Queridas Amigas y Amigos:

Tengo el gusto de compartir este artículo de la Estudiante de Doctorado María Belén Bauer, arqueóloga y magister en Estudios Mesoamericanos, sobre su tierra “Quetzaltenango”, y que desde sus intereses investigativos radican en la etnohistoria y la conservación del patrimonio cultural, natural y oral de la región.

Que disfruten la lectura.


 

Los Linderos de la antigua Xelajuj

 

María Belén Méndez Bauer

 

Quetzaltenango, es el nombre náhuatl dado por Pedro de Alvarado a la antigua población Xelajuj de los K’iche’ y a la aún más antigua Q’ulaja’ de los mam. Se encuentra en la región occidental o de los Altos de Guatemala. Es una zona de habla K’iche’ con una amplia historia de ocupación posiblemente desde el 200a.C. durante el período Preclásico tardío hasta la actualidad con una ciudad que resguarda historia, arte y diversidad cultural.

 

En el presente, Xela (como popularmente se le conoce a la ciudad) se encuentra asentada sobre un valle rodeado por una configuración montañosa compleja, cuyos principales volcanes son: Santa María, Santiaguito, Siete orejas, Cerro Quemado y Lacandón. Su clima es frío debido a que se encuentra a 2,333msnm. Esto influye en que su producción agrícola se base en el cultivo de manzanas, papas, trigo y verduras. Además, que en su paisaje es característico observar ganado lanar. Lo que ha derivado que apoden a sus habitantes como “chivos”.

 

Es posible que durante el Postclásico tardío, la "capital" de la región haya sido Xelajuj Noj, lugar que se cree fue arrebatado a los mames por algunos de los linajes k´iche´ más importantes del centro mayor, Q'umarkaj. (Fox, 1975: 175 citando a Carmack, s.f.). A pesar de esta información no se ha logrado encontrar la Xelajú prehispánica (Carmack, s.f.; Fox, 1975; van Akkeren, 2007) pues las descripciones antiguas no han sido suficientes para determinar su ubicación.

 

No se tiene certeza donde se encontraba este centro, es probable que esté enterrado debajo de la ciudad moderna, ya que según Ruud van Akkeren (2007: 26) y Edwin Shook (1943: 48) hay indicios para tal sugerencia en los documentos mismos. Por lo que se plantea el presente ensayo como una contribución a esa búsqueda de la Xelajú prehispánica, el cual presenta datos escritos en la época colonial que en un futuro podrán ser susceptibles de un estudio arqueológico que ayude a corroborar los lugares citados.

 

Acercamiento a su Etnohistoria

 

La zona de habla K’iche’, posee una amplia colección de textos indígenas escritos durante la colonia. Ruud van Akkeren (2007: 24) propone, basado en un documento de don Pedro Lopes Escot (sic.), que estos textos salieron a luz a partir de que:

 

Pedro de Alvarado con ayuda de algunos frailes fundaron una escuela en Salcajá. En la casa del encomendero local Juan de León y Cardona, con el fin de enseñar a leer y escribir a los hijos de los señores principales indígenas.

 

Posiblemente esto expliqué porqué en la región hay muchos y diversos textos etnohistóricos. Algunos de los textos que referido a esta zona, son:

 

Nombre del Documento

Pueblo de los autores

Año

Titulo de los Totonicapán

San Miguel Totonicapán

1554

Título de los Yax

San Miguel Totonicapán

±1560

Título de los Caciques

San Miguel Totonicapán

1544

Título de los Paxtoca

San Miguel y San Cristóbal Totonicapán

1557

Título K'oyoi

San Cristóbal Totonicapán

ca=1550-1560

Título de la Casa de Ixquin-Nehaib (Señora del Territorio de Otzoya)

Momostenango y Quetzaltenango

ca= 1560

Título del Ajpop Huitzitzil Tz'unun

Quetzaltenango

1567

Título de don Pedro Lopes Escot

Zunil

ca=1550-1570

Título de Xawila Tzumpan

Olintepeque

1544

Título de Ahpop Quecham

San Andrés Xecul

ca=1550-1570

 

Tabla 1. Tomada de van Akkeren (2007: 24)

