivencia pacífica y la justicia social.

    Las creencias, los valores y normas de los Pueblos Mayas, en esencia, no se contradicen con el cristianismo, tales como el concepto de totalidad, complementariedad, equilibrio, los valores de la gratuidad, el deber cumplido, la ayuda mutua, el respecto a la vida, a la naturaleza, al Creador y sus normas con relación a la naturaleza, los seres humanos y consigo mismo. Las propuestas de participación y representación política, igualmente demuestran la coherencia, y la no-contradicción entre los elementos religiosos, políticos de cristianos y mayas.

     

    3.      Ante la crisis de civilización, de paradigmas en el ámbito mundial, urge lograr y construir puentes, un diálogo respetuoso,  entre la espiritualidad de los pueblos indígenas y el cristianismo. 

    Uno de los desafíos del cristianismo hoy, es dejar de ser antropocéntrico y asumir el cosmocentrismo como el centro del nuevo paradigma, porque sólo comprendiéndolo así, entonces se asumirá con responsabilidad la defensa de la tierra y del territorio, como elementos principales de la identidad indígena en el continente.

    Los encuentros como el presente, estimulan a la comunidad cristiana a que reciba inspiración de los recursos teológicos y espirituales de los pueblos indígenas. Éstos pueden cuestionar o enriquecer las interpretaciones tradicionales de unidad, misión, evangelización y espiritualidad.

    Es de esperar que la resistencia de los pueblos indígenas en el continente, a la marginación y a la agresión del desarrollo, inspire la comunicación de relatos similares de otras partes del mundo, para la construcción de comunidades justas e incluyentes.

    El Presidente Evo Morales, expresaba ante la última asamblea general de las Naciones Unidas, sobre la necesidad es escuchar a los pueblos originarios, presento los 10 mandamientos, y con relación a nuestra preocupación, el sexto mandamiento dice:

    “Respecto a la Madre Tierra.  El sistema capitalista trae a la Madre Tierra como una materia prima, pero la tierra no puede ser entendida como una mercancía, ¿quién podría privatizar o alquilar, fletar a su madre? Propongo que organicemos un movimiento internacional en defensa de la Madre Naturaleza, para recuperar la salud de la Madre Tierra y restablecer la vida armónica y responsable con ella”

    El décimo mandamiento, expresa: “planteamos el Vivir Bien, no vivir mejor a costa del otro, un Vivir Bien basado en la vivencia de nuestros pueblos, las riquezas de nuestras comunidades, tierras fértiles, agua y aire limpios.  Se habla mucho del socialismo, pero hay que mejorar ese socialismo del siglo XXI, construyendo un socialismo comunitario o sencillamente el Vivir Bien, en armonía con la Madre Tierra, respetando las formas de vivencia de la comunidad”

     

     

    BIBLIOGRAFIA:

     

    1.  ASSMANN, HUGO (1987) La iglesia electrónica y su impacto en América Latina.San José C.R.,  Editorial DEI.

    2.   BASTOS SANTIAGO y MANUELA CAMUS (1995)  Abriendo caminos.  Las organizaciones Mayas desde el Nóbel hasta el Acuerdo de Derechos Indígenas.  Guatemala.  FLACSO. Impreso por Serví prensa Centroamericana. Segunda edición.

    3.  ....... (1995) Quebrando el Silencio. Organización del Pueblo Maya  y sus demandas (1986 1994). Guatemala. Editado por FLACSO. Segunda edición.

    4.  CALVO BUEZAS, TOMAS  ( 1990)  Indios Cunas, la lucha por la tierra y la identidad. Madrid. Libertarias/Prodhufi, S.A.

    5.  DE VILLA, GONZALO Mons. (2006) Hacia el Respeto de los derechos Religiosos del Pueblo Maya. Oficina de los Derechos Humanos de Guatemala, Guatemala

    6.  SAMANDU, LUIS E. (1991) Compilador. Protestantismos  y procesos sociales en Centroamérica. Serie Investigación 4. CSUCA. Costa Rica. Editorial Universitaria Centroamericana.Educa.

    7.  SIMILOX SALAZAR, VITALINO(2004) La participación y Representación Política de los Pueblos Mayas de Guatemala, Líneas de un modelo, desde sus propias Creencias, Valores y Normas. Universidad Pontificia de Salamanca.Editorial Universal, Madrid

    8.  ...... (1991)  El pensamiento Maya hoy en Guatemala y su metodología.Tesis de Licenciatura en Teología, Universidad Mariano Gálvez. Guatemala. Editorial Cholsamaj.

    9.  ...... (1998)   La religión milenaria, fuente de resistencia del Pueblo Maya. Propuesta de tesis, maestría en sociología de la religión. Universidad Católica  Nejmejen,  Holanda. Guatemala. Impreso en talleres de CIEDEG.

    10.     TEOLOGIA INDIA Tomo II,(1994). Segundo Taller Latinoamericano Panamá. Ediciones Abya-Yala, Quito Ecuador.

    Folletos:

    1.  SIMILOX SALAZAR, VITALINO, (2008) Ponencia, Panel CMI, NicaraguaPueblos indígenas y la relación con las iglesias
    “históricas
    ”, Nicaragua.

    2.  ......(2001)  Ecumenismo en Guatemala. Presente y futuro. Investigación de campo, en las comunidades de base de CIEDEG. Guatemala.  Editado por CIEDEG.

    3.  .......(2000)  Artículo: el impacto de las  Iglesias Evangélicas  en la Cultura Maya de Guatemala. Guatemala, editado por CIEDEG.

    4.  SIMILOX VALIENTE, RONALDO OTONIEL. (2001) Folleto: Resolución de conflictos desde la espiritualidad MayaSacerdote Maya Kaqchikel. Guatemala. Cursos de capacitación para CIEDEG.

      

    Guatemala, Abril  de 2009

     



    [1] Pastor Presbiteriano, del Presbiterio Maya-Kaqchikel, de la Iglesia Nacional Presbiteriana de Guatemala. Activista indígena y político. Doctor en Sociología y Ciencias Políticas. Actualmente, Secretario General del CONCEJO ECUMENICO CRISTIANO DE GUATEMALA (una instancia donde convergen institucionalmente la Iglesia Católica Romana y las Iglesias Protestantes Históricas del país, desde 1986 a la fecha)

  • De Rilaj Mam a San Simón

    De Rilaj Mam a San Simón

     

    Hoy muchas personas celebran la Fiesta de Rilaj Mam, Laj Mam, Maximòn, Francisco Sojwel[1] a quien se le atribuye el nombre de San Simón.

    28 de octubre de 2016

    Apuntes a vuelapluma.

     

     

     

     

     

    Rijlaj Mam -El Gran Abuelo- llamado Maximón, es un Divinidad ancestral, tan antiguo como la existencia de los pueblos originarios. El Gran Abuelo, fue creado por el Corazón del Cielo, por el Corazón de la Tierra, por los Creadores y los Formadores, en un momento singular de la creación del universo, de la humanidad. (Paz Cárcamo, en www.espiritualidadmaya.org).

     

    Maximòn es un Abuelo Maya que según la tradición maya, vivía en el actual pueblo de Santiago Atitlán, Sololá; era uno de los principales del Pueblo, hay tres versiones sobre su destino:

     

    1.   Que cuando supo que era la hora de partir “El gran abuelo desapareció y se fue entre  la montaña y se fue al cerro para dar sus últimas palabras sagradas, allí ofrendó su pom y tomó miel fermentada y luego desapareció, solamente dejó sus enseñanzas. Él nunca tuvo una muerte como ahora se conoce. Solamente desapareció, sin embargo dejó muchos recuerdos y pixa’ (consejo) (Puluc, citando a Aq’ab’al Audelino Saqb’in, publicado en www.espiritualidadmaya.org)

    2.   Que fue asesinado por los españoles, quemado y esparcidas sus cenizas.

    3.   Que fue amarrado, quemado vivo y sus cenizas esparcidas para que no se le rindiera culto.

     

    La versión que tiene más lógica y que es a la que se hace alusión en el nombre es la tercera y su nombre Maximon o Abuelo amarrado. Poco a poco su culto se fue extendiendo por los pueblos Tz´utujiles, luego hacia los Kaqchiquela´ y luego a los k’iche’. Por eso es que en algunos pueblos mayas no se le conoce.

     

    La permuta del nombre Maximon a San Simón tiene que ver desde mi punto de vista con dos formas:

     

    1. Se le celebra por que los mestizos o ladinos en Guatemala no sabían pronuncias Maximon y por la similitud fonética le llamaron entonces Simón, luego a Hermano Simón y para finalizar en San Simón por los milagros que realiza; Maximon = San Simón. El único elemento faltante era el día para celebrarlo, muchas personas celebran su fiesta el 28 de octubre porque la Iglesia Católica celebra la fiesta de los Santos Simón y Judas Tadeo. 

     

    2.   Desde la Reforma Liberal de 1,871 y el encumbramiento en la población mestiza que aún mantenía cierta parte de la cosmovisión[2] maya, pero alejándose de la parte cultural[3] (traje, idioma, tipo de vivienda, sentido comunitario etc), al recordar que las generaciones anteriores a ellos le rendían culto, y recibían milagros, pero ya no se identificaban como mayas, tuvieron que “hacerlo  igual a ellos”, es decir, no criollo; pero tampoco visto como un inferior maya.

     

    Bajo esta segunda premisa, no era posible que los mestizos o ladinos le pidieran favores a una persona de una etnia inferior, y menos pedir favores e hincarse frente a un indio, entendiendo “Indio como estableció Severo Martínez en 1970 para el caso guatemalteco-- un término de contenido colonial que designa una realidad de esclavitud, servidumbre, vasallaje, opresión, explotación y discriminación, cierta intelligentsia[4] indígena había venido usándolo, a lo largo de la década del setenta (Morales, Luis)”[5]

     

    Por ello es que la imagen maya es vestida con el traje tradicional, pañuelos, sobrero, y una máscara hecha de palo de pito (árbol sagrado maya); mientras que el San Simón ladino vestido con traje oscuro. Cada cual lo viste según su forma. Parafraseando a Francisco Morales Santos sobre el titulo de su libro: La articulación de las diferencias o el síndrome de Maximón. (Los discursos literarios y políticos del debate interétnico en Guatemala),es el mismo fenómeno, solo que para uno para los “mayas”, y otro para los “ladinos”.

     

    Desde la Espiritualidad  Maya los guías espirituales reconocen en  la actualidad  a Rilaj Mam o Maximon como un guía de guías, un principal, entre los principales, y a un gran abuelo a quien se puede recurrir en dificultades. Su fiesta correcta es el día Oxlajuj T’zi (13 justicia), en el calendario Maya, aunque algunos también le celebran en el día Oxlajuj Ajpu (13 Cerbataneros).

     

    Es mejor si vamos celebrando su memoria y legado  desde una forma correcta y verlo en su forma original como Maya Tz´utujil alejándonos de la forma de mestizo o ladino.

     

    Fotografías:

    Rilaj Mam Santiago Atitlán fotografía de Gustavo Pardo.

    San Simón fotografía de la Revista Viernes del Diario de Centro América, disponible en: http://www.dca.gob.gt/revistaviernes/images/simon1.jpg 

     



    [1] Aq’ab’al Audelino Saqb’in indica sobre el nombre Franscisco Sojwel: solb’ël que puede desatar.

    [2] Entendiéndose como: Visión o concepción global del universo. Definición de RAE

    [3] Entendiéndose como: Conjunto de modos de vida y costumbres, conocimientos y grado de desarrollo artístico, científico, industrial, en una época, grupo social, etc. Definición de RAE

    [4] La intelligentsia o, en transliteración al español, inteliguentsia (del latín intelligentia) es una clase social compuesta por personas involucradas en complejas actividades mentales y creativas orientadas al desarrollo y la diseminación de la cultura, incluyendo intelectuales y grupos sociales cercanos a ellos. (Wikipedia.org)

    [5] Morales, Mario Roberto. La articulación de las diferencias o el síndrome de Maximón. (Los discursos literarios y políticos del debate interétnico en Guatemala). Versión electrónica disponible en: http://www.ensayistas.org/critica/guatemala/morales/cap1/ Consultada el 28 de octubre de 2016.

  • El ciclo ritual del día 8 B’atz’ y la renovación del mundo: ideas contemporáneas del tiempo y la creación entre los k’iche’s contemporáneos

    Queridos lectores:

    Les dejamos este articulo del gran amigo: Canek Estrada, un ajq’ij e investigador quién publico este articulo en el XXVI simposio de Investigaciones arqueológicas en Guatemala realizado en julio de 2012, el evento de la Arqueología Maya más importante del mundo de la investigación arqueológica.

    Les invitamos a la lectura y a comentar este trabajo y a discutir este articulo.

    Que disfrutemos la lectura.

     

    Julio Menchú

    Equipo de Espiritualidad Maya

     

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    EL CICLO RITUAL DEL DÍA 8 B’ATZ’ Y LA RENOVACIÓN DEL MUNDO: IDEAS CONTEMPORÁNEAS DEL TIEMPO Y LA CREACIÓN ENTRE LOS K’ICHE’ CONTEMPORÁNEOS (1)

     

    Lic. Canek Estrada Peña

    Posgrado de Estudios Mesoamericanos

    UNAM

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    INTRODUCCIÓN

    Hoy día la fiesta del 8 B’atz’ es una de las celebraciones más importantes entre los practicantes de la espiritualidad maya de Guatemala, considerándose incluso hoy día como el “año nuevo maya”; ocurre cada 260 días y la próxima que vendrá será el 12 de diciembre de 2012.

     

    Exceptuando la entrada del Mam al principio del año nuevo, las fechas importantes del cholq’ij están desvinculadas del calendario solar, pero son de suma importancia ritual y se celebran con ceremonias que tiene por objetivo por una parte agradecer las bondades y favores que se recibe desde el mundo sagrado en lo individual, lo familiar y en lo comunitario, así como propiciar una vida equilibrada y tranquila. Estos días se invocan y alimentan aquellos nawales con una fuerza precisa cifrada en el numeral que lo acompaña, a fin de que animen la vida en el Kaj-Ulew, ‘Cielo Tierra’. A todos estos días se les llama nimalaj q’ij, “días grandes” o “días mayores”.

     

        Bunzel (1981:341-342) tomó nota de algunos de ellos, que estaban en uso en los años treinta del siglo XX en el pueblo de Chichicastenango, y notó que casi siempre venían en grupos de dos o tres días consecutivos. Clasificó algunos de ellos en términos de obligación para cada jefe de familia, y nombró a estos días como “de conmemoración”. Ellos eran:

     

    8 kiej            Conmemoración de los difuntos.

    8 ix               Conmemoración del mundo.

    8 e                Conmemoración de la vida personal.

    8 q’anil          Celebración de la milpa.

    8 aj               Invocación del animal del destino.

    8 batz           (para adivinos). Conmemoración del calendario.

     

         En la actualidad algunos de estos días siguen estando en uso, como es el caso del 8 I’x, en que se conmemora a la tierra pues es cuando se presenta “su fuerza media y equilibrada”; este es el momento indicado de agradecerle y de comunicarse con ella por medio de la ofrenda a fin de asegurar la morada y la subsistencia que da su poder. El 8 Q’anil  es  la fecha en que se celebra a la milpa, ya que se piensa es el momento en que retorna la fuerza del nawal que hace posible la maduración de las cosas sobre la tierra, y por lo tanto, el que hace posible la existencia de todas las semillas y de la milpa misma por extensión; es el día propicio para establecer comunicación con la fuerza que hace posible los alimentos y pedir por una buena siembra o cosecha.

     

    Cabe mencionar que hoy día me fue imposible encontrar algunas celebraciones mencionas en estas etnografías en mi propio trabajo de campo, como la del 8 Kej como conmemoración de los difuntos, o la del 8 Aj como día para hablar al animal compañero que vive en el monte.

     

     

    EL CICLO RITUAL DEL 8 B’ATZ’.

     

    El día de obligación más importante en la actualidad entre los ajq’ijab’ k’iche’ es el 8 B’atz’, pero para entender la trascendencia que tiene este acontecimiento en su pensamiento cosmogónico es necesario entenderlo no como un día aislado, sino como el acontecimiento crucial de todo un ciclo que comienza veinte días antes, con el día 1 B’atz’.

    Es necesario puntualizar algunas cosas. El significado del nombre de este día es traducible y significa hilo; es el “nawal que se enrolla.” De este concepto se derivan varios significados: algunos ajq’ijab’ lo llaman “el hilo de nuestra existencia” porque está vinculado estrechamente con toda la vida y el destino; es el día que marca el inicio de la vida de todo lo que existe en la tierra. B’atz’ se considera como la continuidad del tiempo, el cuál  es visto de manera cíclica a semejanza de una madeja de hilo que se enrolla sobre sí misma: el hilo del tiempo, el transcurrir de los días, pasa incontables veces sobre sí mismo (kab’otzinik).

     

    Casi todos mis informantes comenzaron a describirme cada nawal a partir de B’atz’, y todas las publicaciones hechas por los mayas que he podido consultar hasta ahora comienzan la enumeración de los veinte días igualmente. Contrariamente a lo que se considera como un hecho casi innegable entre los mayistas, la posición del día 1 Imox (equivalente al 1 Imix del sistema yucatekano) es irrelevante como fecha inicial del cholq’ij; casi convencionalmente este lugar lo ocupa B’atz’. A este respecto, es interesante remitirnos a algunos registros etnográficos del siglo XX:

     

     En Momostenango el día “ocho mono” indica el inicio del calendario y el cómputo de los días para la educación de un adivino. Como vestigio de un culto indígena, este día se debe dedicar a la confesión general. En Chichicastenango, el calendario principia en un día “un mono” y para el comienzo de la educación del adivino novicio parece que se prefiere el día “trece mono”. (Schulze Jena 1946: 36)

     

    Aunque los días corren en ciclos interminables, todos los antiguos calendarios principian en el día 1 imux. (El 1 cipactli azteca). Sin embargo, los adivinadores quichés principiaron todos en 1 bats, y los manuscritos de calendarios que me fueron mostrados principiaban en ese día (Bunzel 1981:334).

     

    La conmemoración de Guajxaquip Batz es en el calendario ritual de gran importancia porque en él principia a contarse el periodo calendárico de 260 días. Es además el día más propicio de todos los del calendario para la eficacia de las oraciones que los seres humanos dirigen a la divinidad de la tierra. La ceremonia de conmemoración del Guajxaquip Batz es religiosa, y en ella se purifica el espíritu, confesándose ante la divinidad de todas las culpas cometidas. Asimismo es una ceremonia de acción de gracias por los beneficios recibidos durante el año. En este día se efectúa la iniciación de los adivinos en la profesión de la interpretación del destino humano (Goubaud 1965: 13-14).

     

    El significado es que es el enredador del mundo. Por eso el Año Nuevo es cuando el B’atz’ gira. “Ya dio la vuelta, ayer”, es el Año Nuevo porque “ya dio toda la vuelta, ya trabajó todo, ya hizo el B’atz’” (Rupflin 1999:71)

     

     Todos ellos ubicaron a B’atz’ como el comienzo de la cuenta, y la razón de varios de ellos es que que se coloca a B’atz’ al principio siempre  porque tiene una relación  con el momento con que Ajaw Creador y Formador trabajó para crear el mundo. En febrero de 2010 tuve la oportunidad de escuchar en Totonicapán el testimonio de boca de un ajq’ij acerca del momento en el no había todavía nada y sólo existía Ajaw como ser creador. El Chuchkajaw (‘Madre Padre’) platicó que fue en el día 1 B’atz’ cuando  Ajaw se despertó,  y que en el día 2 E comenzó a sacudirse, en el día 3 Aj lloró buscando a su madre… y  día tras día, tras darse cuenta de que tenía existencia, comienza a darle forma a todo lo que conocemos, hasta llegar al 8 B’atz’, día en que quedaría completada su creación. Como los días con numeral 8 se consideran como el  “retorno, algo que da vuelta por sí mismo” (Xpe’chik), y es el número medio y equilibrado de las ceremonias de conmemoración, en este caso el día 8 B’atz’ es considerado como el primer retorno, la primera vuelta de los veinte días desde el momento en que el Creador y Formador comenzó su obra; así pues, las ceremonias que se hacen en este día tienen que ver con recrear y revitalizar el momento en que Ajaw completó la creación del Mundo y del tiempo. 

     

    Este relato mítico es sumamente paralelo al texto bautizado como “Libro del mes”, que aparece en el Chilam Balam de Chumayel, (2001:117-118)

     

    Y entonces llegaron al oriente. Y dijeron:

    —Alguien ha pasado por aquí. He allí las huellas de sus pies.

    "Mide tu pie", dicen que dijo la Señora del mundo. Y que fue y midió su pie Dios el Verbo. Éste es el origen de que se di­ga Xoc-lah-cab, oc-lae, lah-ca-oc. Este dicho se inventó porque Oxlahun-oc (el de los trece pies), sucedió que emparejó sus pies.

     

    Y partieron del oriente. Y se dijo el nombre de los días, que todavía no tenían nombre, antiguamente.

    Y caminó con la madre de su padre, y con su tía y con la madre de su madre, y con su cuñada.

    Nacido el Mes, creó el que se llama Día y creó el cielo y la tierra, por escala: agua, tierra, piedras y árboles.

    Y creó las cosas del mar y de la tierra.

    En el Uno Chúen sacó de sí mismo su divinidad e hizo el cielo y la tierra.

    En el Dos Eb hizo la primera escalera, para que Dios bajara en medio del cielo y en medio del agua. No había tierra, ni piedras, ni árboles.

    En el Tres Men hizo (odas las cosas, la muchedumbre de las cosas; las cosas de los cielos y las cosas del mar y de la tierra.

    En el Cuatro Ix sucedió que se inclinaron uno sobre el otro el cielo y la tierra.

    En el Cinco Men sucedió que empezó a trabajar todo...

     

    Es bien cierto que este texto colonial,  proveniente de la península de Yucatán,  pudo ser objeto de una reapropiación de parte de los ajq’ijab’ k’iche’, o bien pudo servir de inspiración para la creación de un nuevo relato que se adecuara a su propio bagaje cultural, pero el ciclo ritual del 8 B’atz’ no puede ser  una invención reciente, ya que los etnógrafos citados vieron las celebraciones de este día en la primera mitad del siglo XX.

     

    En Momostenango esta fecha es quizá la más importante en cuanto a actividades ceremoniales se refiere, pues es el día en que reciben su vara, (es decir, el envoltorio de semillas de palo de pito con que se consulta a los nawales acerca del destino), los nuevos ajq’ijab’ iniciados en el aprendizaje de esta profesión; recibir la vara  significa casarse ritualmente con este instrumental, así como con la vocación. Las ceremonias de preparación de un futuro contador de los días comienzan en el día 1 No’j, -lo cual representaría el comienzo o el primer paso del conocimiento o del pensamiento- y se efectuarán todos los días con numeral 1, 6 y 8 hasta llegar al 8 B’atz’, día en que se completa la primera parte de dicha preparación. Parte de estas ceremonias las hará el tijonel (‘maestro’), y a partir del día 8 Kej -día que da la vuelta el nawal de los chuchq’ajawib’- su tijoxel (‘alumno’) lo acompañará a los altares de los cerros circundantes a la comunidad, en donde quemarán pom para presentar al iniciado ante el Dios Mundo; en total son 60 ceremonias con las que se realiza la iniciación en Momostenango (Consejo maya… 1999: 38-39).

     

     Dos días antes de que llegue la fecha del 8 B’atz’ esperada; es decir, durante el 6 Toj, todos los contadores de los días hacen una ceremonia para pagar las ofrendas que no se pudieron hacer por causas de fuerza mayor o que se olvidaron. De la misma manera, y aunque es raro en cuanto que la preparación es un asunto delicado, también los aspirantes a ser ajq’ij pagan con ofrenda si es que no cumplieron alguna de las ceremonias de preparación a causa de un olvido, mal clima, falta de dinero para el material, o cualquier imprevisto que obstaculizara las ofrendas. Este día se usa para “balancear el pago”, (pajab’al),  entendiendo por eso como ponerse al corriente con las ceremonias que se deben;  la falta cometida al endeudarse con las ceremonias no realizadas, es reversible siempre que en la ofrenda de este día se queme el pom destinado a los días omitidos y un poco más a manera de multa.  Pero es importante llegar al corriente al  8 B’atz’, ya que si no estas deudas se convertirán en sufrimiento.

     

    En la víspera de la gran celebración -el 7 Tz’i-  los ajq’ijab deberán realizar una ceremonia para agradecer la vida propia, la de su familia, su comunidad y en sí de todo lo que existe en el mundo, en vista de se ha podido llegar a dar una vuelta más a la madeja del tiempo, así como  todos los favores recibidos durante los doscientos sesenta días transcurridos. Esta es una ceremonia sólo de agradecimiento, por lo que no se pide nada. El 7 Tz’i servirá de “secretario” al 8 B’atz’,  anuncia que ya se ha llegado la vuelta, que ya llega el momento en que se conmemora y revitaliza el momento la creación, su fuerza es en esos momentos se ha calentado (xmiq’ik), se termina un ciclo del tiempo, a vuelta, para dar pie a otro nueva. En el rito de este día algunos ajq’ijab  colocan alrededor del fuego la ropa (atz’iaq) que ya no sirve, a fin de que se queme a un lado del pom. Esta acción se hace para agradecer a Ajaw por la ropa que cubrió sus cuerpos, y para evitar que esta llegue a un tiradero de basura, pues si es cubierta por cascajo, tierra o más basura, la persona se sentirá oprimida. A veces también se vela todo el material que se quemará al día siguiente.

     

    8 B’atz’ representa entonces la culminación del proceso creador entendido en términos calendáricos, la primer vuelta del tiempo, el primer paso del orden establecido por Ajaw, es el símbolo de la continuidad de todo lo que existe, así como de su constante e ininterrumpida vuelta dentro de una ciclicidad cifrada dentro del Cholq’ij. La vuelta del tiempo es también la vuelta de las fuerzas que animan a todo lo creado, por lo que es pertinente asegurar una vida armónica con dichas fuerzas por medio de las ofrendas antes mencionadas, este es el momento adecuado para  pedir aquellas cosas que aseguren el futuro próspero de manera personal, familiar y comunitariamente, es interesante resaltar que incluso muchas de las oraciones van dirigidas a conseguir estos bienes para toda Guatemala, para todos los grupos originarios del continente y para todas las naciones del mundo.

     

    El ciclo ritual continúa mas allá de la fecha mencionada. El  día que prosigue al 8 B’atz’, es decir, el 9 E, es importante hacer ceremonias para pedir un buen camino y un buen destino en adelante su importancia radica en que marca el comienzo de un reposo en la acción creadora (9 E indicaría que se gesta un nuevo camino) hasta que llegue el día 9 B’atz’. Según el relato al que me referí con anterioridad, Ajaw completó su obra el día 8 B’atz’, y reposó durante cuarenta días hasta que llegó el 9 B’atz’.

     

    El ciclo  de cuarenta días se encuentra repetidamente en otros ciclos rituales como un lapso en el que afianzan diversos aspectos de la vida: su importancia radica en el hecho de que se repite la llegada de un mismo nawal con un numeral una posición más alta; los jacaltecos llaman a estos periodos como yoc habil, “pies o pasos del año.”(Spraj 2001: 153). Como comentó Tedlock (1995: 105) para realizar los matrimonios se  prefiere que sea a los cuarenta días ya que será el mismo nawal en que se concertó la pedida exitosa de la novia, pero un numeral más alto.  También  en varios casos se usa este periodo de tiempo para hacer la ceremonia de presentación de los niños recién nacidos ante el Mundo, ya que anuncia la vuelta de su propio nawal de nacimiento con un grado más de fuerza;  estas presentaciones de cuarenta días en los niños se hacen sobre todo cuando su salud corre riesgos. 

     

    Estos días son cruciales para los nuevos contadores de los días que han recibido su vara en cuanto que significan la consumación del matrimonio ritual que ha celebrado; para  que el nuevo ajq’ij complete su ceremonia de iniciación a cabalidad, debe esperar dichos 40 días  para completar sus primeras obligaciones rituales, repitiendo la visita a los altares a los que asistió durante el 8 B’atz’.

     

    La explicación que escuché de la causa del descanso es que el trabajo de Ajaw Creador y Formador es similar a  la labor de parto de una mujer que da a luz a un nuevo ser y que necesita  descansar de actividades físicas pesadas durante su cuarentena. De este modo Ajaw también toma la cuarentena de descanso, al término de la cual se considera que el mundo puede comenzar a caminar de manera regular -el mencionado “paso del año”. Por esta analogía entre crear el mundo y dar a luz a un ser humano, y de la cuarentena de la recién parida con el reposo de Ajaw, hoy día para los k’iche’ y otros grupos del Altiplano el 9 B’atz’ es considerado el día del trabajo de la mujer. La celebración de este día ha cobrado fuerza en muchos pueblos mayas de Guatemala pues lleva también consigo  una reivindicación de la participación de las mujeres en la sociedad, la espiritualidad y las costumbres (Morales 2004: 72-73). En la mayoría de los casos en los que yo he podido estar presente en una ceremonia  de  9 B’atz’, sólo han sido las ajq’ijab’ mujeres las que han dirigido dicho rito.

     

    El ciclo ritual que comenzó en 1 B’atz’ se completa cinco días después del 9 B’atz’ con la llegada del día 1 Ajmaq’, uq’ij rech ak’alaab’, “día de los niños(as)”. Como su nombre lo indica, este es el día en que se agradece la vida de los niños pequeños y se pide por su sano desarrollo físico y psíquico. Su significado tiene que ver con la aparición de los primeros ancestros sobre el mundo creado: el numeral 1 indica el comienzo, el inicio, el primer paso, lo más nuevo, lo más tierno;  ajaw Ajmaq tienen que ver en primer lugar con el patrilinaje, con la sucesión de la herencia de los antepasados marcada en la norma de vida que dejaron y que va de generación en generación. Pero también este nawal es una manifestación de los ancestros mismos, aquellos que se encuentran en un estado de inmovilidad en la obscuridad;  para ellos Ajmaq este es general un día en que se ofrenda a los difuntos a fin de que visiten a los vivos (Schulze-Jena 1946: 37). Los ancestros viven en la morada fría bajo la tierra, en la iglesia, o entre las nubes y la neblina (pa ri sutz’, pa ri muyul), pero tras cierto periodo, los ancestros regresan al mundo encarnando en los niños, y esto viene anunciado en diferentes señales que indiquen precocidad en el recién nacido: nacer con un diente, mucho cabello u ojos muy alertas, tal cual si fueran características de alguien que ya haya vivido en la tierra antes (Nájera 2000: 186). Por ello es una costumbre generalizada dar el nombre de los abuelos difuntos a los niños, a fin de que se conviertan en sus reemplazos, en su tocayos, -términos que engloba la palabra kexel-, a fin de que su esencia no muera, sino que siga viviendo en los infantes. Desde la cosmovisión k’iche’, los niños son la unión entre el mundo de los antepasados y los vivos.

     

     

    OTROS DÍAS MAYORES.

    Dentro de los días que van del  8 B’atz’ al 9 B’atz’, ocurren dos celebraciones importantes por su fuerza y su calor. Parece ser que no hay relación directa con el ciclo ritual que nos ocupa, pero por el hecho de que acontecen dentro de los tiempos antes descritos, me parece relevante tomarlos en cuenta. Ellos son los días 13 Toj y 13 Iq’. El primero llega 18 días después del 8 B’atz’, y el segundo solo trece días después del primero.

    El 13Toj es conocido como el nimalaj q’ij rech q’aq’, “el gran día del fuego”. Es la celebración por la cual los ajq’ijab’ les dan las gracias al fuego por permitirles trabajar con él en sus ceremonias, alimentándolo con la sangre de un ave y con buenas cantidades de pom.

    El ajaw Toj está íntimamente relacionado con la lumbre, ya que unas de sus nemónicas hacen referencia a las ofrendas de copal y a los altares en donde se queman. La misma ofrenda es un “instrumento de pago” (tojb’al), pues es a través  del fuego por donde los nawales pueden recibir el pom, el cuilco, las velas, la sangre y los demás materiales con los que se les paga y alimenta. El numeral 13 indica algo muy maduro, muy antaño, la máxima fuerza que puede alcanzar este nawal, lo más acumulado; y es el fuego uno de los poderes más fuertes que existe dentro del cosmos;  su poder se manifiesta a ser el vehículo por el cual el ajq’ij es capaz de entablar comunicación se puede hacer oír (taab’al) con las corporaciones del cielo, con el Juyub’-Tak’aj, con los ancestros y con los veinte nawales de los días. Por medio de la ofrenda, el ajq’ij espera también convencer a la lumbre de que le “hable más”, es decir, que le dé más señales por las que cree este  se comunica.

     

    Al día 13 Iq’  se le conoce como nimalaj q’ij rech uk’ux, utiojil Mam Q’ij, “gran día de su corazón, de su cuerpo del Abuelo Sol”. La palabra mam, “abuelo”, es menos un rasgo de parentesco familiar que un título honorífico que lo coloca por arriba de otros seres sagrados del mundo (Schulze –Jena 1946: 29).

    El sol no solo tiene su nawal, sino que él mismo es  el nawal más poderoso, en tanto que es que determina y da la pausa para el tránsito de los días por el mundo. En las creencias, es también el que transformó en piedra a  los seres que en la obscuridad tenían vida y que ahora están en los cerros y los barrancos cuando se dio el primer amanecer; ellos son las diferentes formaciones rocosas y figuras en donde ahora se tienen los altares para las ofrendas mayas. Todos ellos quedaron petrificados cuando la tierra se secó a causa de que el calor secó la superficie de la tierra. Una de los aspectos de ajaw Iq’ es  precisamente  nawalib’,  no solo como figuras de piedra, sino en el sentido amplio del término. Siendo el 13 el numeral que indica lo más grande, es lógico que la ceremonia que se hace en este día esté dedicada al nawal mayor. 

     

    PALABRAS FINALES.   

    A través de esta investigación es posible plantear que las ideas acerca del tiempo y de la creación entre los mayas k’iche’ contemporáneos que siguen usando la antigua cuenta de los doscientos sesenta días están conceptualizadas con fuertes analogías con los procesos que marcan el inicio de la vida de un nuevo ser humano y con aquellos que tiene que vivir la madre. En un primer momento Ajaw adquiere conciencia de sí mismo y de su poder creador no inmediatamente, sino que tiene que realizar las acciones pertinentes a un ser recién nacido. Su obra creadora dura veinte días, y de ahí reposa cual si hubiera dado a luz; de este modo se puede decir que Ajaw parió al mundo. El ciclo termina con el (re) poblamiento de la tierra por parte de los antepasados manifestados en los niños. En el lapso de este periodo, se hacen presentes las dos de  las fuerzas sagradas más poderosas: el fuego y el sol.

     

    Esto no nos debe extrañar si pensamos que otros elementos del cholq’ij   son análogos a la numerología propia del cuerpo humano. Hoy día se piensa que los 260 días del calendario sagrado son correspondientes con los nueve meses de la gestación humana, que los veinte nawales tienen que ver con los veinte dedos del cuerpo, y que los trece numerales son las trece articulaciones mayores. Todo ello nos permite apreciar que aun y cuando hipotéticamente en sus orígenes esta cuenta pudo tener otros sentidos, en la actualidad es el ser humano la figura que da las claves para comprender la razón de ser de este calendario.

    La celebración del día 8 B’atz’ es uno de los mecanismos con que la los k’iche’ construye su metadescripción, es decir,  la idea que tienen ellos de sí mismos y de su medio de significación. Bien es cierto que la importancia de esta fecha está bien documentada desde las primeras etnografías modernas acerca del uso ritual del calendario de doscientos sesenta días, pero es a partir de la década de los noventas del siglo pasado que elevó su rango a lo que podríamos decir que se ha constituido como la mayor celebración de la renovada espiritualidad maya.