Existen varias razones o propósitos que dieron origen a éstos documentos indígenas durante la colonia, según Robert M. Hill, II (1997: 651) se escribieron como: a) una reacción contra el nuevo régimen colonial, en un intento de las élites indígenas por mantener sus antiguos privilegios mediante el registro de sus historias dinásticas;            b) historias verdaderas escritas por inspiración de los frailes misioneros, para entender la historia antigua y las creencias de sus feligreses, con el objeto de convertirlos al cristianismo fácilmente; c) títulos o pruebas de posesión histórica de las tierras; d) como documentos compilados por la nobleza indígena, para demostrar, ante la Corona española, los derechos y privilegios que les correspondían como señores naturales (exención del pago de tributos y servicios personales). Es sumamente importante resaltar que estos escritos son parte de un proyecto consciente o inconsciente de perpetuar la memoria y su identidad, al reproducir historias que debían ser conocidas por las generaciones posteriores, las cuales les darían legitimidad en el futuro que estaban construyendo. De igual forma al transmitir este conocimiento de manera escrita y que en algún momento formó parte del repertorio oral (que no era legítimo) le daban tanto valor legal como “histórico”.

 

Para este ensayo se utilizaron los documentos denominados como: Título K’oyoi, Título de la Casa de Ixquin-Nehaib (Señora del Territorio de Otzoya) y Título del Ajpop Huitzitzil Tzunun. Parece ser que los tres documentos mencionados, el Título de Totonicapán (se utilizará el folio 29v) y alguna parte del Popol Vuh, se basaron en un manuscrito que debe haber servido para hacer la historia del grupo principal, los Nima Kaweq, posiblemente estas diferentes historias fueron tomadas de un manuscrito escrito mediante el alfabeto de Francisco de la Parra y no de un códice de tipo prehispánico. Al contrario de lo que opinan ciertos estudiosos, es probable que los códices k’iche’s durante la época prehispánica fueran de tipo pictográfico al estilo azteca y no jeroglífico como el estilo maya clásico (Carmack, 2009: 99).  Por lo que, se calcula que pudieron ser escritos durante la década de 1560.

 

El Título de los K’oyoi: Fue escrito bajo autorización de los oficiales principales del señorío k’iche’ de Q’umarkaaj (Utatlán). Título K’oyoi tiene pocos detalles históricos y se centra en la zona de Quetzaltenango. La fecha en que se escribió el Título K’oyoi se ha perdido por la mala condición física del manuscrito.

 

Título de la Casa de Ixquin-Nehaib: contiene datos de gran importancia para la historia k’iche’, además de brindar detalles respecto a la invasión española. No se conocen los autores.  Se escribió en Quetzaltenango, donde originalmente firmaron el documento varios señores k’iche’ de este lugar y Q’umarkaaj. El título no tiene fecha. El manuscrito original fue presentado ante la corte española en prueba de ciertas tierras pertenecientes a una familia de Totonicapán, a mediados del siglo XVII.

 

Título del Ajpop Huitzitzil Tzunun: fue escrito en 1567 por Don Martín Velásquez, Ajpop Huitzitzil Tzunun, al reconocerlo por principal y cabeza de calpul de Quetzaltenango. Es una probanza de tierras, no contiene información sobre la historia k’iche’ pero sin detalla sobre la conquista española.

 

            Se menciona en el Título de Ixquin-Nejaib (Carmack 2009:100) y en el Título de Don Francisco Izquin-Nijaib’ (Recinos, 1957:109) el año de 1300 (después de Cristo por los acontecimientos narrados), como una fecha que parece haber sido de usanza general por los Nijaib’ para indicar a los hechos históricos acontecidos después del regreso de los señores K’iche’ al este, pero antes del reinado de K’iq’ab’ (Recinos, 1957; Carmack 2009). También se afirma que otra serie muy posterior de conquistas terminó en 1501, no se conocen las bases para estas fechas, pero probablemente eran proyecciones post-hoc hechas después de la conquista (Carmack 1979: 106).  

 

Generación

Gobernante

Fechas

Eventos

5ta

C’ocaib

1325-1350

Retorno de Jakawitz al oriente

6ta

C’onaché

1350-1375

Gobierna Pismachí

7ma

C’otujá

1375-1400

Muerto mientras vivía en Pismachí

8va

K’ucumatz

1400-1425

Funda K’umarcaaj

9na

Q’uik’ab

1425-1475

Vive una larga vida en K’umarcaaj

10ma

8 C’aam

1475-1500

Revuelta Cakchiquel

11ra

3 Quej

1500-1524

Los españoles llegan a K’umarcaaj

 Tabla 2. Tomada de Carmack (1979: 107-108), basada en datos etnohistóricos y comparaciones con el calendario de sucesión Cakchiquel, lo que significa que está sujeta a errores. Utilizó un promedio de 25 años para cada generación, según una propuesta hecha por Wauchope (1949). Sin embargo, el autor reconoce que los errores no pueden ser mayores a ±50.