    Actualmente la llegada de este día es recibida con grandes ceremonias a las cuales asisten gran cantidad de gente en diferentes localidades de Guatemala; llaman la atención especialmente las que son celebradas en los lugares considerados como sagrados, como son las diferentes zonas arqueológicas no sólo de los Altos, sino también del Petén; así mismo, estas ceremonias son llevadas a cabo dentro de organizaciones, ONGs e instituciones de corte indígena, como es el caso  de la Academia de Lenguas Mayas de Guatemala (Morales 2004: 72-73). Su importancia rebasa también las barreras lingüísticas y étnicas, puesen este día  también ofrendan  varias comunidades no k’iche’.

    De este modo, el 8 B’atz’  se constituye como una fecha con una fuerte carga cosmogónica y religiosa, pero al  mismo tiempo como una bandera de la conformación de una identidad maya que reivindica una manera propia de semiotizar el concepto de “tiempo” y sus implicaciones. Aunque la mayor parte de la población indígena en Guatemala se considera católica, cristiana o protestante, hay una participación activa cada vez mayor en las ceremonias que conmemoran este y otros días importantes, siempre que se han convertido en el símbolo por excelencia de un “tiempo propio”-por ello también  la consigna cada  vez más reiterada de que se trata del “año nuevo maya”- que identifica a los participantes como gente maya, más allá de la adscripción a un culto específico o de las interpretaciones más o menos “puristas” acerca de esta espiritualidad.

    Los mayas nunca han perdido “su tiempo”, pero es ahora cuando se sujetan de él más fuertemente. Ellos no son entes pasivos a los que se le pueda adoctrinar de manera autómata, como plantean aquellos que afirman que sus conocimientos y prácticas fueron instruidas por antropólogos extranjeros, mucho menos lo que desgraciadamente otros han considerado como una “mala copia irrisoria de sus ancestros”; son, ante todo, gente con una herencia ancestral legítima, pero también son consientes y perfectamente capaces de decidir el rumbo que deben tener sus tradiciones.

    Aquellos elementos que retoman de textos no propios de su tiempo no son simples citas textuales, son ahora textos sometidos a una traducción semiótica, los han hecho pasar por el filtro de su campo de significación a fin de que adquieran un sentido tangible y trascendente para ellos. Los textos provenientes del Chilam Balam de Chumayel, del Popol Wuj y otros más que podemos encontrar incorporados en la narrativa contemporánea, así como en el sistema calendárico de estos pueblos ya no son más las letras de imprenta, son ahora otros nuevos que nos dan cuenta de los valores  culturales y necesidades que los mayas de Guatemala están interesados en vitalizar; son textos que han adquirido nueva vida, y que representan algo latente en la vida de un porcentaje de practicantes del costumbre que de manera consiente se encuentran en un proceso de forjar una identidad y una espiritualidad autónoma. “Su tiempo” no es un fósil del pasado, sino un ente vivo que respira el aire fresco de nuestro momento histórico.

    El cholq’ij gana cada vez con más fuerza  un lugar dentro de concepto de cultural que tienen los  k’iche’ de sí mismos y más allá, también entre las demás comunidades lingüísticas  mayas de Guatemala. 

     

     

    Bibliografía consultada:

    ·         BUNZEL, Ruth Leah.

    1981    Chichicastenango. Traducción de Francis Gall, Ministerio de Educación, Guatemala, C.A.

    ·         CONSEJO maya Junajpu’ Ixb’alamke.

    1999     Wajxaqib’ B’aatz’. Asociación Cultural y Educativa “Kajib’ No’j”, Cholsamaj, Guatemala.

    ·         GOUBAUD Carrera, Antonio.

    1965     “Guajxaquip bats. Ceremonia calendárica indígena”, Cuadernos de Antropología 4, pp. 7-18. Guatemala.

    ·         Libro del Chilam Balam de Chumayel.

    2001   Traducción de Antonio Médiz  Bolio; prologo, introducción y notas de Mercedes de la Garza, CONACULTA, México                              .

    ·         MORALES Sic, José Roberto.

    2004    Religión y política: El proceso de institucionalización de la espiritualidad en el movimiento maya guatemalteco. Colección cuadernos de maestría. FLACSO, Guatemala.

     ·         NÁJERA Coronado, Martha Ilia.

    2000    El umbral hacia la vida. El nacimiento entre los mayas contemporáneos. Programa de Maestría y Doctorado en Estudios Mesoamericanos, UNAM, México.

    ·         RUPFLIN, Walburga.

    1999. El Tzolkin… es más que un calendario. Fundación CEDIM, Guatemala.

    ·         SCHULZE- JENA, Leonhardt.

    1946    La vida y las creencias de los indígenas quichés de Guatemala. Traducción de Antonio Goubaud Carrera y Herbert D. Sapper,  Ministerio de Educación  Pública, Guatemala, 1946.

     ·         SPRAJC, Ivan. 2001    Orientaciones astronómicas en  la arquitectura prehispánica del centro de México. INAH, México.

     ·         TEDLOCK, Bárbara.

    2005     El tiempo y los mayas del Altiplano. Fundación Yaxté, Guatemala.

     

    (1)    Publicado en el XXVI Simposio de Investigaciones Arqueologicas en Guatemala. Guatemala, 2012.

  • GUÍAS ESPIRITUALES UN CAMINO ENTRE LA MADRE TIERRA Y SUS HABITANTES

    GUÍAS ESPIRITUALES UN CAMINO ENTRE LA MADRE TIERRA Y SUS HABITANTESLa espiritualidad maya actualmente es practicada dentro del movimiento Maya por Ajq`ijab` (guías espirituales), a través de ceremonias e invocaciones en lugares sagrados para establecer el equilibrio y la relación armónica entre la madre tierra y sus habitantes. El objetivo de las actividades espirituales es conformar organizaciones, asociaciones e instituciones legales que los legitima ante la sociedad guatemalteca y frente el Estado.
     
    Los mayas guatemaltecos es un grupo de indígenas con una vasta riqueza espiritual que ha sido preservada durante los últimos 500 años. Se consideran guardianes del tiempo por lo que han estudiado, aplicado y difundido veinte calendarios, algunos de ellos con un significado profético.
    Una parte de las profecías indígenas dice que los tiempos actuales son significativos como una época de grandes cambios y transformación. En esta información no se habla del fin del mundo o de que nos encontramos indefensos frente a un destino predeterminado. El mensaje que transmiten los ancianos es un tiempo de unión, de solidaridad para la armonía y el equilibrio fundamentado sobre la madre tierra.
     
    El abuelo Tzunum B`alam, Ajq`jab` de la Dirección de Desarrollo Cultural y Fomento de las Culturas del Ministerio de Cultura y Deportes, expresa la importancia que ejerce el guía en las comunidades. Tzunum es originario de Totonicapán y representa a la comunidad lingüística Quiché. Inició su labor como Ajq`jab` hace 16 años y durante su carrera ha promovido la espiritualidad Maya.
     
    ¿Cómo se inicia y se forma un guía espiritual?
     
    Es un llamado del Ajaw creador y formador, un don que ya lo trae el Ajq`ijab` que es encaminado, osea debe hacer su Toj (pago) que representa una ofrenda a la vida, para que haya un formación espiritual hasta recibir el ch`ami (bastón). Ayuda a las personas con enfermedades, problemas económicos, buscar paz interior o aliviar algo que aqueje a la persona.
     
    ¿Qué es una ceremonia Maya?
     
    Es una ofrenda a la vida a la Madre Tierra que se realiza en lugares sagrados y con materiales significativos en lo espiritual como copales de la corteza de un árbol que es la ofrenda del guía espiritual, cascaritas de plantas aromáticas, cuilco, panela, ocote, incienso, candelas de cebo, tabaco y licor. Todos esto instrumentos se utilizan para pedir al Ajaw dependiendo del significado del día en relación al Calendario Maya.
    ¿Qué significado tienen las cuatro velas y el Ch`ami (bastón)?
    La vela roja representa el maíz rojo, el amanecer, la sangre que corre por las venas y la vida; la vela negra la noche, el descanso, la transformación y el cabello; la vela amarilla la fertilidad, la piel del ser humano, las flores y la madurez; la vela blanca la pureza y el aire que respiramos; La vela azul el espacio, la comunicación con el creador y formador del cielo; la vela verde la madre tierra y las hojas de los árboles. El bastón es el símbolo de autoridad.
     
    ¿Qué significado tiene el 21 de diciembre del 2012 en el calendario Maya?
     
    Es un periodo de tiempo que termina, una transición, una nueva forma de vida con un nuevo nombre y no indica que es el fin del mundo que se proyectó en una película producida por un hombre blanco – norteamericano por fines comercial para producir temor. Hay muchas personas que quiere saber más y a la vez se están preparando para un nuevo amanecer.
     
    Agradecemos al Ministerio de Cultura y Deportes por el articulo. 
  • La Danza de Nan Pach y Ceremonia Maya de agradecimiento por la cosecha de Maíz.

    Estimados amigos:

    Les presentamos este articulo de dos autores.

    Mirtala Martinez, es licenciada en Ciencias jurídicas y sociales. Originaria de San Sebastian, Retalhuleu, se ha caracterizado por su servicio en la educación de su municipio y ha incursionado en diferentes contextos sociales como investigadora, tanto en su lugar de origen como en otras latitudes, lo que le confiere bastante experiencia en estudios comparativos en el campo antropológico.

     

    Byron Hernández, arqueologo de profesión e investigador de la Cultura Maya, egresado de la Escuela de Historia de la Universidad de San Carlos de Guatemala, actualmente està haciendo sus estudios sobre maestría en antropología social.

    Este trabajo es presentado en el contexto del inicio de las siembras en algunas regiones del occidente de Guatemala; y esperamos que sirva para el debate.

    Esperamos que sea de su agrado esta lectura.

    Julio Menchú

    Espiritualidad Maya de Guatemala.

     

     

    DANZA DE NAN PACH

    Y CEREMONIA MAYA DE AGRADECIMIENTO POR LA COSECHA DE MAÍZ

     

    Contexto

     

    Cabricán es uno de los municipios del departamento de Quetzaltenango, al norte del mismo (Figura 1.). Sus colindancias, según Gall (Gall, 2000:275) son: al norte con Sipacapa (San Marcos) y San Carlos Sija (Quetzaltenango); al este con San Carlos Sija; al sur con Huitán (Quetzaltenango); al oeste con Río Blanco y Comitancillo (San Marcos).

     

    Figura 1

     

    Su origen se remonta a la época prehispánica según la mención hecha en el Popol Vuh (1993:152) cuando se refieren la disposición de Quicab de invadir pueblos periféricos a la nación quiché, aunque entonces su nombre era Cabracán:

     

    ¡Id allá, porque ya son tierra nuestra! ¡No tengáis miedo si hay todavía enemigos que vengan a vosotros para mataros; venid a prisa a dar parte y yo iré a darles muerte!, les dijo Quicab cuando los despidió a todos…Marchándose entonces los flecheros y los honderos, así llamados. Entonces se repartieron los abuelos y padres de toda la nación quiché... Salieron entonces todos los de Uvilá, los de Chulimal, Zaquiyá, Xahbaquieh, Chi-Temah, Vahxalahuh, y los de Cabracán…

     

    Fuentes y Guzmán (2012:44) hace mención de éste municipio como parte de Quetzaltenango:y así por encomiendas no tiene el último lugar la de San Juan Ostuncalco;mas este de Ostuncalco, San Miguel, Chíquirrichiapa,y Cabricán;el pueblo de San Martín, La Magdalenay el de Retalhuleu,debe entenderse que son sujetos a la jurisdicción real de la Alcaldía mayor o Corregidor del Partido de Quezaltenango.

     

    Así mismo, lo describe con mucha especificidad (ob.cit), refiriendo su clima, población y geografía:

     

    Mas lo que este ofrece de conveniencia en cercanías los demás adyacentes del curato yacen á larga proporción de su viaje en grande celsitud de serranía,
    como el de San Cristóbal Cabricán,que distando desde su cabecera á longitud de siete leguas, son tales, tan eminentes en la pendiente itineraria de sus cuestas que desde la situación de este lugar se hacen patentes muchos ejidos y lugares de aquel contorno, con sus estancias y sementeras, porque se hace agradable su vivienda con agregado de tan hermosa y grata variedad, su situación en tanta celsitud y en gran despejo. Goza de temperamento admirable, que
    no rozándose en muy frío es conveniente á la habitación de su país, y así en 80 indios que le componen la vecindad á su república, y 320 habitadores,
    se hallan personas de ambos sexos de crecidísima y venerable edad. Es su ejercicio y granjería en buenas crianzas de ganado mayor y menor, grandes
    atajos de yeguas de buena raza, y en las cosechas de maíz en que se libra el sustento de sus familias. Tienen el ahorro que otros pueblos que padecen muy grande inopia de este grano, consumen en adquirirlo y alcanzarle cuanto granjean con gran trabajo en otras inteligencias. Sus aguas son perennes y abundantes de diferentes fuentes que allí inmediatas brollan de aquellos cerros minerales, y entre ellas el río que llaman de Yxchol... De los cerros de este lugar de Cabricán, que tienen vetas de caliche, sacan los indios muy buena cal y abundante.

     

    Alrededor de 1770, Cortés y Larraz (1958:149) refiere como San Cristóbal Cabricán, anexo a la parroquia de Ostuncalco, y se encuentra a ocho leguas de la cabecera. Asimismo menciona como principales productos agrícolas maíces, trigo, frijoles, ganados de lana en mucha abundancia. Hay también algún ganado mayor en dos estancias que hay en el valle de XIja y otra en el pueblo de Cabricán (Ibíd.).

    Las descripciones anteriores proporcionar una imagen general de la existencia y permanencia en el tiempo de Cabricán, ya que a través de las observaciones de campo pudo notarse que estos aspectos siguen siendo característicos de la región.

    Tomando como referencia la descripción de Fuentes y Guzmán, es comprensible su admiración por la belleza de las montañas del lugar, según pudo apreciarse durante la visita a la aldea La Grandeza donde se pudo observar la topografía escabrosa según se muestra en la figura 2.

     

    Figura 2

     

    Otro de los aspectos que resalta Fuentes y que aquí se enmarca por ser lo que atañe a este trabajo, es el cultivo de maíz, en cuanto se menciona que en esta región se cosecha a tal grado de poder guardar este grano, lo que evidencia un claro excedente de producción.

    Aunque también se cosechan otros granos como lo referido por Cortés y Larraz, es evidente entonces la fertilidad de esta tierra como el aprovechamiento de los espacios, ayudándose de diferentes sistemas agrícolas, y no es de extrañar que por la misma topografía escabrosa, los habitantes de la región tengan que adaptarse a su entorno, modificando el paisaje para conseguir su objetivo, tal como se observa en las Figuras 3 y 4, que muestra un sistema de terrazas.

     

     


     

    La importancia del Maíz

     

    Es común escuchar como parte de la oralidad popular que los guatemaltecos son hombres y mujeres de maíz, esto suele ser una expresión basada en el consumo de tortillas elaboradas con maza de este grano como alimento esencial en la mesa de muchos.

     

    En cuanto al arte culinario del país, la tortilla no es el único producto derivado del maíz, puede mencionarse una diversidad de comidas y bebidas manufacturadas a partir de este. Sin embargo, el ser hombre o mujer de maíz va más allá del consumo de este producto.

     

    La primera idea que llega a la mente es la historia de la creación del hombre relatada en el Popol Wuj (1984:103), en el cual se narra que los señores creadores, luego de varios intentos por crear seres que los adoraran, consiguen formar uno a base de maíz.

     

               Consultaron entre sí de qué forma lo harían, porque los pasados hombres habían salido imperfectos, buscando cosa que pudiera servir para carne de aquél, se les manifestó en esta forma…Cuatro animales les manifestaron la existencia de las mazorcas de maíz blanco y de maíz amarillo. Estos animales fueron: Yak, el Gato de Monte; Utiw, el Coyote; Quel, la Cotorra y Joj, el Cuervo. En Paxil y Cayalá hallaron el maíz, mucho maíz blanco y amarillo… De maíz formaron los Señores Tepew y K'ucumatz a nuestros primeros padres y madres.

     

    De esto puede deducirse el verdadero sentido de la expresión ya mencionada aunque también resaltan dos aspectos relevantes: el primero, el desconocimiento de la existencia del maíz, ya que son cuatro animales los que muestran en donde se encuentra y el segundo, derivado del anterior, los nombres de los lugares, que en conjunto refieren al origen del maíz.

     

    A partir de la tradición oral recopilada por algunos autores, es posible conocer diferentes relatorías sobre esto, por ejemplo la que se cita a continuación:

     

               Según cuenta la historia, toda la vida de San Marcos (Guatemala), salió del Volcán Tajumulco o de Chman, como se le conoce en el idioma mam, nativo del lugar. Es bastante interesante la narración que cuentan los ancianos, respecto al Volcán Tajumulco, ya que cuentan que al principio del mundo o Qawuj, como se le conoce en el lugar, hubo un juicio y el volcán recogió todas las cosas para guardarlas, y protegerlas. Luego durante un tiempo del volcán comenzaron a salir una gran cantidad de zompopos, que la población del lugar pasó desapercibidos por un tiempo, hasta que un día se dieron cuenta que un pájaro carpintero entraba al cerro cuando nadie se daba cuenta y extraía maíz y frijol del lugar, por lo que decidieron seguirlo y tuvieron que romper una roca grande de la cual extrajeron todas las cosas que el volcán había guardado para protegerlas, entre ellas maíz, frijol, animales, agua, aire, marimbas, semillas, chile, pom, fuego, jarros, madera, entre otras cosas.

     

    En este relato se debe prestar atención especifica al volcán Tajumulco, ya que las montañas han sido parte del imaginario y cosmovisión de los pueblos mayas a lo largo de la historia, y estos colosos son también mencionados en el Popol Vuh (op.cit): Zipacná jugaba pelota con los grandes montes, el Chigag, Hunahpú, Pecúl, Yaxcanul, Macamob y Huliznab.

     

    Se infiere que hace referencia a volcanes, a partir de dos nombres en especial, Hunahpú, Chigag, Pecul y Yaxcanul que son los conocidos en la actualidad como Agua, Fuego, Santo Tomas, Santa María, respectivamente.

     

    Por lo anterior y a partir de las observaciones del paisaje, es evidente lo impresionante del volcán Tajumulco que domina el horizonte (Figura 5) de buena parte de la región mam por lo que no es de extrañar que el mismo forme parte del imaginario colectivo de los pobladores.

     

    Figura 5

     

     

    Una narración con varios aspectos en común al anterior lo refiere Méndez (2012:347) para la región q'eqchi':

     

               Los hombres de antes no conocían el maíz. Comían sólo frutos.Existían 13 hombres, los cuales (menciona el mito) 12 eran tontos y uno inteligente, el cual tiene dos personalidades la de niño y adulto. Ellos no conocían el maíz, ni sabían que se encontraba escondido dentro de un cerro.

     

    Sin embargo, las hormigas sí lo conocían, ya que ellas si podían entrar adentro del cerro. El tacuasín (animal salvaje, del tamaño de un topo) las siguió y se comió el maíz que transportaban, pero este grano le produjo gases bastante malolientes y cuando se quedó dormido comenzó a tirarse pedos, que tenían un olor pestilente 348 que los hombres no conocían. Entonces le preguntaron al tacuasín ¿qué había comido? y descubrieron que había comido maíz.Entonces los doce hombres tontos trataron de conseguir el maíz, pero no pudieron, porque estaba dentro del cerro. Le pidieron al decimotercer hombre, que les ayudara. Y éste último, mandó al pájaro carpintero a que picoteara el cerro, para ver dónde estaba más blando y se podía romper para sacar el maíz. Pero todo el cerro era de piedras y no se podía abrir.Acordaron finalmente que tendrían que quemar el cerro, para provocar una explosión que dejara salir el maíz.

     

    Entonces el niño (hombre 13) lanzó un rayo al cerro, la que provocó una gran abertura por donde salió el maíz. Debido a esa enorme explosión es la sangre que hizo el pájaro carpintero se manchara y de ahí la cresta roja que ahora tiene. El hombre sabio estaba en medio del fuego, pero él tenía mucha fe en que iba a salir bien librado por lo que el maíz no se quemó. Pero cuando limpiaron el suelo del cerro para quemarlo otra vez y que saliera maíz, otro de los señores se puso en medio pero como no tenía fe se murió en las brazas. Cuando los demás vieron esto recuperaron en cierta medida la fe y llegaron a los cerros para rogar los ayudasen a obtener el maíz que tenían adentro. Cuando salió el maíz por primera vez, salieron granos blancos y negros.

     

    Estos dos ejemplos de relatos sobre el origen del maíz ponen de manifiesto la importancia que este alimento tiene para los pueblos originarios, ya que puede apreciarse que en regiones diferentes, se mantienen paralelos en los personajes y escenarios, lo que puede ser un indicador de un relato matriz que fue transformándose en el tiempo según las latitudes en que era contado.

     

    Por aparte, Navarrete (2000:17) ha profundizado en el contexto geográfico a partir de los citados Paxil y Cayalá, lugar donde se origina el maíz.

     

               Paxíl existe como punto geográfico y su etimología en mam equivale a “agua que corre debajo”. Se trata de un cerro enclavado en el municipio de La Libertad, departamento de Huehuetenango, en la serranía de Cuilco, sistema vecino al macizo montañoso de Los Altos Cuchumatanes.

     

    Otra referencia a este cerro, aunque descrito con otros puntos de referencia, se menciona en el diccionario bilingüe mam – español: Nombre de cerro que se ubica en el departamento de Hueheuetenango cerca del municipio de San Ildefonso Ixtahuacán.

     

    De esta región, el mismo Navarrete (op. cit.) refiere que los pobladores colotecos hacen constante alusión a que el maíz fue revelado a los hombres por conducto de ciertos animales y a través de las llamadas de los dueños, entre ellos la madre maíz nombrada Paxal o Paxil.

     

    Se finaliza este apartado enmarcando que ser hombre o mujer de maíz no es una simple expresión, es un constructo identitario que forma parte del imaginario de los pueblos originarios que ha sobrevivido como parte de la resistencia cultural ante las oleadas de racismo, discriminación, globalización, entre otras, que han hecho ver este tipo de relatorías tan valiosas, como leyendas y mitos sin valor, como simples cuentos de ancianos, demeritando así la memoria de los pueblos.

     

    La Ceremonia

     

    Al igual que n muchas partes del país, las ceremonias mayas forman parte de esencial de la identidad de los pueblos originarios. 

     

    El caso concreto que se presenta en este ensayo, es el observado en la aldea La Grandeza, Cabricán, Quetzaltenango, el cual se realizó por la familia Temaj Pérez. Es una ceremonia maya que se da en agradecimiento a la naturaleza por la cosecha del maíz y tiene un proceso que se detalla de la siguiente manera:

     

    Una noche antes de darse la ceremonia se realiza una velada al maíz sagrado que se usará para la fabricación de las muñecas con cuerpo de mazorcas (Figura 6) que se conocen como La Reina o La Abuela.  En la madrugada a través de invocación y plegarias recitadas en idioma mam se empieza a vestir a las abuelas por parte de la familia.

     

    Este es un proceso que tiene una explicación de todos los momentos que se dan: hay un acto ceremonial para vestir a las abuelas, las mazorcas que se deciden cuáles van a quedar y servir para este año, para lo cual los agricultores que ayudan en esta faena, buscan las mazorcas que son “gemelas” y ya las reconocen, este es un proceso de búsqueda que se da en la cosecha, si hay mazorcas con dos elotes, las mismas son reconocidas y se apartan en un canasto especial del resto de las mazorcas comunes, son los mismos agricultores contratados quienes siembran y ayudan a la familia a cortar la milpa los que participan en ésta dinámica que se realiza en el transcurso de la cosecha.

     

     


     

    Según Alma Temaj (comunicación personal), cuenta que esta ceremonia del maíz ha sido heredada de sus antepasados y ella recuerda:

     

    …antes se hacía a escondidas con toda la familia encerrada en la casa y con el temor de que nadie los mirara y que se sintiera el olor que emanaba de incienso, y se hacía de noche en la más completa obscuridad. El miedo y temor a ser tachados de realizar brujerías.

     

    Para interpretar lo anterior se debe conocer el contexto histórico del país. Las manifestaciones culturales del pueblo maya durante más de 500 años, como las prácticas espirituales, fueron llevadas a la clandestinidad por los calificativos despectivos y racistas de los cuales siempre han sido víctimas los pueblos originarios. Actualmente pueden salir a la luz y darse a conocer con sus descendientes y llevar a la práctica estas manifestaciones para reforzar su identidad cultural y su espiritualidad.

     

    Materiales utilizados

     

    La familia compra los insumos necesarios para la ceremonia, cada uno con un significado en particular. Durante las observaciones de campo se identificaron  los siguientes:

     

     

    Tabla No. 1

    Materiales observados en la ceremonia

    Material

    Significado

    Copal o Pom

    Ofrenda aromática. El humo lleva las oraciones a los abuelos.

    Tz'ité (frijoles rojos)

    Simboliza el poder. Proviene del árbol conocido como de pito. Según el Popol Vuh con esto granos, junto con maíz echaban suertes los señores creadores.

    Ocote

    Es muy significativo ya que según el Popol Vuh, fue el ocote que salvó a nuestros abuelos del peligro que los acechaba en Xibalbá.

    Candelas de cera de abeja

    Son de colores y representan los colores de la naturaleza. Cada uno con un significado según la petición que se desea hacer.

    Rojo: Es la idea, camino  que alumbra, la salida del sol, sangre, fuego, la fuerza, es el maíz rojo.

    Negro:La oscuridad, muerte, malas ideas, la noche, significa también el descanso, es para recuperar energía.

    Blanco: Pureza, el color de la vida, color del semen, clara de huevo, es la semilla, es el aire, soplo de vida, los huesos, el blanco de los ojos. Es el aliento de Ajaw, es el lugar de los muertos.

    Amarillo:Es el Q’anil, madurez, es el núcleo, la semilla, la riqueza, enfermedad, si la semilla no germina, es la esterilidad.

    Verde: Medioambiente, las plantas, la naturaleza y por eso hay que pedir permiso por todo lo que se realice.

    Azul:Es la atmósfera y el agua, el espacio, el agua.

    Candelas de cebo

    Para recordar a los difuntos, para llamarlos y contarles las penas.

    Tabaco

    En forma de puros, se utiliza para consultar y acompañar a los abuelos.

    Flores

    Presentes u ofrendas a los ancestros. En el Popol Vuh se mencionan cuatro jícaras con flores para que Hunahpú e Ixbalanqué venzan a los señores de Xibalbá.

    Azúcar

    Endulza lo amargo. Para leer en el fuego el mensaje del Ajaw o los abuelos.

    Ajonjolí

    Para pedir en los asuntos económicos.

    Aguardiente

    Se ofrece a los abuelos para saciar su sed pues este es medicinal para ellos.

    Fuentes:

    Adrian Recinos. 1993

    http://www.espiritualidadmaya.org/articulos-academicos/143-los-materiales-ceremoniales-que-se-usan-en-los-ritos-de-la-espiritualidad-maya-de-guatemala

     

     

     

    Los altares

     

    Se encontraban presentes dos altares, el ceremonial y el doméstico. El primero, de forma circular (Figura 7), tallado en el suelo del patio de la residencia, fue formado al momento de hacer la nivelación, lo que es un claro indicador de la presencia del mismo en el diseño de la casa, lo que demuestra la permanencia de estas tradiciones en el imaginario de este grupo familiar.

     

    Lo hallazgos arqueológicos efectuados en diferentes sitios del país, ponen de manifiesto el uso de los mismos, con igual forma a lo largo de la historia de los pueblos originarios. En muchos casos estos altares se encuentran asociados a otros elementos como estelas o edificios en plazas y espacios abiertos, sin embargo, la presencia de ceniza y carbón como resto de fogones en distintas áreas, podrían ser evidencia de algún tipo de altar en recintos más íntimos como el observado en este caso.

     

    En este altar es en donde se efectúa toda la ceremonia de agradecimiento y alrededor del cual se danza, como se anotará más adelante. Aquí se depositan todos los elementos enumerados en la tabla No. 1 para ser consumidos por el fuego sagrado.

     

    El segundo altar es el doméstico (Figura 8), este se encontraba en una esquina del patio, a pocos metros del altar ceremonial.  Se observó ricamente decorado con mazorcas blancas y amarillas, sujetadas de las tuzas sobre un arco hecho de materiales de juncos de árbol de pito y todo a su alrededor mucho pinabete y sobrepuesto sobre una mesa de madera de pino, encima tiene un mantel blanco, en donde se encuentran las reinas abuelas hechas de mazorcas gemelas ataviadas con sus trajes de la región y el pelo hecho de los cabellos de elote. Al enfrente, un canasto pequeño una torta de pan grande y un pequeño cántaro de barro (batidor) con bebida de maíz (pinol) como ofrendas. En el suelo, un cántaro grande, un incensario que arde, vasijas de barro y pinabete esparcido y canastos con mazorcas aun con su tuza.

     

    Por la ubicación en que este último altar se encontraba (Figura 9), puede interpretarse como una posición privilegiada para las reinas, una especie de palco para poder observar de frente y directamente la ceremonia en honor a ellas. 

     

    A lo anterior también puede agregarse el simbolismo de la ubicación del altar pues estaba en las proximidades de un árbol de pito, Tz'ité, símbolo del poder y la autoridad. Esto puede sustentarse por el hecho de la invocación hecha por el Ajq'ij, quien en un momento especifico, en un textil rojo contenía estos granos (Figura 10), los cuales posterior a su purificación, fueron colocados también en el altar de las reinas, aludiendo su poder y hegemonía.

     

     

     

     

     

     

    Los Ajq'ij

     

    Se encontraban dos Ajq´ij que participaron a lo largo de toda la ceremonia; uno explicando con un micrófono los detalles de todo el contexto, dando  instrucciones, y el otro vinculado directamente al ritual de invocación y las plegarias.

    Uno estaba ataviado con una camisa blanca de manga larga y ciertos detalles característicos utilizados en la ropa de los pueblos originarios.

    Lo blanco significa la pureza, el pantalón la rectitud que debe tener en todo su trayecto como guía espiritual, los caites significan fortaleza, una faja roja en la cintura, que es el sostén para no cometer errores en su vida, un pañuelo grande amarrado en la cabeza representa el respeto hacia la naturaleza, también llamado Tzut.

    El envoltorio sagrado rojo referido con anterioridad que venera en cierto momento, lo besa y acerca al fuego con plegarias en idioma mam donde se pide armonía, sabiduría y riqueza espiritual. El Ajq´ij refiere que el contiene semillas del árbol de pito que usaban los ancestros y se parecen al frijol y son los que le sirven como de oráculo para diagnosticar o pronosticar, cada guía tiene uno y lo ha recibido después de haber pasado su preparación y avalado por un consejo de ancianos(Juan Tepé. Comunicación personal).

    Los ancianos son los que tienen el conocimiento y la sabiduría ancestral y la transmisión de ésta práctica se efectúa oralmente y se practica. Se invoca pidiendo mantener el equilibrio ante las leyes del Universo, dar gracias por la buena cosecha obtenida del maíz, y pone de manifiesto la sincronización del hombre y la naturaleza.

     

     

     

     

     

    Gastronomía

     

    Durante la ceremonia se compartió una bebida conocida como pinol, hecha con maíz, se consume caliente como cualquier atol, esto se acompañó por un pan dulce. Para ello, fueron las mujeres las encargadas de su distribución. En este momento es cuando se colocan estas viandas a las reinas.

    El almuerzo también fue preparado por las mujeres las cuales después de terminada la ceremonia sirvieron a cada uno de los presentes en escudillas de barro un caldo de res acompañado de tamalitos y chile.

     

    Música y Danza

    La música es un elemento presente en ceremonias mayas desde épocas ancestrales, según lo demuestran diferentes evidencias arqueológicas como murales, instrumentos como tambores, flautas, silbatos, entre otros.

    Para este caso, se encontraba presente una marimba simple (Figura 11), con cuatro músicos que frecuentemente interpretaban sones según el requerimiento del Ajq'ij. Se ejecutó para el momento de la danza la cual sigue un orden específico.

    Al compás de las notas de la marimba que interpreta el son se forma una hilera de mujeres y otra de hombres que están sentados unos frente al otro, y escuchan las indicaciones que da el Ajq´ij que dice debe de bailarse de dos en dos y dan dos vueltas al compás de la marimba, el Ajq´ij es el primero que lo hace con su pareja, cada uno con una reina en las manos.

    A pesar de efectuarse en parejas, cada uno va por un lado diferente (Figura 12), es decir, se parte desde el altar domestico, rodean el altar ceremonial en puntos diametralmente opuestos y avanzan danzando en dirección contraria al altar, al final del patio se encuentran y cruzan su andar, retornando al altar en dirección contraria a la que tomó su pareja. Al finalizar la segunda vuelta, la siguiente pareja debe estar esperando de rodillas frente al altar domestico. Allí, la pareja que llega entrega las reinas a los siguientes, el hombre a la mujer y la mujer al hombre; quienes reciben primero besan a la reina antes de tomarla en sus manos. Se ponen de pie e inician lo anteriormente indicado y la pareja que entrega hace una tercera vuelta, escoltando a la nueva pareja, el hombre escolta a la mujer y la mujer al hombre.

     

    Figura 11

     

    Figura 12

     

     

    Comentarios finales

     

    • Las observaciones de campo y el cotejo de los datos obtenidos con diferentes autores, permite evidenciar la trascendencia de la espiritualidad de los pueblos mayas contemporáneos y la resistencia cultural implícita.

     

    • Un ejemplo de lo anterior lo conforman las candelas. Si bien es cierto que estos elementos como se observan en la actualidad y fabricadas con cera de abeja son formas insertadas por los europeos, se sabe de candelas elaboradas en el altiplano guatemalteco con pabilos de algodón y cerillas cubriendo finamente a este (Farge, 1994:101).

     

    • Es indudable que este tipo de prácticas no se limitan únicamente a un costumbrismo o folklorismo como suele verse desde la visión occidental. La cosmovisión maya es un conocimiento basado en años de prácticas espirituales y cotidianas que han desembocado en la actualidad en un acontecer propio de la identidad de los pueblos originarios. La religión es importante en la definición de la identidad, en el contenido de la cultura y en la justificación del poder (Bastos, 2007:242).

     

    • En estas ceremonias se encuentra inmersa toda una teología, principios bien fundamentados que pudieron observarse. Se agradece por la cosecha de maíz, también se puede pedir favores, por los cuales se efectúa un pago con los objetos utilizados, cada uno con su función. Si los hombres piden gracias o favores, el Creador debe recibir ofrendas, tiene que ser invocado por todos(Lima, 1995:55).

     

    • La ceremonia representa y se convierte en un convivio con la naturaleza, con el universo, con el creador y con la humanidad. En ella se manejan distintos elementos: fuego, agua, música, danza, colores y muchísimos aromas. Es parte de la misma naturaleza y se convierte en una fiesta, una alegría para la comunidad (ibíd.).

     

    • A partir de esta experiencia puede enmarcarse con importancia capital, el reflejo en la práctica de la oralidad de los pueblos. Si bien es cierto que el Popol Vuh es una fuente maravillosa de información no es el único medio para aproximarse a la comprensión de fenómenos actuales en estos contextos. Los diferentes mitos sobre el origen del maíz en diferentes latitudes ponen de manifiesto lo preponderante de este alimento y lo simbólico del mismo.

     

    • Observando las cuatro reinas o abuelas en el altar, hace recordar el mito recopilado por Navarrete (2000:17) en Chiapas, México en el cual refiere a cuatro brujos que fabricaron muñecos de mazorcas “de esas mazorcas venimos, de esas primeras familias”.

     

    • De esta experiencia puede se debe considerar la tradición oral de los pueblos como una fuente valiosa de datos que permitan al investigador aproximarse al conocimiento científico de los pueblos, como refiere Eliade (citado por Hernández):

                                         La oralidad no debe verse como una mera compilación de historias y clasificarlas como mitos o leyendas con la etiqueta de simples                               narraciones carentes de realidad, más bien convertir las mismas en fuentes de información, ya que pueden integrar parte de una                                          metodología o técnica científica que permita al investigador ahondar en un determinado fenómeno desde una perspectiva social.