Con la 5ta generación de gobernantes mencionados en la tabla anterior, se inicia el tiempo de migración de los K’iche’, que según los textos etnohistóricos se ubicaban en Jakawitz y se aposentaron luego en Pismachí, con 3 linajes principales siendo estos los Nimá Quiché Tamub e Ilocab. Pero que por causa de diversos conflictos (Recinos, 1954:44) los diferentes grupos se vieron obligados a trasladarse. Durante el gobierno de K’ucumatz que era mágico, capaz de transformarse en serpientes, águilas, jaguares y sangre […] de ascender al cielo, o descender al inframundo (Villacorta, 1962: 340ff); se fundó Q’umarkaaj, pero al morir violentamente K’ucumatz asumió el poder su hijo Q’uik’ab (que era mágico al igual que su padre) y juró venganza contra los señores de C’ojá. Cumplido su cometido Q’uik’ab, se dedicó a conquistar una serie de poblaciones, entre ellos los asentamientos mam de los alrededores de Zaculeu como los del occidente, donde se incluye el actual Quetzaltenango. Hasta se hizo contacto con los Itzá en los confines del norte (Recinos, 1957: 146).

 

En los textos se mencionan que antes de salir de Q’umarkaaj, Quicab “les daba consejo” a manera de ceremonias, como una forma de celebrar a los guerreros antes de su partida.

 

(Recibieron) el hueso de jaguar, los colores mágicos de negro y amarrillo [...] las pezuñas de venado, los colmillos de puma y jaguar [...] el manto [...] las plumas de guacamaya, las (de) garza. Estos (objetos) vinieron del este [...]. Tenían tronos [...] pequeños bancos y banquillos; tenían quitasoles, y flautas de hueso  y tambores (Carmack y Mondoloch, 2009:32).

 

Era de esperarse que los guerreros después de obtener el consejo y las reliquias que su gobernante, le dedicaran todas sus fuerzas a la guerra que determinaría también recompensas para ellos, como el prestigio y tierras. Las poblaciones sometidas en los alrededores de Q’umarkaaj eran convocados a asambleas y ascendidos como Achij (guerreros) y luego comisionados para ir a las nuevas poblaciones para supervisar la construcción de edificios con funciones político-religiosas. Fueron vivir en esos pueblos defensivos, sostenidos por población local sometida con el fin de mantener intacto el poder del “reino Quiché” (Villacorta, 1962: 349-352). Es así como, bajo la premisa de que a través de la conquista y expansión, se obtendrían tierras para habitar, que en la época colonial se escriben éstos textos para dejar claro quiénes tomaron la tierra y por lo tanto, su derecho de habitarla y trabajarla.

 

 

Los mojones y marcas de conquista en Xelajuj

 

Dentro de las crónicas indígenas es común el inventario de lugares y los sitios recorridos. Así como la descripción de los mojones (límites) de los territorios que les “pertenecen”. A continuación ambas crónicas describen los lugares donde inició la expansión K’iche’ hacia el occidente.

K'oyoi

Totonicapán

Huitzitzil Tzunun

Este testimonio no es falso, los trece de Culajá [Q’ulaja] de Xelajuj salieron [...] los doce Tzijbachaj [Tzijb’achaj], con [...] (los ochoTz’alam) K’oxtun Sija. Éstos, entonces [...] cazaron con cerbatana [...] por los señores, estos [...] “Vosotros, vosotros nuestros guerreros guardianes [...] id, batallad con [...] el centro fortificado de los Yok Q’ancheb’ex, Tzikol (Bamaq’), los grandes pueblos.

Allí se separaron de los de K’ulajá. Poblaron las montañas y las llanuras, y allí en Cakiquil Joyam K’anak’ hicieron sus edificios y fortalezas. Estando allí fueron seleccionados para los señoríos de K’alel y Ajpop. Había trece K’alel y trece Ajpop de los de K’ulajá. Además había doce de Tsijbachaj, los doce K’alel y doce Ajpop, junto con los doce Uk’alechij y Rajpop Achij. Fueron seleccionados allí enfrente de Joyam K’anak’.