     

     

     

    REFERENCIAS

     

    Bastos, Santiago

    2007               Mayanización y Vida Cotidiana. La ideología multicultural en la Sociedad Guatemalteca. Volumen I. FLACSO. CIRMA. CHOLSAMAJ. Guatemala.

     Cortés y Larraz, Pedro

    1958            Descripción Geográfico Moral de la Ciudad de Goathemala.

     Farge, Oliver (La)

    1994            La Costumbre en Santa Eulalia. Editorial Cholsamaj. Guatemala.

     Fuentes y Guzmán, Francisco (de)

    2002                          Recordación Florida. Tomo III. Universidad de San Carlos de Guatemala, Editorial Universitaria.

     Gall, Francis

    2000               Diccionario Geográfico de Guatemala. Instituto Geográfico Nacional. Guatemala.

     Hernández, Byron

    2012               Mitos y Leyendas Asociados a Los Machetes de Guatemala. En Memorias del Segundo Congreso de Folklore y Tradición Oral en Arqueología. CESUA. México, D.F.

     Lima, Ricardo

    1995                Fundamentos de la Cosmovisión Maya. Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales. Universidad Rafael Landivar. Guatemala.

     

    Méndez, María

    2012                El Ritual K'eqchi' del Maíz: El Caso de Las Pozas, Sayaxché, Petén. En Memorias del Segundo Congreso de Folklore y Tradición Oral en Arqueología. CESUA. México, D.F.

     Navarrete, Carlos

    2000               Relatos Mayas de Tierras Altas Sobre el Origen del Maíz: Los Caminos de Paxil. Editorial Palo de Hormigo. Guatemala.

     Recinos, Adrian

    1984            Popol Wuj. Antiguas Historias de los Indios Quiches de Guatemala. Editorial Porrua, S. A. México

    1993               Popol Vuh: Las Antiguas Historias del Quiché. Fondo de Cultura Económica. México

     

    ---                  Diccionario Bilingüe Mam – Español. Academia de Lenguas Mayas. Guatemala. Consultado el 20 de febrero de 2017. Disponible en: http://rachel.golearn.us/modules/es-biblioteca/Idiomas%20Mayas/Maya%20Mam/Diccionario%20Mam%20(1).pdf

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

  • Las velas en la Ceremonia Maya

     Guatemala, 17 de julio de 2017.

    Fotografía: Claudia Lira

    Debe encender una candela para que

    El Ajaw ilumine su camino.

    Teresa Morales Ajq’ij maya K’iche’.

     

    Las velas en la Ceremonia Maya

     

    El Xukulem (K’iche’), Mayejak (q’eqchi’) o Ceremonia Maya es una forma de acercamiento y comunicación con el Ajaw, Creador y Formador;  constituye por excelencia la celebración litúrgica de la Espiritualidad Maya. Hay varias formas, pero la que mejor describe esta comunicación es la que utiliza como medio la quema de resinas, candelas y ofrendas en diferentes lugares sagrados. (Menchú, 2012).

     

    Una de las partes infaltables en la celebración es sin lugar a dudas la que corresponde a las velas o candelas, estas son parte fundamental (aunque NO esencial de la misma), ya que representan la luz que nos da el fuego Sagrado. La Ceremonia es sumamente importe, desde la Cosmovisión y en ella los materiales.

     

    No traían grandes presentes,

    quemaron sólo trementina (brea de pino),

    sólo sedimento de resina, junto con pericón,

    para esa ceremonia a sus deidades. (San Colop: 2011: 145).

    Quemaban trementina,

    quemaban también pericón amarillo y pericón blanco.

    (San Colop: 2011: 146).

     

    Dicen los Abuelos que antes que llegaran a estas tierras las candelas de parafina, solo se quemaban candelas de sebo o grasa animal, y algunas veces se les colocaba alguno que otro colorante para darles un poquito de color, pero en general eran simples; algunas veces amarilla y blancas. Se cuenta que la candela original es el ocote (pedazo de madera con resina, por lo general es de pino), y esta se considera una ofrenda muy especial y espiritual. 

    Poco a poco y con la llegada de las velas de parafina (derivado del petróleo) y los tintes artificiales se tiene ya todas las velas que indica el Popol Wuj. Hay un movimiento fuerte dentro de los Ajq’ij para usar lo menos que se puedan las candelas de parafina, por ser derivado del petróleo.

     

     

    Significado de las velas:

     

     1. Rojo:Lugar de la Salida del sol, el oriente, se enciende para pedir luz, comprensión. Se asocia con la sangre y el maíz rojo. (En lo maya no se relaciona el rojo con el amor).

     

    2. Negro: lugar del descanso, el occidente, de la noche. Se enciende para que no haya dificultades ni problemas. Se asocia con el lugar de la Noche y el maíz negro.

     

    3.  Amarillo: lugar del aire y el sur. Se encienden para que tengamos equilibrio en nuestra forma de ser, y que el sagrado viento se lleve los problemas. Se asocia con el lugar de la lluvia, las mujeres y el maíz amarillo. Los hombres encienden esta vela por su esposa. Según Alessandra Vecchi en kaqchikel  se le llama "rukux ya" que quiere decir corazón del agua, donde entra la lluvia.

     

    4. Blanco: lugar del frío, las heladas y el norte. Se encienden para pedir que no se enfríen nuestros huesos (es decir nuestras relaciones), y pedir bendiciones. Se asocia con el lugar de los hombres y el maíz blanco. Las mujeres encienden esta vela por su esposo.

     

    5. Azul: Corazón del Cielo. Se encienden para agradecer al que el Creador y Formador lo que nos ha dado. Para pedir protección del Cielo.

     

    6. Verde: Corazón de la Tierra. Se enciende para agradecer al corazón de la Tierra por sostenernos y alimentarnos. Se pide abundancia de plumas de quetzal y jade (riqueza espiritual y material).

     

    7. Velas de Sebo: Candelas de cebo o grasa de animal: Estas candelas son la primera luz de nuestros abuelos, de nuestros antepasados, es la ofrenda que se considera más cercana a la sinceridad, con ésta se pide perdón por las faltas cometidas y se llama a los antepasados.

     

    Se agregan:

     

    8.  Morado: Se encienden para pedir perdón por las faltas cometidas, humildad y para evitar vicios y malos pensamientos.

    9. Celestes: Se encienden para que niños de las familias estén bien, pedir sabiduría y creatividad.

    10. Rosadas: Se encienden para que niñas de las familias estén bien. Para pedir salud y esperanza.

     

    En la actualidad en los mercados venden otros colores que ya no forman parte de la tradición maya actual y sin embargo se comienzan a añadir, aunque no formen parte de la tradición Maya. Por ello los antepasados usaban los colores que veían, es decir que los colores de las velas tienen que ver directamente con los colores que se encuentran en la naturaleza.

      

    Ojalá ahora que podamos encender nuestras velas con la intención sincera y alcancemos lo que necesitamos.

     

    Fotografía: Alberto Alpizar

     

     

     

  • Las/los curanderas/os y sus recursos en la recuperación de la salud: aculturación o reproducción cultural en el municipio de Sololá.

    Queridas Amigas y amigos:

    Les presento este ensayo que nos ayuda a entender el sistema de salud Maya en Sololá desde una visión critica que nos ayuda descubrir lo entrañable de la Medicina Maya. Este trabajo es sumamente interesante y vale la pena leerlo y disfrutar de las reflexiones que nos hace Lucky y que nos ayudan a conocer más de la Medicina, Cultura y Espiritualidad Maya de Guatemala.

    Que disfruten la lectura.

     

    Julio Menchú

    Espiritualidad Maya de Guatemala.

    (*La Abuela Ixchel o Deidad de la Luna ayuda a dar a luz, es la patrona de las comadronas, y siempre se representa con un conejo)

     

    Las/los curanderas/os y sus recursos en la recuperación de la salud: aculturación o reproducción cultural en el municipio de Sololá.

     

    Lucrecia Cúmes

    Maya Cakchiquel/Sololá, Guatemala

    02 de noviembre de 2012

     

     

    En el área Mesoamericana se ubica Guatemala, actualmente su extensión territorial es de 108,889 Km2, limita al norte y al oeste con los Estados Unidos Mexicanos; al este con Belice, el mar caribe y la república de Honduras; al sureste con la república de El Salvador, y al sur con el océano pacífico, administrativamente está divido en 22 departamentos, Sololá es uno de ellos.

    De acuerdo a datos del PDM[i] 2011-2018 refiere que el nombre de Sololá se deriva del vocablo Tzolojha’ o Tz’olojya’, que en Kaqchikel, Kiche’ y Tz’utuhil significa agua de sauco, en la localidad abundaba este arbusto, crecía en los alrededores de manantiales y ríos que son parte de la cuenca del lago Atitlán, aunque también se tiene la versión de que dicho término proviene de las expresiones “Tzol” (volver o retornar), “ol” (partícula o continuación) y “ya’” (agua); lo que significaría retornar o volver al agua. Sobre su población, el plan también refiere datos del centro de Salud de Sololá (servicio de salud público que actualiza censo anualmente) quien estableció para el año 2009 una población de 107,402, y la proyección del INE para el 2010, estima una población de 110,145 habitantes. De éstos el 87.4% es maya Kaqchiquel y 6.3% es K’iche’, siendo su población de descendencia maya mayoritariamente cabe preguntarse:

     

    ¿Si las/los curanderas/os y sus recursos para la recuperación de la salud se sigue reproduciendo o está sufriendo una aculturación?

     

    Las raíces de la vida se han ido formando desde hace miles de millones de años, desde entonces nunca han dejado de reproducirse y multiplicarse, sin embargo, ha sufrido alteraciones. Retroceder a aquellos millones de años es imposible no obstante cabe preguntarse ¿Por qué para nuestros ancestros, por ende en la espiritualidad maya, todo tiene vida?, la Fundación Cedim[ii] en su publicación Valores de la Cultura Maya Desarrollo con Identidad publicado en 1999 refiere entre uno de los valores de la filosofía maya: “tiqapoqonaj ronojel ruwâch k’aslem: el valor de proteger todo, porque tiene vida”. Tiqapoqonaj en idioma kaqchiquel significa protejamos, entre otras interpretaciones también es preocupémonos, cuidemos, consideremos, valoremos, etc. porque todo tiene vida.

    La anteposición de la palabra protejamos es realmente profunda porque hace referencia a la primera persona: yo (singular) y nosotros (plural), desde este momento el proteger recae en los humanos, quienes tienen desarrollado los 5 sentidos y quienes tienen conexión con los Nawales según el Cholq’ij ó Calendario Lunar Maya “los Nawales representan la fuerza de la naturaleza y un código de comportamiento cotidiano del ser humano para relacionarse armónicamente con la familia, la comunidad, la humanidad, las fuerzas de la naturaleza y el universo” (Cf. Cultura Solar, 2007: 3)[iii], el llamado a las relaciones armoniosas nos lleva a identificar que no somos los únicos que tenemos vida, sea porque hablamos, andamos, tenemos desarrollado la inteligencia, etc. una vez más “todo tiene vida” somos parte de la tierra conformamos una sola unidad, consciente de ello nos obliga a ser, vivir, compartir, comunicar y comulgar con ella, como seres, vivos creadores y recreadores de la vida.  

    Con toda esta sabiduría legada, puede comprenderse el sentido de la consagración que nuestros ancestros le daban a cada elemento existente en el universo, esto afirma, según ponencia de la Dra. Silvia Gómez sobre Medicina Maya “la vida es el resultado de todas las energías del cosmos: padre sol – abuela luna, nawales, los antepasados; madre tierra –  naturaleza, la persona, el otro yo de cada ser humano” cuando todo se respetaba, en cuanto las relaciones eran armoniosas la vida del ser humano mantiene el equilibrio, es decir, era saludable, entonces: ¿qué es la salud?

    La salud es “producto de la relación armónica entre: las energías del cosmos, la naturaleza y los seres humanos. Es el estado de equilibrio y armonía interna del cuerpo y de la mente, relacionados con las energías sociales, ambientales y del cosmos”, según refiere en su misma ponencia la Dra. Gómez. Ahora bien, nuestra milenaria historia también enseña que nuestros ancestros mostraron su preocupación cuando las relaciones armoniosas se rompían, cuando se irrespetaba, entonces se sufre de desequilibrios en la vida, y surgía la enfermedad ¿Qué es la enfermedad?

    La enfermedad: es “el impacto negativo sobre la salud, estado anímico y de conciencia de la persona. Desequilibra el buen funcionamiento corporal” continúa la Dra. Gómez en su ponencia, ante esto puede entonces afirmarse que la población maya entiende y experimenta tanto la salud como la enfermedad de una manera espiritual y energética, además de biológica y psicológica. El desequilibrio entre estas dimensiones genera determinadas enfermedades, en la actualidad se conoce por ejemplo: el ojeado, el susto, el empacho, la hechicería, la caída de mollera, alboroto de lombrices ¿en qué consisten estas enfermedades? Y ¿quién trata estas enfermedades? Y ¿con qué los tratan?

    En la comunidad, es común escuchar de estos padecimientos, y la persona que se vuelve mi referente para la descripción de éstas enfermedades es mi mamá, ella trata principalmente el ojeado pero con su experiencia de vida, después de 23 años de engendrar a la hermana número 10 de la familia, logra hacer una descripción de las enfermedades mencionadas en el párrafo anterior:

     

    El ojeado:

    Se da cuando una persona alterada en su estado de vida (con menstruación, parturientas, personas enojadas, admiración, etc.) tienen contacto visual con un/a recién nacido/a, niño/a aún frágil, indefenso, es bastante común en recién nacidos y en menores de un año, y lo padecen aún los menores de 4 ó 5 años, termina diciendo, y no lo curan los médicos.

         

    El susto:

    Que puede surgir luego de una caída, de llevarse una sorpresa no grata (por ejemplo: enterarse de un accidente de alguien cercano), etc. porque pueden enfermarse o queden alterados en su capacidad de hablar.

        

    El empacho:

    Cuando principalmente el/la niño/a se sobrepasa el límite de comida, o cuando abusa en comer alguna fruta, por eso todo tiene su medida, concluye.

     

    La caída de mollera:

    por ejemplo a los/as recién nacidos/as y menores de un año no se les puede tener paraditos, deben estar acostaditos, si lo tienes entre brazos la posición debe ser siempre de acostadito, porque es tierno y su mollera es frágil, se le hunde y altera su voz, su forma de tragar dice.

     

    Alboroto de lombrices: 

    Dice  yo sé que se da porque se le da cosas frías al niño/a, cuando llueve por el frío, pero también cuando hay relámpago, los niños se asustan y es cuando las lombrices también se alborotan.

     

    La hechicería: 

    Yo nunca he experimentado eso, solo he escuchado que la gente dice es que se lo hicieron…  

     

     

    Existen diferentes tratamientos para cada padecimiento, para el susto por ejemplo es común escuchar que una de las formas de tratamiento es, si el niño se ha caído, y sobre el lugar en que se ha caído o asustado, para que recupere la fuerza de su espíritu se hacen movimiento de sacudida y se acompaña con palabras y sonidos, por ejemplo: “j regresa” como una forma de atraer la energía nuevamente.

    Ante la respuesta de quién trata éstas enfermedades: en la publicación El Efecto Guatemala: Un Viaje con las promotoras y los promotores de salud a través de la vida[iv] cita a Humberto Ak’abal: “en este país todo queda lejos, la comida, las letras, la ropa…” salvo las comadronas y curanderos, las cuidadoras y curadoras del hogar, esto hace referencia a que los agentes de la curación pertenecían y pertenecen a las comunidades, conviven con las personas de la comunidad, compartían cultura, ahora quizá menos, aun así siguen siendo la excepción de “todo queda lejos”, las comadronas y curanderos persisten en las comunidades y con ellos sus recursos y técnicas.

    La misma publicación describe las cualidades de los curanderos: “… la mujer médico conoce bien las hierbas, las raíces, los árboles, las piedras, ella es muy experta en estos temas, ella es la que sabe el resultado de sus observaciones, ella es mujer de experiencia, de confianza, de saber, ella es el buen consejo…” también dice: “el buen médico es un diagnosticador, un hombre experimentado, un conocedor de las hierbas, de las piedras, de los árboles, de las raíces.

    Posee la observación, la experiencia, la prudencia… hace entablillados, vuelve a colocar bien sus huesos, los purga, les da vomitivos, los abre con una lanceta, les hace incisiones, les hace costuras, los hace revivir, los envuelve en cenizas”  entonces quién es el/la curandero/a, en idioma maya Aj Q’omonel, es aquella persona que cuenta con los principios y sabios consejos de sus ancestros. Atiende a las personas que requieren sus servicios sin establecer un costo, generalmente es gratuito, a cambio recibe el respeto de las familias y de las personas de la comunidad.

    Cura el desequilibrio biológico y espiritual, existen diferentes especialidades de acuerdo a los padecimientos que surgen en la ruptura del equilibrio. En la práctica terapéutica da consejos para la prevención de los desequilibrios. Utiliza plantas medicinales que siembra u obtiene en el campo. Para la elaboración de los medicamentos considera el ciclo lunar, visita cerros y valles para rogar por sus pacientes. 

    Algunos han aprendido a través de sus sueños, otros por sus ancestros o familiares, es variado pero todos/as tienen algo en común: lo ven como un servicio que ofrecer a sus familias y comunidad sin importar origen o clase social, su filosofía puede ser el ayudar a recuperar el significado de la existencia y de la vida que consiste en armonizar la conciencia, el cuerpo, el espíritu. Armonizar lo pequeño con lo grande, es decir las unidades mínimas, las criaturas con el universo. Se dice que el respeto a la evolución natural de la vida permite que la niñez y la juventud sean la garantía de la continuidad de la humanidad, herederos de las generaciones adultas y ancianas en la actualidad ¿la medicina maya se sigue reproduciendo o se ha aculturado?

    Reproducción o aculturación de la medicina maya, el mismo PDM 2011-2018 de Sololá puede dar una idea de lo que sucede, al referir: “el Municipio se caracteriza por la existencia de conocimientos y recursos naturales para la aplicación de la medicina natural y ancestral para tratar algunas enfermedades como: dolores de estómago, parásitos intestinales, vómitos y diarreas” los nombres mismo dan ya una referencia de la aculturación, pues son nombre utilizado en el modelo occidental, sin embargo, puede notarse otro problema: la invisibilización, no sólo en el documento en referencia puede notarse, también se nota en el planteamiento y práctica del sistema de salud planteado en el país y otros países del área mesoamericana, se le resta importancia a la medicina maya y el papel que éste juega en el camino de la salud-enfermedad, es decir la medicina maya en la práctica sigue vigente, se practica, se sigue reproduciendo, pero su difusión, no es común, por lo menos no en documentos oficiales, en sistemas oficiales de salud de educación/formación misma.

    Aculturación, se dice que toda cultura es alterada con el pasar de los años, esto lleva a justificar que la medicina maya aunque se sigue practicando ya no tiene la misma rigurosidad de años atrás, cortar plantas con respeto por ejemplo, ya no se escucha, ya no se revitaliza la concepción de la vida, el respetar/consagrar porque todo elemento del universo tiene vida, se ha perdido esta concepción, ya no se analiza y juzga el comportamiento de las personas con su entorno, con las otras personas, consigo misma, etc. finalmente los procesos dados en la historia de nuestro país y los procesos mismos que los gobiernos gestan en los países evidencia la fuerte influencia en la alteración de la medicina maya, por ejemplo el mismo plan en el apartado de medicina alternativa refiere: “Las comadronas son las mujeres que asisten a las mujeres en el parto; su rol también es indispensable para las mujeres durante el control prenatal.

    A continuación se detalla la cantidad de comadronas adiestradas tradicionales bajo la responsabilidad de centro de salud, puesto de salud y extensión de cobertura del municipio… total 196 comadronas” lo que justifica la alteración del trabajo de las comadronas, si bien debe trabajarse en recuperar el conocimiento no solo de la espiritualidad maya, sino de la cosmovisión maya en sí, y en este en este marco recuperar la esencia de la medicina maya, es un camino que debe recorrerse, de manera que nos lleva a repensar nuestros actos, nuestros comportamientos, nuestras formas de vida, de consumo y de convivencia.

     

    Y recuperar las riquezas, sabidurías de nuestros ancestros.

     

     

     

     

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    * Imagen: Museum of Fine Arts Boston MA 1988.1282. cortesía proyecto Justin Kerr.

    Fotografías © Justin Kerr Todos los derechos reservados. http://research.mayavase.com/kerrmaya_hires.php?vase=559

    [i] Plan de Desarrollo del Municipio.

    [ii] Fundación Centro de Documentación e Investigación Maya.

    [iii] Tomado de documento facilitado durante el curso sobre el cholq’ij, Ab’ y Choltun.

    [iv] De José Luis Albizú Beristain, Goyo Todosantos, Mario Efraín Méndez.

  • Lugares Sagrados Mayas de Guatemala

     

    Lugares Sagrados Mayas de Guatemala

     

     

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    Este articulo busca dar interpretación a como se conciben los Lugares Sagrados desde la Espiritualidad Maya, y su forma de interpretar la realidad tanto cosmogónica como en los espacios cotidianos. Este acercarnos a como se interpreta lo Sagrado dentro de profano como diría Mircea Eliade.

     

    Desde tiempos antiguos y en todas las culturas del mundo la humanidad ha buscado establecer lugares diferentes al resto del común; en esta medida hay lugares, espacios, momentos, temporadas significativas que expresan una cualidad única, en donde la humanidad ha escogido un espacio para ser Sagrado (Eliade, 1957). Estos lugares son y pueden ser naturales y construidos o un mezcla de ambos, en donde el común denominador es lo Espiritual que se pueda volver la persona que alcance la comunicación con lo sobrenatural.

    Este espacio sagrado es visto como un lugar “singular” que tiene una función de sacralizar lo mundano, de hacerlo diferente al resto del mundo, de hacerlo santo, sagrado, digno, pero esto lo hacemos los humanos, algo que no es mundano se da a conocer en estos espacios para que entendamos que este lugar es y debe ser consagrado como Sagrado. Se escogen estos lugares por algunas características especiales: altura, lo amplio, lo grande, lo energético o lo sagrado para otras espiritualidades que son substituidas por nuevas, (como en el caso de Chichicastenango en donde se construyo la iglesia dedicada a Santo Tomás sobre un posible templo prehispánico).

    Solo de esta manera alcanzaremos la comunicación con las Deidades, los Dioses, los Espíritus, Dios o la Verdad. En este lugar sagrado deben existir lugares especiales de comunicación en donde se puede buscar la unión y en donde ampliamente se pueda ser escuchado y las ofrendas aceptadas. Dentro del margen de estos espacios especiales se debe respirar un ambiente diferente, en donde puede (aunque no siempre) imperar el silencio, lugares para hacer ofrendas, braseros para quemar resinas o incienso, ofrendar comidas, flores, quemar velas, hacer sacrificios rituales, físicos o de animales y acompañar de música especial.

     

    LUGARES SAGRADOS MAYAS

    Estos lugares ya sea construidos o naturales deben ser lugares de paso para el fiel, no lugares en donde implique que el asistente se quede estático o fijos, y debe haber interacción entre el fiel y el lugar sagrado tiene que tener esa capacidad de hacerlo regresar con una recarga energética para reconstituirlo, fortalecerlo en su Fe y hacerle crecer como persona y a nivel espiritual para que pueda volver a ese mundo profano y sin sentido para darle sentido y alcanzar lo que se fue a pedir.

    Los lugares son construidos no por voluntad propia de las comunidades, sino por designio divino, y en algunas culturas cuando no existían se buscaban fenómenos que indicara el mismo, inclusive se utilizan animales salvajes o domésticos para que lo indiquen y manifiesten la voluntad divina para establecer este espacio; en este caso “los animales son los que velan por la sacralidad del lugar: los hombres, según eso, no tienen libertad para elegir el emplazamiento sagrado. No hacen sino buscarlos y descubrirlo mediante la ayuda de signos misteriosos(Eliade, 1957:26).

    Muchos de estos lugares sagrados se convierten en centros del universo, tenemos casos en regiones romanas en donde a partir de la construcción de las ciudades se establecían caminos. En el caso del imperio inca, la ciudad Sagrada era de donde partían los caminos hacia todo el imperio.

    Estos lugares son en todas las características fuente y origen de intermediación entre lo sagrado y fundamental y lo que es el resto del mundo sin caracterización divina y que es espacio sagrado.

    El Estado de Guatemala, reconoce como lugar sagrado:

     

    LUGAR SAGRADO: Los sitios, monumentos, parques, complejos o centros arqueológicos, que constituyen espacio y fuente de energía cósmica y natural, de vida y sabiduría, para la comunicación espiritual del ser humano con el Ser Supremo o Ajaw y su convivencia con la naturaleza, para el fortalecimiento y articulación del presente con el pasado y futuro (Acuerdo Ministerial, 981-2011, MCD).

     

    Los ajq’ijab’ (guías espirituales) dividimos en dos grupos los lugares Sagrados:

     

    Lugares Sagrados Naturales: Cerros, valles, montañas, volcanes, cuevas, grutas, cavernas, piedras naturales, nacimientos de

    agua, pozos, pozas, siguanes (cenotes), caídas de agua, ríos, recodos, lagunas, lagos, cascadas y cataratas.

     

    Lugares Sagrados Construidos: Ciudades antiguas, templos, centros de observación astronómicos y espirituales, pirámides,

    piedras talladas(Conferencia: 2008, 17) y cementerios(aunque son lugares hispánicos, allí están enterrados los antepasados)

     

    Desde la cosmovisión maya estos lugares muchas veces son elegidos para ser constituidos como tales debido a que allí hay una fuente de agua, un cerro, o algo significativo. Algunos lugares sagrados fueron dedicados debido a la presencia de animales; un ejemplo claro actualmente es el Jolom B’ay (cabeza de taltuza) o Cerro Candelaria que está en las inmediaciones de centro del pueblo de San Juan Sacatepéquez y la abundancia de taltuzas (Orthogeomys spp) y por su importancia fue declarado patrimonio cultural y natural (Acuerdo Ministerial 391-2004 MCD).

    Los lugares sagrados son por excelencia el lugar en donde se puede practicar la espiritualidad maya, la formación espiritual, teológica y filosófica, científica, artística y cultural; y es en estos sagrados lugares en donde puede celebrarse diversas formas de comunicación con el Ajaw (Dios) Creador y Formador. Allí podemos agradecer por la vida, los nacimientos, la familia, para pedir orientación y tener comunicación con los antepasados; para pedir perdón por las faltas cometidas, limpiar energías, acompañar a los muertos hacia su destino, entre otros.

     

    XUKULEM O CEREMONIA MAYA

    La Ceremonia Maya es una forma de acercamiento y comunicación con el Ajaw, Creador y Formador; constituye por excelencia la celebración litúrgica de la Espiritualidad Maya. Hay varias formas, pero la que mejor describe esta comunicación es la que utiliza como medio la quema de resinas, candelas y ofrendas en diferentes lugares sagrados. Estas pueden ir acompañadas de la marimba, el tun, la chirimía, el caracol, el tambor, el arpa y el violín, por ser parte integral de las ceremonias. (Menchú, 2012).

    En resumen los Lugares Sagrados Mayas son de vital importancia para la Celebración de la Espiritualidad Maya en lo individual y lo cotidiano.

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

  • Oxlajuj B’aqtun y pautas para su celebración personal


    Oxlajuj B’aqtun y pautas para su celebración personal
     
    Julio David Menchú
    Ajq’ij Maya K’iche’
     
     
    Hace algunos días me escribían unas personas con la inquietud sobre qué hacer para esta celebración, y me decían que podemos hacer los que no estamos cerca de Guatemala, o que por diversas razones no podremos asistir a un Altar o un Lugar Sagrado. Y me pidieron que escribiera una breve descripción sobre este acontecimiento y como tratar de vivirlo en familia; de lo cual surgen estas breves ideas; pero no sin antes dar una breve explicación para entender el por qué es tan importante esta fecha.
     
    El calendario de la Cuenta larga o Ch’oltun y El B’aqtun
     
    Todos los seres humanos tenemos en nuestro imaginario fechas importantes, fechas que nos marcan un inicio, una relación, un acontecimiento a nivel personal, pero es necesario tener una fecha para que a partir de ese momento nos marque ese inicio a todos.
     
    De allí que todos los pueblo marcan ese inicio con un acontecimiento ya sea histórico, imaginario, hipotético, mítico o una combinación de ambos. El calendario que normalmente usamos para llevar este registro es el nacimiento de Cristo que ubicamos en el año “0”, fecha cero o “Fecha Era”, los griego usaban como fecha  cero el año de la realización de las primeras olimpiadas e iniciaba en el año 776 a. de nuestra era; el calendario romano en el año 4,712 Antes de nuestra era, fecha de la fundación de Roma por Romulo; la Iglesia Griega Ortodoxa, calcula el año cero para la creación del mundo según una antigua tradición Cristiana calculando el año 5,509 antes de nuestra era y los judíos en el año en la fecha de fundación de Jerusalén, en el año 3,761 AdNE; el calendario de los musulmanes en el año: 622 de nuestra era en que Mahoma (Mohamed) hizo el viaje a Medina[1] y el calendario Maya con fecha era o cero calculada el 11 de agosto de 3,114 Antes de Nuestra Era que en maya se escribe o se interpreta en cuenta larga es 13.0.0.0.0. 4 Apjú, 8 kumk’u.
     
    Nuestros Abuelos lograron la precisión en los diversos calendarios debido a la observación de los cuerpos celestes como el Abuelo Sol, la abuela Luna, y otros planetas entre ellos Marte, Venus, Júpiter, la Estrella Polar, Constelaciones: Géminis (Acc/Tortuga) y las Pleyades (Tzab/cascabel).[2]
     
    Algo que ha complicado mucho la compresión del sistema calendario Maya es que usamos tres calendarios en la actualidad y algunos especialistas indican que fueron 20 los que se usaron. El más usado en la actualidad es el Calendario Maya Ceremonial o “Cholq’ij” (Tzolkin en yucateco), que consta de 260 días que está representado por los 20 Nahuales y los 13 niveles de energía; este calendario los humanos lo tenemos en nosotros al multiplicar los 20 dedos y las 13 articulaciones mayores del cuerpo.
     
    El otro calendario Maya es el que lleva el control del ciclo anual y que en la actualidad inicia en febrero (21 de febrero en el 2013), con la energía de los Nahuales: E (camino), Noj (sabiduría), Iq’ (viento), Kej (Venado) este Nahual es conocido con el nombre de Mam, B´acab´, Regidor, Gobernador (no en el sentido occidental), o Cargador y es quién tiene la responsabilidad de llevar y conducir el año sobre sus hombros.[3]
     
    “La Cuenta Larga” o “Choltun”
     
    Este sistema es el más complejo de entender y que aparece en Estelas o Choltunes y es difícil de entender porque sencillamente está fuera de nuestro contexto habitual de entender y medir el tiempo, un ejemplo para hacer un equivalente es ver la fecha Gregoria en cuenta larga, colocamos el ejemplo de la fecha del 21 de diciembre de 2012:
     
    Viernes 21 de diciembre de 2012
    En cuenta larga sería: 2012.12.21
     
    Esta fecha nos indica que han transcurrido 2 periodos de 1 año, 1 periodos de 10 años, 0 periodos de 100 años y dos periodos de mil años, desde nuestra fecha era (absoluta) –Cuenta larga- (que lo registramos a partir del nacimiento de Cristo). De acuerdo con nuestra manera de dividir el año solar es el día 21 de 31, el mes 12 de 12 y para ser más precisos estamos en el día 6 de 7, (porque es viernes y la semana empieza en domingo) y en la semana 50 de 52. El sistema gregoriano también es difícil de analizar, pero como estamos habituados no nos damos cuenta de su complejidad.
     
    Las Estelas o Choltunes además contienen otros datos informativos de tipo político y en otros datos de tipo efemérides y las fases de la luna desde la interpretación maya, esto sería como si se explicara la fecha gregoriana con los siguientes datos:
     
    Luna en cuarto menguante, es el Solsticio de Invierno
     
    Efemérides:
    1375 Muere Giovanni Boccaccio, escritor, poeta y humanista italiano.
    1620 Los peregrinos del Mayflower fundaron la colonia de Plymouth, la primera colonia permanente en Nueva Inglaterra.
    1879 Nace José Stalin, político soviético que moldeó los rasgos que caracterizaron al régimen de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviética.
    1898 Pierre y Marie Curie descubren el radio, elemento metálico radiactivo, uno de los metales alcalinotérreos.
    1937 Se estrena el primer largometraje de dibujos con color y sonido: “Snow White and the Seven Dwarfs”, Blancanieves y los 7 enanitos.
    1948 Irlanda se separa de la Commonwealth británica.
    1991 La URSS dejó formalmente de existir. Once de las doce repúblicas que quedaban acuerdan crear la Comunidad de Estados Independientes (CEI).
     
    Para entender a nuestros antepasados “Mayas Clásicos” dividían el tiempo en el sistema de cuenta Larga así:
     
     
    Qi’j :
    1 Día (24.017 horas)
    Winaq o Uinal
    20 Q’ij (20 días o 1 mes Maya)
    Tun
    18 winaq (360 días o alrededor de 1 año [menos 5 días de los nuestros])
    Katún:
    20 Tunes (7,200 días o alrededor de 20 años [19.73 de los nuestros])
    B’aqtun:
    20 katunes (144,000 días o alrededor de 400 años [394.52 de los nuestros])[3]
     
     

     
    De la misma manera la fecha en el sistema maya es: 13.0.0.0.0 4 Ajpú, es decir: 13 B’aqtun, 0 Katun, 0 Tun, 0 Winal, 0 Q’ij, y en la Rueda Calendárica 4 Ajpú, 3 K’ank‘in. (Desde la fecha era, agosto de 3114 AC.) Y el día maya desde la fecha Era o Cero sería: 1,872,000. Fase lunar: Glifo del Señor de la Noche G-9[4]
     
    Las Estelas o Choltunes nos dan datos que tienen que ver con fechas importantes y eventos sociales y políticos de las Ciudades-Estado en donde se esculpían las mismas, y los datos son parecidos a los descritos anteriormente, transcribimos el texto como aparece en la Estela “C” de Quirigüá en Guatemala:



    Oxlajuj B’aqtun y pautas para su celebración personal
    Fotografía: Julio Menchú, tomada del Museo Nacional
    de Arqueología y Etnología, zona 13, ciudad de Guat.
    Estela “C” de Quirigüá en Guatemala[5]
    13 B’aqtunes
    0 K’atunes
    0 Tunes
    0 Winaq
    0 Q’íj
    4 Ajpú
    8 Kumk’u
    Las piedras son manifestadas
    Tres piedras son colocadas
    Ellos plantan
    Una piedra jaguar
    Por los dioses remadores
    Esto sucede en los primeros cinco cielos
    Piedra-trono jaguar
    El planta una piedra
    Ek’na yax
    Esto sucede en la tierra
    Piedra-trono serpiente
    Fue atada la piedra
    Itzmnaaj
    Piedra-trono Agua
    Esto sucede en el borde del cielo
    Primeras tres piedras en el lugar
    Completa 13 b’aqtunes
    Bajo la autoridad
    Señor del sexto cielo.




     
     
    El llegar al final del Oxlajuj B’aqtun debe ser una fecha propicia para la reflexión:
     
     
    Todas y todos estamos llamados a trabajar y apoyar la defensa de U’k’u’k Ulew (Corazón de la Tierra) debido al fuerte deterioro ambiental que los humanos estamos causando como el cambio climático, el calentamiento global, que los desiertos se están ampliando, que no estamos respetando los ciclos naturales de nuestra Madre Tierra.
     
    Debemos velar por la descolonialización del conocimiento, la historia y la vida de la mayoría de los seres humanos. Es tiempo para revalorizar el conocimiento ancestral de los pueblos originarios del continente. Debemos valorar el agua, y todos los recursos naturales. Debido a esta mala forma de vida los Territorios de los Pueblos originarios del mundo están siendo amenazados, por los megaproyectos, la construcción de hidroeléctricas, la explotación minera, debido al uso que le seguimos dando al oro y la plata y demás metales. Es momento para dejar de utilizar metales preciosos, ahorrar energía, agua y reciclar para evitar que se sigan agrediendo a los pueblos.
     