Se señalaron los mojones de la tierra que havia de gozar este Pueblo de Quesaltenango, y empezó desde la de Sacaja que se le dio al dicho Dn. Juan de Leon Cardona corriendo hasta el serro frontero del pueblo de San Juan Olintepeque y pasando adelante llamdo dicho serro Quiquel parando

 

 

Se mencionan que fueron trece principales los que se encargaron de conquistar Culajá. Se sabe que era mam porque se menciona la palabra Yok, dentro de lo mames se gozaba del cargo de Yok, el cual era para designar a los jefes de calpules los cuales eran: los Q’ancheb’ex, Tz’itzol, B’amaq’, Nima Amaq’. Se menciona un lugar denominado como Sija, el que Francis Gall (Gall, 1961: 556) identifica como Santa Catarina Ixtahuacán porqué también en el título de los Indios de Santa Clara La Laguna, fechado el 22 octubre 1583, se le dio el nombre de Zihá y en el Popol Vuh, aparece con su antiguo nombre indígena de Ziyahá o Zihá.

 

También se refiere a Joyam K’anak’, que es el lugar en donde se dividen los grupos para colonizar otras zonas y que actualmente, se encuentra en Chimente en el municipio de Totonicapán; bastante cercano al Sija. Con estas identificaciones geográficas no es para referir que corresponden al mismo lugar con exactitud, pero si a la misma región.

 

En los Título de los K'oyoi  expresamente se describen los lugares donde se colocaron los mojones que serían las marcas de los límites de las tierras pertenecientes a los linajes del área. Mientras que en el texto Ixquin-Nijaib lo supone como los lugares que fueron conquistando. 

K'oyoi

Ixquin-Nijaib

Comenzaron a poner las señales de los mojones en, en el edificio, el mojón del pueblo de Sija. Entonces, (el mojón) viene al lado del río, también en Parraxquim; entonces llega a donde se encuentra con el mojón del señor Xkamparij de (Pa)xtoka

empezaron desde un cerro por Tzolojché, Rwakaq y Postera y el Tzutzu-Qilb’aljá, y por Bobos y por Kieh Ab’aj, y por Sijá y por Palin Kiej, y por Iloka-Ab’aj y por Xekul, y por B’ab’akaj y por Paxchum, y por Sijá Chukul Juyub’, y por Paxtocá [Paxtoka]

 

Nuevamente se menciona Sija, que ya se aclaro se encuentra en Santa Catarina Ixtahuacán. Y además se refiere a Paxtoka, este sitio se presenta en detalle en el Título de Paxtocá (Carmack, 1973) por lo que es posible que el territorio de los Xkamparij corresponde al paraje de Totonicapán que hoy en día se llama “Paxtocá” (Carmack y Mondloch, 2009: 18-19) y el mismo Título de los K’oyoi afirma que ahí existía un “castillo” y un “señorío” en el lugar de Paxtoká.

 

K'oyoi

Ixquin-Nijaib

Sale de allá, y viene sobre las mismas montañas de Parraxquim. Entonces sale (y) sube al cerro [...] Asimismo llega encima de la montaña, viene [...] arriba de Tz’ib’ampek. Entonces viene a la cumbre del cerro Quiac.  Una fortaleza y un edificio grande se hallan en la cima de Quiac; (son) los edificios del pueblo de Zaculeu.

y por Xetzalamchoch, y por Cantel [Kantel], y por Chikiab’aj, y por Zunil, y por Kajpoklaj, pueblo de indios mames.

Vinieron por otros pueblos de Mam llamado Chi Lajum Kieh. Se llamaban los cabezas de calpul de estos pueblos Kanchib’iases, B’atmak, Tzizoles, Nima Amak. Estos pueblos eran muy grandes, todos de indios mames principales. Estos pueblos conquistaron estos dos caciques Nejaib’ y Keb’ek, los cuales mataron a muchísima gente.

 

Quiac, es un cerro situado en la parte noreste del municipio de Cantel, es posible que su nombre derive de una flor negra que se halla allí (Carmack y Mondloch, 2009: 20), sin embargo Francis Gall, sugiere que tanto en quiché como en mam, significa rojo, o colorado (Gall, 1961: 41). Se han registrado construcciones prehispánicas sobre el cerro y que según un estudio arqueológico de John Fox (1978) podrían haber sido construidas por los mames.  Chi Lajum Kieh o Chi Lahum Quieh o Lahuh Quieh (Lajuj Quiej) no es más que el poblado mam Culajá y posteriormente Xelajuj (hoy Quetzaltenango). (Gall, 1961:49). Y Parraxquim es una cadena montañosa amplia que sirve como punto de partida y punto final para colocar los mojones, como más adelante se podrá observar en otros fragmentos.