    Es importante esta reflexión personal y comunitaria para alcanzar el buen Vivir en nuestras familias y comunidades. No podemos seguir viviendo aislados del otro. 
     
     
    Propuestas para la celebración:
     
     
    Esta pequeña celebración puede hacerla a media noche y/o al amanecer del día viernes 21-12-12
     
     
    Como en muchas espiritualidades antes de un evento importante es necesario un tiempo de reflexión, y buscar un tiempo para pedir perdón por el daño causado, reflexionar por todo nuestro actuar en este tiempo, alejándonos de las cosas que nos hace daño en el ámbito material, espiritual y debemos prestar especial atención a cuidar nuestras relaciones familiares y comunitarias.
     
    Una propuesta es limpiar la casa, ordenando y componiendo todo lo desarreglado, haciéndonos limpias para quitar todas las malas energías, tanto de los objetos de la casa como de cada uno de los integrantes de la familia, en la cosmovisión Maya se hace con baños y costumbres propias. [7]
     
    Busque un lugar en donde pueda colocar una mesa para un altar con mantel, especialmente que este en donde salga el Abuelo Sol.
     
    Coloque elementos significativos de la Cultura Maya, y/o de los pueblos originarios de su lugar de origen, especialmente productos de la Madre Tierra empezando con el Sagrado Ixim (Maíz y de ser posible de los cuatro colores), Flores, plantas, piedras, y productos locales como manzanilla, pericón, papa, yucas, esto con el fin de agradecer por el alimento que nos da U’k’u’x Kaj, U’k’u’k Ulew’ (corazón del Cielo- Corazón de la Tierra).
     
    Coloque 6 velas haciendo una cruz, en el orden que indica y haga una pequeña reflexión al encender cada vela, esto se debe hacer hincado sobre nuestra Madre Tierra:
     
    El Rojo (Oriente):[8]
    Es la idea, camino que alumbra, su significado es el sol, sangre, fuego, la fuerza, es el maíz rojo. Cuando nos levantamos, como una actitud antropológica siempre miramos hacia el oriente, en la salida del sol, nuestro primer comportamiento es ver el sol. Como anécdota, cuando le pregunta a un maya qué hora es: primero mira el sol, luego su reloj y dice la hora.
     
    Oxlajuj B’aqtun y pautas para su celebración personal
    Calixta Gabriel Xiquin. Iximulew - Guatemala, 06/06/10
    El Negro (Occidente):

    Es el maíz negro, significa la oscuridad, la noche, significa también el descanso, es para recuperar energía por eso es esperanza, para recargar las fuerzas gastadas durante el día, que da la esperanza que lo que no pudiste realizar hoy, mañana lo terminas, es el sentido de la continuidad, no de fin.
    Y en nuestro cuerpo lo podemos encontrar en los lunares, en el negro de los ojos, en el cabello. Una explicación es que la candela negra se termina más rápido que las otras, por la pintura y porque es un fenómeno natural que atrae más el calor el negro y se consume más rápido.
     
    Amarillo (Sur):
    Es el Q’anil, madurez, es el núcleo, la semilla, la riqueza, enfermedad, si la semilla no germina, es la esterilidad, hay que hacer pago ante el Q’anil para que haya reproducción, esto lo podemos encontrar presente en la piel, en los músculos. Es también la salida del agua.
     
    Blanco (Norte):
    Comparado con el maíz blanco, es la pureza, el color de la vida, color del semen, clara de huevo, es la semilla, es el aire, soplo de vida, los huesos, el blanco de los ojos. Es el aliento de Ajaw, es el lugar de los muertos.
     
    El verde (al Centro):
    Es el medio ambiente, las plantas, la naturaleza y por eso hay que pedir permiso por todo lo que se realice. Hay muchos valores que hemos perdido y es por eso es la consecuencia lo que estamos sufriendo ahora.
     
    El azul (al Centro):
    Es la atmósfera y el agua, el espacio, el agua.
     
     
    Toda celebración no puede estas sin comida, cocine una comida de Fiesta, de preferencia que sea ceremonial; en varios departamentos de Guatemala se hacen platillos por regiones, para los Q’eqchí cocinan Kak’ik’, en San Juan Sacatepéquez: Pinol, la idea es comer tradicionalmente como lo hacen los pueblos originarios del continente., pero sirviendo primero en el altar al invitado de Honor: El Abuelo Ajpú quien ese día termina su periodo y a nuestros antepasados también dejandoles la comida en el altar y luego se comparte bebiendo cacao o chocolate y música tradicional. Al finalizar esta comida puede ser dada de comer a los animalitos y no a una persona.
     
    Celebre recibiendo el amanecer, el día, la Aurora, y reciba la energía el 21 de diciembre.
     
    A vivir intensamente esta fecha en familia y en comunidad,Buen Inicio del 14 B’aqtun.
     
     
     
    ¡Que Aclare!
    ¡Que amanezca!
    ¡Que llegue la Aurora!
    ¡Démosle la bienvenida a un Nuevo Periodo!
    ¡Bienvenida la Era del Buen Vivir!
     
     
     
     
     
    Bibliografía consultada y materiales proporcionados por:
     
     
    Adulino Sac Coyoy
    Adrián Mejía Ixcoy
    Colectivo para la Revitalización de la Ciencia Maya.
    Calixta Gabriel Xiquin. Iximulew Dibujo de la Cruz Maya Guatemala, 06/06/10
    Felipe Mejía, ajq’ij Maya K’aqchiq’el.
    Liwy Grazioso Sierra Escuela de Historia USAC.
    Aj Xol Ch'ok, H. (2008). Historia Mayab' Capítulo: Mayer Maya'nawom B'aanuhom. Guatemala: Asociación Maya UK'U'XB'E.
    Menchú, Julio. ¿Qué es el Wayeb’? publicado en:http://espiritualidadmaya.blogspot.com/2012/02/el-wayeb.html
    Puluc, Ines. SISTEMA CEREMONIAL CALENDÁRICO MAYA EN GUATEMALA publicado en:
    Puluc, Ines. Los materiales que se usan en la Ceremonias. Disponible en:
    Fuentes de internet:
    calculador de fecha en cuenta larga en:
     
    ____________________
    Todos los artículos y materiales dewww.espiritualidadmaya.org son producidos en: Creative Commons y pueden ser utilizados siempre y cuando: Atribución-No Comercial- CompartirIgual 3.0 Guatemala (CC BY-NC-SA 3.0)http://creativecommons.org/licenses/by-nc-sa/3.0/gt/



    [1]Tomado de: http://roble.pntic.mec.es/jfeg0041/todo_reliduques/islam/pag%20islam/calendario.htm 
    [2] Datos dados en entrevista a: Liwy Grazioso Sierra. Universidad de San Carlos de Guatemala, el 21 de septiembre de 2012.
    [2] Julio Menchú. ¿Qué es el Wayeb’? publicado en: http://espiritualidadmaya.blogspot.com/2012/02/el-wayeb.html  
    [3] Puluc, Ines. Sistema ceremonial calendárico maya en Guatemala. Disponible en:
    [4] Referencia tomada de: http://research.famsi.org/spanish/date_mayaLC.php
    [5] Transcripción realizada en base a cartel expuesto en el Museo Nacional de Arqueología y Etnología de la Cuidad de
    Guatemala, en el mismo aparece el texto de: Moisés Aguirre  y dibujo de E. Marroquín. MNAE, Guatemala 2012.
    [6] Julio Menchú. ¿Qué es el Wayeb’? publicado en: http://espiritualidadmaya.blogspot.com/2012/02/el-wayeb.html
    [7] Puluc, Ines. Los materiales que se usan las Ceremonias. Disponible en:
    http://espiritualidadmaya.blogspot.com/2011/08/los-materiales-que-se-usan-en-la.html  
     

     
  • Rijlaj Mam

    Rijlaj Mam

    Rilaj Mam

    Ri Nimamam

    Xpiyakok

    El Gran Abuelo

    Rox sipanïk

    Tercer aporte

     

     

     

    Nab’ey taq tzij chi rij ri Mam/Las primeras palabras sobre la abuela y el Abuelo.

     

    Aquí les contaré sobre el gran abuelo el mam, que así fue contado por nuestros primeros padres y abuelos, y hoy nos lo siguen transmitiendo aunque de diferentes maneras y con diferentes contextos en que el pueblo maya ha vivido su historia durante oxlajb’aqtun con alegrías y penas, como ha sucedido en el último B’aqtun.

     

    Aun se cuenta que el abuelo existió hace muchos años, pero muchos años antes de llegaran los extranjeros a las tierras mayas, y trajeran una nueva imposición y modelo de vida, sin embargo las abuelas y abuelos siguieron transmitiendo los conocimientos de vida alrededor del fuego sagrado entre las tres piedras que sustentan la cultura, se dice que fue creado junto con los demás cuidadores, los K’oxoles, los Sisimites o Alux (1), por eso solo debemos de ser respetuoso para que no tengamos problemas. Me recomendaron compartir con las nanas y tatas esta información que es un apoyo para futuras investigaciones sobre el abuelo y no digamos sobre la abuela la ixoqajaw o Ixmukane.

     

    Antes de la creación solo estaba Tz’aqol B’itol, Tepew Q’uq’umatz, Alom K’ajolom en el agua. Luego Q’uq’umatz que también así se llamaba kab’awil y que juntos con Tepew pensaron, y con tristeza hablaron sobre la creación del winaq, que se refiere a las arboles, bejucos, cerros barrancos, animales y sus cuidadores (Popol Wuj, versión K’iche’. Colop, 2004).

     

    Ruk’u’x Kaj Ruk’u’x Ulew también llamado Juraqan junto con los tres del corazón del cielo Kaqulja’ Juraqän, Ch’ip Kaqulja’ RaxaK’aqolja’. Si se sigue la secuencia de la creación a cada uno de los winaq creados y junto a sus cuidadores encontraremos el nombre del abuelo Xpiyakok y la abuela Ixmukane a quienes se les encomendaron sobre que se debía hacer para la creación de las mujeres y los hombres. 

     

    La gran abuela y el gran Abuelo fueron realmente los encargados juntos con los demás protectores, cuidar lo creado por Ruk’ux Kaj Ruk’ux Ulew y Tepew, por eso hoy en día se hace mención de los creadores y formadores por los Ajq’ij o encargados del conteo del tiempo y de las comadronas y no hacen la asimilación con el pensamiento extranjero que solo hay un Dios.  

     

    El Mam, es de mucho respeto dentro de las comunidades, porque es quien los cuida, los protege de todos los peligros y ayuda a salir delante de todas las dificultades que hay. Sin embargo ahora por causa de la influencia de las religiones, al abuelo se le ha dicho que es un traidor, que él nunca ha ayudado a la población y que es parte de la maldad. Y esto ha hecho que mucha gente ya no lo respete, ahora le tienen miedo, dicen que hace daño, se dice que es el dueño de todos los vicios existentes, pero ahora se sabe que no es así. 

     

    Ahora les contare sobre la primera aparición de él y eso sucedió hace muchos y miles de años. 

     

     

    Nab’ey Na’oj /Primer escenario. 

     

    Antes que saliera el sol, en medio de la oscuridad, los creadores y formadores se reunieron pues consultando entre si y meditando; se pusieron de acuerdo, juntaron sus palabras y su pensamiento. Entonces se manifestó con claridad (se hizo el día), mientras meditaban, que cuando amaneciera debía a parecer antes que el hombre los cuidadores de lo creado, se hizo a Saqik’oxol kaqik’oxol, a los Sisimit a los Alux; abuelas y abuelos mayores o más antiguos, quienes son los encargados de cuidar, los árboles, los caminos, las milpas, las personas, a los pueblos desde los cuatro puntos cardinales. Así se hizo cuentan el Popol Wul, de la misma manera dicen las abuelas y abuelos mayores que todo tiene dueño, por eso los abuelos enseñan a que se respete, juntan sus manos miran al cielo y hacia los 4 puntos cardinales para agradecer por la milpa, aire, sol, luna y sobre todo la madre tierra.  

     

    Según el Popol Wuj:

     

    Cuando fueron creados los primeros animales dijeron: digan pues nuestros nombres, alábennos, a nosotros su madre creadora a nosotros su padre creador! Jun Raq’än Ch’ipi Kaqulja, Raxak’aqulja; Uk’ux Kaj UK’u’x Ulew; Tz’aqol B’itol; Alom K’ajolom ¡hablen, Invóquenos y Adórennos! (Sam Colop.2008)

     

    Pero no pudieron hablar como la gente, es por eso que hubo la gran necesidad de crear a las personas y esto fue lo que se hizo. 

     

    El Popol Wuj nos sigue narrando: Dijeron entonces

     

     

    ¿Que habremos de hacer? Que se realice, que aparezcan nuestros adoradores quienes nos invoquen, dijeron cuando lo pensaron de nuevo mejor digámosle a Xpiyakok a Xmukane, Junajpu’ Wuch’, Junajpu’ Utiw que consulten la cuenta de los días, la división de las semillas. Y esto hicieron la abuela y el abuelo. Cuenta también sobre el trabajo de cada uno de ellos, el abuelo Xpiyakok que su función es con el tz’ite’ con las semillas del árbol de pito y la función de la abuela de Ajq’ij, consultar los días. (Popol Wuj. Colop 2008. Pag. 36)    

     

     

    La consulta con el Tz’ite aún se hacen por los ajq’ij en la actualidad. 

     

    Esta es la primera relación que se hace sobre quienes son nuestros abuelos protectores Xpiyakok Ixmukane, todo esto se hizo en la oscuridad. Esto cuenta el popol wuj y hasta hoy en día muchos de los acontecimientos en nuestros pueblos para resolver un problema se hace normalmente en las noches, por ejemplo la pedida de una mujer para ser esposa se hace en la noche y antes de nacer también se dice que la creatura que va a nacer es de la claridad o el amanecer, porque se dice que se encuentran en otro ciclo de vida.  

     

    Otra versión sobre los abuelos es sobre B’alam K’itze’ B’alam Aq’ab’, Majukutaj e Ik’i B’alam que con nueve molidas y junto con el agua de masa fueron sus extremidades y que ellos no nacieron de mujer, sino fueron construidos por Tz’aqol B’itol, Alom K’ajolom Tepew Q’uqumatz  

     

    Ellos fueron los primeros en agradecer por su existencia y esto dijeron:

     

     

    Tu Jun Raq’än Ch’ipi Kaqulja, Raxak’aqulja; Ch’ipi Nanawak Raxa Nanawak Wok Junajpu’ Tepew Q’uq’umatz Alom K’ajolom Xpiyakok Xmukane Uk’ux Kaj UK’u’x Ulew; Tz’aqol B’itol Abuela del sol abuela de la claridad, cuando sea la siembra, cuando amanezca, decían cuando ayunaban e invocaban, esperando el amanecer, esperando el sol (Popol Wuj, Colop. 2002, pag. 139)    

     

     

    Así como aparecieron de la misma manera los primeros padres también desaparecieron y no murieron se fueron entre a la montaña y se fue al cerro para dar sus últimas palabras sagradas a sus hijos. Allí ofrendaron su pom cantaron el Kamuku’, así se llamaba el canto de ellos, tomaron miel fermentada y luego desaparecieron, esto sin antes de despedirse de sus descendientes dejando estas palabras 

     

    ¡Hijos nuestros, nosotros nos vamos, nosotros regresamos, nuestros días están completados eso si no nos olviden, no nos borren de su memoria, sigan entonces su camino, y verán nuevamente el lugar de dónde venimos!     En las comunidades Mayas aún se escucha en la tradición oral, con ciertos personajes que se nos han adelantado, que los han encontrado en el camino rumbo a los cerros aunque en su casa los están velando.  

     

    Los primero padres también dejaron el Pisom Q’aq’al que en kaxlan equivale a magia o poder, que también es conocido como envoltura sagrada que hoy se les entrega a los ajq’ij, que cada uno tiene su propio secreto en su contenido.

     

     

     Rukan Na’oj /Segundo Escenario

     

    Lo que se cuenta acá es recopilado por la tradición oral y a partir de esto hay muchas versiones que son similares en muchos pueblos.  Cuando llegaron los Kaxlanes o extranjeros a estas tierras los pueblos existentes ya contaban con q’alpules o altares para agradecer por la existencia y con esto sus Kab’awiles, en cada pueblo tenían las figuras de los abuelos y de los primeros padres.

     

    Cuando los kaxlanes llegaron a estas tierras que eran acompañados de frailes, ellos impusieron sus iglesias en los q’alpules o altares, que la mayoría están en la salida del sol viendo hacia el poniente y con esto para que la población siga llegando a las iglesias y sean cristianizados. En estos lugares siempre había una imagen del abuelo y de la abuela, pero con el tiempo los kaxlanes se dieron cuenta que la población maya iba a la iglesia, no por los santos kaxlanes, sino por la imagen de los abuelos, por eso en muchas iglesias hay símbolos ancestrales como la cruz maya o símbolos relacionados a los abuelos ancestrales, esto ellos mismos los dejaron hechos, pero con el tiempo muchas imágenes de los abuelos y abuelas fueron expulsados en las iglesias y fueron a parar en manos de los principales o cofradías, es el caso de Atitlán, Itzapa, Santa Eulalia, Zunil, Rabinal, Tecpán entre otros. 

     

    En muchas iglesias kaxlanas se mantiene las figuras ancestrales y que los dirigentes no se han dado cuenta del trabajo que dejaron los abuelos cuando fueron obligados a hacer iglesias kaxlanas en la época de esclavitud o colonial.

     

    Según se narra que en la época colonial, cuando la población estaba pasando penas, estaba enferma, había mucho trabajo forzado y sin paga alguna, prácticamente vivía en esclavitud de parte de los colonizadores. La gente de ese entonces se puso de acuerdo para llamar a los protectores, porque ya no aguantaban de cómo eran tratados, consultaron para realizar la imagen de un abuelo protector y les preguntaron a varios árboles que quién podía ser y nadie quiso. Pero hubo uno que se dio a conocer y no tardo mucho tiempo, y se ofreció el árbol sagrado llamado Tz’ite’, porque ningún otro árbol quiso. Les fue dicho que de este árbol debe ser su cuerpo para que retoñe por siempre. Así fue como hecho la figura del abuelo. Se dice que no fue solamente una figura que se hizo, sino varios modelos de él, como los kab’awiles de cada pueblo, que llegaron a Tulan, con esto para que la población pidiera protección por el sufrimiento que pasaban en ese momento.  

     

    Otra relación que se hace del abuelo, es con la muerte de Kaji’ Imox el ultimo Ajpop Kaqchikel, cuando fue amarrado, torturado y asesinado, y a todo esto en idioma maya se dice Xkiyüt Xkixïm/Ximon, por eso seguramente por eso le dicen en algunos pueblos Maximon, Sin embargo en la actualidad en varios lugares el abuelo lo untan y lo amarran con cibaque (fibra natural) para formar su cuerpo, seguramente esto también signifique Ma Ximón. Además lo forman y lo visten en la oscuridad como fue al principio, antes que saliera el sol. Se dice que él murió en camino que conduce a Riyal Chay hoy San Andres Itzapa, esto es referente a Kaji’ Imox que lo ahorcaron. En realidad hay muchas versiones sobre el abuelo y esto es muy enriquecedor porque ayuda y alimenta la información sobre él. En muchos lugares se dice que ha aparecido por causa del sufrimiento que han tenido los diferentes pueblos y que los ha ayudado para salir adelante de los problemas. 

     

    Nuevamente se menciona el Tz’ite’ como lo hicieron el abuelo Xpiyakok y la abuela Xmukane.  Varias abuelas y abuelos en los 60 tuvieron que esconder sus kab’awiles, muchos fueron arrojados a los ríos, lagos, en los cerros y muchos fueron enterrados, porque el gobierno los estaba decomisando para llevarlos a los museos del estado o para donarlos a los museos privados, que ahora se sabe que son de los kaxlanes, sin embargo muchos aún están en manos de la población maya o que siguen apareciendo para estar en donde se les alimenten, estos kab’awiles es para seguir recordando a las abuelas y abuelos y a los primeros padres .           

     

     

    Rox Na’oj /Tercer Escenario 

     

    Sucedió en el conflicto armado reciente de nuestro país, cuando la gente era perseguida para matarla. Muchos dicen que en esta época lo llamaron para que los protegiera al igual que en la colonia. Él les dio mucha protección y por eso muchas se salvaron de morir. En algunos casos le pidieron mucha fuerza para asustar al enemigo. En otros casos pudieron sacar al enemigo de su comunidad.

     

    El caso del Abuelo de Itzapa en la guerra la población dejo de visitarlo, solo lo guardaban en su corazón, porque lo vistieron de militar, de policía en esa época , en señal de justicia, Lo utilizaron contra el pueblo para dar miedo y terror en la comunidad, sin embargo en varios lugares los ayudó para enfrentar su realidad. La gente da fe que el los unió y fue una señal de unión, resistencia y de identidad.  

     

    La crítica de muchas personas ajenas al abuelo, dicen que el ayudó para arrasar con la muerte a muchos hermanos mayas. Los que saben o conocen sobre el abuelo, indican que realmente, no fue así, indican  es mucha la resistencia que han tenido las comunidades gracias al abuelo. A las comunidades, normalmente les meten miedo para no confiar en él. Esto es la tarea de todos dar la versión sobre el abuelo. También se debe compartir los testimonios sobre él, para que se mantenga con mucha firmeza su existencia.

     

    En Atitlán se dice hacía su aparición a las personas y los aconsejaba por donde caminar para no morir durante la guerra. 

     

    B’anatajnäq/ Testimonios El abuelo ha curado a mucha gente, por medio de su energía, maneja mucha magia o en maya se dice ruq’aq’al rupusil, cura a los enfermos, quita penas de tristeza por perdida de un familiar, cuida los caminos de los viajeros, cuida el hogar y a los animales mientras se está ausente.  

     

    Protegió a los que vivieron la guerra, los escondió entre los barrancos, en las piedras, en los árboles y otras personas fueron ayudadas por otras energías, como los dueños de los cerros, árboles etc.  Ha ayudado a los comerciantes durante su viaje. Hay muchos testimonios que se hace hoy en día de él, es por eso que se ha vuelto muy popular en las comunidades mayas y ahora en muchos países tienen la imagen de él, del árbol Tz’ite’ como en la creación de los primeras personas formadas, esto debido también a la resistencia que la misma población ha tenido sobre la cosmovisión ancestral.

     

     

     

    Rujunimaxik kib’anom rik’in /Comparaciones que se han hecho. 

     

    La primera fue con Kaji’ Imox, luego Con Francisco Sojwel, lo compararon con Simón Judas el que realizó una función programada por Jesús del cristianismos, que ellos dicen que fue un traidor. Lo comparan con el mal, le dicen Aj’itz le han puesto varios nombres que no es necesario mencionarlos. Lo último que se menciona se debe a la falta de información sobre la existencia del abuelo. También se dice que hay que pedirle de todo, siempre y cuando hay que darle ofrenda a cambio. Sin embargo él es una energía de identidad, que es propia de la comunidad y que es como el pensamiento de los abuelos, el cosmos nos pertenece a todos y no solo el que posea el bien material, como terreno, negocio, dinero, sino es de todos. Solamente se debe de respetar lo que está alrededor, para que se tenga lo necesario para vivir armoniosamente.

     

    Quienes los han cuidado y quienes lo cuidan ahora Al principio B’alam K’itze’ B’alam Aq’ab’, Majukutaj e Ik’i B’alam, luego sus hijos, las nana y tatas ajq’ij o principales del pueblo, se sabe del abuelo Ajq’ij francisco Sojwel, la historia de Francisco Sojwel se contará en otra oportunidad cuando se tenga mejor información de los ancianos de Santiago Atitlán. 

     

    Se dice que en la colonia, por la persecución que tuvieron los guías espirituales o los ajq’ij lo trasladaron a la iglesia católica. Al principio no hubo problemas, la idea era que la gente fuera cristianizada a como diera lugar, sin embargo ellos mantuvieron la esencia, a pesar que les fueron traídos personajes históricos del otro lado del mar como San francisco de Asis, San Lorenzo, San Miguel, etc. La idea era reemplazar estos ajenos por los que ya se tenían acá. Ahora estos personajes son comparados con los días del calendario maya. 

     

    Los Dirigentes cristianos, se dieron cuenta que el gran protector del pueblo no lo podían desplazar, empezaron con la política que este era Maximón, era el mismo San Simón Judas, personaje traidor y que fuera sacado de la iglesia, porque ellos no podía tener a un traidor en la iglesia. (se aclara que el día de la fiesta de los Santos Apóstoles: Simón y Judas Tadeo es el 28 de octubre de cada año, puede leer este artículo en:http://www.espiritualidadmaya.org/articulos-espiritualidad/140-de-rilaj-mam-a-san-simon).

     

    Muchos cofrades, que la misma iglesia había formado para el control de la población y para la recaudación del tributo también fueron sacados. A eso se debe que muchos cofrades tuvieron que disfrazarse con tomar otra cofradía y poner al abuelo en casas particulares cambiándolos de lugar a cada año. En otros pueblos quedaron fijos en un solo lugar y otros adoptaron con tener una cofradía independiente, ajenos a la iglesia católica este es el caso de San Andrés Itzapa.  

     

    Ahora al abuelo lo han mantenido en algunos lugares como en la cofradía de la Santa Cruz. Solamente los que han tenido alguna función en la cofradía, saben lo que es el abuelo. Ahora el abuelo ha empezado a tener más popularidad, ahora se encuentra en varios pueblos del mundo, seguramente ya no se puede contar, muchos lo tienen en sus casas, muchos hermanos lo tienen de diferente forma, lo tiene en cuadros, en pintura, en tela, en piedra, en tz’ite’ u otra madera, o en papel, lo tiene sentado, parado y acostado. Los Ajq’ij deben saber cómo platicar con él, como ofrecerles su ofrenda, como ser un mediador con él, como puede dar un mensaje. 

     

     

     

    Rub’i’ wakami imam 

    El nombre Actual del Gran Abuelo. 

     

    En Atitlán siempre han mantenido el nombre ancestral y lo llaman Rilaj Mam, Que significa el abuelo más anciano o ancestral, que en kaqchikel equivale literalmente a Rijläj Mam o el abuelo más viejo o antiguo, sin embargo muchos indican que Rilaj Mam, es pequeño abuelo, por ser de una estatura como de un metro. Otros indican la relación de mam pequeño, nieto al mismo tiempo abuelo. 

     

    Para indicar abuelo en los idiomas mayas es mama’aj y para nieto solamente mam, pero al poseer y decir mi abuelo o mi nieto se dice numam. En relación del gran abuelo, que se decía el pequeño abuelo, en el 2008 algunas nan y tat ajq’ij adoptaron el nombre ri nimamam, que significa ri el; nim, grande y mam abuelo, traducción literal el gran abuelo.  Otro nombre muy conocido es Maximon, el nombre está en idioma maya, que ma se contrajo la m después de la a entre la x, que sería mam Ximon; mam, abuelo y ximon, amarrado, se ha mencionado sobre kaji imox que lo amarraron y lo torturaron, pero en este caso sobre el abuelo en Atitlán, por la semana santa, se transforma nuevamente y es cuando lo untan o lo amarran con cibaque a eso se refiere el abuelo ximon o amarrado, no tiene nada de relación con el nombre de San Simón de los kaxlanes, es completamente diferente.

     

    En Tecpán se le dice porom ma’, literal significa porom quemado y ma’ abuelo, al que se le ofrece las ofrendas eso significaría en kaqchikel, actualmente se encuentra en la iglesia católica, que al principio fue sacado y luego lo llevaron nuevamente a la iglesia.   

     

    Runimaq’ij qamam /La fiesta del abuelo En Santiago Atitlán, lo celebran para el día de la Cruz que es en mayo, cuando cambia el tiempo y empieza a ponerse verde, cuando inicia la siembra, señal de nueva vida. También se hace recordar que el primer cargador del tiempo winaq en K’iche’ es el Nab’ey Mam y en santiago ese día se hace el cambio de cofradía simbólicamente de la Cruz. El abuelo y la imagen de la muerte, cinco días después se cambia de casa. Y una nueva cofradía se encarga de cuidarla durante un año. También le hacen fiesta en octubre. 

     

    La mayoría de lugares lo celebran el 27 y el 28 de octubre, por el sincretismo que ha existido, es decir, celebrar la fiesta, de San Judas Tadeo el 27 y el 28 San Simón, fecha que lo celebran los de la iglesia católica. Y ahora se ha repetido entre la población esta actividad el veintiocho de octubre, aunque hay nanas y tatas ajq’ij que comprendido que no importa la fecha de la celebración. Se nota que poco a poco se está descolonizando y se está tomando más conciencia sobre la práctica de la cosmovisión propia, incluso ya no son muchos los que se esconden por temor para celebrar la fiesta del abuelo. En estos últimos años varios Ajq’ij manifiestan que el abuelo les ha dicho que deben de empezar a utilizar las fechas calendáricas antiguas, dos tat Ajq’ij contaron que hacen fiesta el día en que él llegó el abuelo a sus altares.  

     

    La fiesta del abuelo, debe ser muy sagrada, debe de haber mucho respeto cuando se celebra, porque si fuera diferente, en muchos casos permite la llegada de otras energía y puede haber problemas y dificultades familiares y vecinales, porque se permite el desequilibrio. Algunos hermanos que lo tienen, han tenido problemas familiares al concluir la fiesta. 

     

    La fiesta de él, no va importar la fecha en que se haga, por eso están los 20 días del calendario maya como lo hizo la abuela Ixmukane al consultar los días en la creación o formación de las primeras madres y padres. 

     

    El abuelo o los abuelos han estado en estos tres escenarios o más a él no le importa el idioma, creencias y estatus social, él lo que quiere es que se le recuerde en todos los momentos, como dijeron B’alam K’itze’ B’alam Aq’ab’, Majukutaj e Ik’i B’alam que no debemos olvidar de dónde venimos y para dónde vamos. 

     

     

    Ri qaman wakami /El Abuelo en la actualidad

     

    Algunos han encontrado en el abuelo una gran sabiduría, protección, se dedican a hacer el bien, ayudan a los más necesitado, y cuando el abuelo ve esta manera, él también los bendice y los ayuda.  Pero cuando la persona tiene una mala intención este se revierte y lo que uno desea para otra persona, también le puede suceder al que lo desea. Por eso hay que tener mucho cuidado con las intenciones que se haga con él.

     

    El abuelo es una de las tantas energías que fueron creadas, junto a los otros protectores, desde la creación y formación de lo que nos rodea les fue asignado un protector, protector de los bejucos, los barrancos, los animales, eso fue dicho según el Popol Wuj.  

     

    Al abuelo hoy por hoy y por siempre será venerado por personas dentro y fuera de Iximulew (Guatemala), él siempre los recibe y les da un apoyo energético, ve el esfuerzo que se hace por él, por visitarlo y ofrecerles el canto de las palabras sagradas. Se le trata con mucho cariño, e incluso le han buscado varios nombres. Le dicen gran abuelo, Monchito, Catrin, Lucho, Pedro y etc. Le han creado diferentes tipos de rezos ceremoniales, le han hecho música de diferentes ritmos, realmente es parte de los testimonios de todos los días por la gran energía que maneja.  

     

     

    Rusmajixik Ruq’aq’al rupusil/ Como se maneja la energía de él.

     

    Muchos dicen que a él hay que darle lo mejor para que lo ayude a uno, sin embargo él recibe lo que uno le da, siempre que sea con mucha fe, se dice que hay que llevarle su licor y su cigarro o puro tabaco, como requisito, pero el no solo eso recibe, también recibe otras ofrendas como el Kawaw, su incienso, su música, su pino, sus flores y su comida. Esto se relaciona con la quema de pom y sobre la miel fermentada de B’alam K’itze’ B’alam Aq’ab’, Majukutaj e Ik’i B’alam que tomaron antes de despedirse y desaparecer. 

     

    El contacto con él puede ser por medio del fuego sagrado que ofrendan las nanas y tatas Ajq’ij, no importa el color de velas que se le dé, él lo va aceptar, siempre y cuando se le dé con mucha fe. 

     

    Al abuelo no hay que prometerle, siempre hay que darle lo que uno pueda dar, porque a lo mejor no se le cumple y esto desequilibra por incumplimiento, mejor darle lo poco pero seguro…  Hay que ser bueno para recibir bueno, porque recordemos que la vida es circular y espiral, porque en la cosmovisión maya se habla de altibajos, hoy estamos aquí, en otros tiempos estarán otros, así sucesivamente…… Volveremos a ver el florecimiento de los abuelos, solamente no nos olvidemos de ellos en el tiempo y espacio como siempre se recomienda. 

     

     

     

    Rayb’äl /Propuesta 

     

    Si hay fiesta para el abuelo también debe haber fiesta para la abuela. Los que tengan con ellos un abuelo ahora deben tener una abuela para la complementariedad. Después de leer el Popol Wuj y estar en varios pueblos el abuelo es Xpiyakok y la Abuela es Xmukane, con esto no quiero decir que se deban cambiar el nombre como muchos cariñosamente llaman a sus Mam e Ixoqajaw, sino que es un aporte para todos. Por último se debe mantener la relación de la oscuridad al cambiarles de ropa como en la creación y como se sigue haciendo en los lugares que he podido acompañar, que lo hacen después de las 10 de la noche y esperar el amanecer.      

     

     

    K’awomanen/ Agradecimientos 

     

    Lo que escribí acá fue tomado del Popol Wuj poético versión K’iche’ 2004 y Popol Wuj Español 2008, Ambas del Doctor Enrique Sam Colop (+2011).     Y luego testimonios que me fueron contado en diferentes momentos con los principales de Atitlán, Itzapa, nanas y tatas Ajq’ij de Chi Iximulew, que amablemente me han invitado a sus fiestas. Músicos que han compartido sus experiencias sobre el abuelo y la abuela. Y por último agradecer a la abuela Xmukane o ixoqajaw, al abuelo Xpiyakok por darme este espacio de compartir con todos los hermanos que aún dudan sobre ellos o que hacen alguna celebración sin conocer porque se hace o quienes son. Gracias por recibir este compartimiento (Tercer aporte, 2013).

     

     

    Choloj nb’an ruma ri qati’t qamama’/ Rezo sagrado a la abuela y el abuelo.  

     

    Ja re k’a ri nutzij, nucholoj Ri ninsuj pa ri iq’a, pa ri iwaqän, nimaläj qati’t säq, qamama’ pa saqil, janila nink’awomaj ninmatyoxik ruma k’a ri nuk’aslem, ruma k’a ri wuchuq’a’ ri isipam, Xtiwachin ta k’a, pan utziläj ta k’a, Xa xtiwachin ta k’a ri jotayil, xa xtiwachin ta k’a ri sijal, xa xtik’oje’ k’a jun utziläj nuk’aslem ke ri chuqa’ kichin ri wach’alari’il, Man xtik’is ta k’a qatzij man xtik’is ta qab’anob’al jantape ta xtik’ase’ chi qakojol, ke ri chuqa’ xtiwachin ta, xtik’iyir ta, ruma ri ninb’ij chi we wati’t numama’ janila matyox ruma xojitz’aq ruma xojib’it, rik’in k’a inataxik xtiqil ta jun b’ey chik ri qab’ey kik’in ri qatinamit ri qatulan siwan, ruma ri nink’awomaj ninmatyoxij chi we jun ka’i’ oxi’ mul nan Xmukane tat Xpiyakok. Ke ri chuqa’ Jun Raq’än, Ch’ipi Kaqulja, Raxak’aqulja; Ch’ipi Nanawak, Raxa Nanawak, Wok, Junajpu’, Tepew Q’uq’umatz, Alom K’ajolom Uk’ux Kaj UK’u’x Ulew; Tz’aqol B’itol. In Iwiy y Imam.

     

     

     

     

    (1) Guardianes de las montañas y cerros, las personas que los han visto son de una estatura de unos cm. Unos son de color rojo y otros de color blanco, ver información en el pop wuj y Memorial de Tecpán Atitlán.