 

K'oyoi

Entonces viene de la cumbre de Quiac, y baja a los llanos de Raqan, (y) pasa por [...] (el lugar de) Chilemob’. Entonces regresa [...] al mojón de la gente de Paxtocá [Paxtoka] en frente de K’ab’awil Chaj. Entonces dio vuelta al mojón del barranco y pasa por Salcajá. Pasa en frente de una empinada grande al lado de la colina justamente al borde de la barranca. Entonces viene [...] ancho, allá arriba de Chuwaxaq, y es interrumpido por el gran (Río) Pu(j)ula,

 

Los llanos de Raqan o los “los llanos de pierna”, puede ser una referencia a los llanos fértiles que se extienden al este de Quiac hasta el principio de la cadena montañosa de Parraxquín (Carmack y Mondoloch, 2009: 50). Mientras que Chi lemob’, “en el árbol de alizo (rosal)”, actualmente se identifican Cholemob y Tzamlemob que se encuentran en la parte plana al del cerro Quiac (Gall, 1961).

Mientras que el mojón K’ab’awil Chaj se describe en el Título Paxtocá (Mondoloch y Carmack 2009: 50) así: “[...] y fueron siguiéndose los mojones donde está un pino llamádose Cabawil Abaj, entre los pinos”. Se podría suponer que hubo en este lugar entre los pinos una imagen, un ícono, en piedra de un dios local.

 

Los llanos de Raqan o los “los llanos de pierna”, puede ser una referencia a los llanos fértiles que se extienden al este de Quiac hasta el principio de la cadena montañosa de Parraxquín (Carmack y Mondoloch, 2009: 50). Mientras que Chi lemob’, “en el árbol de alizo (rosal)”, actualmente se identifican Cholemob y Tzamlemob que se encuentran en la parte plana al del cerro Quiac (Gall, 1961).

Mientras que el mojón K’ab’awil Chaj se describe en el Título Paxtocá (Mondoloch y Carmack 2009: 50) así: “[...] y fueron siguiéndose los mojones donde está un pino llamádose Cabawil Abaj, entre los pinos”. Se podría suponer que hubo en este lugar entre los pinos una imagen, un ícono, en piedra de un dios local.

El pueblo actual de Salcajá, ubicado al lado del Rio Samalá entre Quetzaltenango y San Cristóbal Totonicapán.  Río Pujul,  probablemente, es una referencia a la parte del Río Samalá donde fluye hacia el sur al oeste de Salcajá y San Cristóbal Totonicapán, pues se conoce que uno de los nombres originales de San Cristóbal fue Papulja o Pujila’ (Carmack y Mondoloch, 2009: 50), el cual podría ser el equivalente de Pujula’. Cabe resaltar la existencia de un sitio arqueológico en la parte oriental de San Cristóbal. Es defensivo y tiene plazas parecidas a los sitios k’iche’s (Fox, 1978).

 

K'oyoi

Ixquin- Nejaib

Huitzitzil Tzunun

Entonces, sale de allá, y llega (al lugar de) cal (Pachun); sale de allá y llega a Tzamab’aj y Tzam Ixim Ulew. Pasa por [...] (Pa)almet, y llega allá a Chijaya [...] en frente de Tz’olojche. Entonces llega a Wuq Xikinkan. Sale de allá y baja a Paukus. Sale de las montañas allá y va a Palajunoj, y pusieron el mojón del pueblo de (San Felipe) Taq’ajal [...]  arriba de Pa [...]

Llamábanle al sitio Ajkarmic. Y le quedó la bandera a un principal de estos dos, llámase Nejaib’-Izkín, y la puso en una piedra que se llama la Kamab’aj, el sitio donde puso Nejaib’ la bandera. Luego fueron entrando por Wukxikín, y de allí pasó por Pakanik, por Chuciah, y por Punurra, y por Bausihavalic, Yxocabah y por Cacalix, por Tzankej.

hasta el lugar llamado Samabac, y camino a otro llamado Usquincam pasando hasta dar vuelta a la mar, y señalo mojon, en un Arbol grande llamada Ynupu mojon de los de la Provincia, y de alli pasó a otro mojon en el lugar muchilicak, y llegó al lugar Crus sin Pacay y de alli al serro Chimesebal, nombrado Chicojon, y serró en el lugar Parrasquin llegando donde empezó

 

El cerro ubicado entre Olintepeque y Chiquilajá se conoce como Tzambaj. De las voces quichés Tzam, punta, cúspide, extremo y abaj, piedra. Abac, según se lee en el título significa hollín (Gall, 1961: 35), actualmente sirve de límite con San Andrés Xecul. Es posible identificar también Tzam ixim uleu, “punta de milpa”, aldea que se halla en el cantón Nimasac, entre San Cristóbal y Xecul; Tz’olojche, “arbol de sauce”, es el nombre que generalmente en los títulos k’iche’s se usa para referir a Santa María Chiquimula (Recinos, 1957:74).

Wuq Xikinkan o Wukxikín o Usquincam, es el volcán Siete Orejas. Los indígenas quichés denominan así ; del quiché u, su, de él, xquim, oreja y cam, bejuco; el cual está ubicado unos seis kilómetros al suroeste de Quetzaltenango (Gall, 1961:746).

Palajunoj, “en el lugar 10 Noj”. Se refiere a unos llanos (“los Llanos de Pinal”) que se extienden al sur del centro de Quetzaltenango. Por el lado este hay un paso a la costa creado por el Río Samalá. Taq’ajal es San Felipe Retalhuleu (otro departamento de Guatemala al sur), un pueblo de la costa. Y finalmente, la Sierra de Parraxquim, que se  inicia al norte de Suchitepequez, pasa por Sololá y tiene una dirección de suroeste a noreste (Gall, 1961:890).

 

Algunas Consideraciones

Es posible observar a través de este texto, como muchos accidentes geográficos fueron usados como referencias para definir espacios de tierras, ya fuera de linajes o de pueblos. Posiblemente porque la geografía permitía cierta trascendencia en el tiempo en comparación con otras referencias que podían desaparecer.  Esto se puede comparar con los datos actuales e información contenida en las hojas cartográficas del Instituto Geográfico Nacional, donde se muestran un número importante de lugares que se pueden identificar, como Chilemob, una arboleda debajo del cerro Quiac; Paxtocá, un cantón de Totonicapán, Cerro Quiac; Parraxquim, un caserío de Ixtahuacán, ubicado a unos diez kilómetros de Quiac. Esto llama la atención porque significa que durante años se ha seguido usando los toponimios y que forman parte de la memoria y cotidianidad de las comunidades.

Sin embargo al retomar las lecturas de estos textos es difícil hacer una distinción entre lo que sería un territorio y una ciudad, pues a diferencia de las descripciones que hacen los cronistas coloniales en cuanto a Quetzaltenango le refieren como una ciudad, posiblemente la más importante del “territorio” descrito por los indígenas:

Era Xelahuh ó Quetzaltenango, sino la corte, el más importante pueblo de aquel supremo señorío, porque de los mayores del estado, era el primero á resistir los españoles, y contener dentro de sí ochenta mil hombres defensores, que á esto quiere aludir su propio nombre Xelahuh […] (Fuentes y Guzmán 1951:367)

 

[…] marchó el ejército español en asedio de un numeroso y excelente pueblo que nombra Quetzaltenango; mas si bien pueblo sujeto a el Rey del Quiché, pero tan numeroso, y ostentativo en su grandeza, y aspecto materia, que él, por si solo, podía ser tan grande, y estimable señorío, o ilustre corte de su Rey; mas antes de encimarse á las cumbre (Juarros, 1981: 337).

 

No se conoce ni como aproximación ni con exactitud la fecha de fundación de las ciudades K’iche’ producto de la expansión y el “imperialismo”, el cual pudo haber tenido lugar entre 1425-1475, según las estimaciones de Carmack (1979), que son las fechas estimadas para el Gobierno de Quicab. Lo que resultaría en un intervalo entre 80 y 100años para la conformación de poblaciones y ciudades ¿es posible que en 80 años lleguen a consolidarse ciudades, para ser descritas como lo hacen los cronistas españoles? Aunado a que no se tiene evidencia arqueológica de una “ciudad” (posiblemente debajo de la actual). Puede que estas descripciones coloniales respondan a un apoyo para la mitificación de personajes, ya que fueron escritos para justificar los éxitos conseguidos para la corona, personalizados en los méritos del líder. (Restall, 2005) entonces comprobar que se había conquistado un poblado grande en vez de uno pequeño, era suficiente razón para “exagerar” en sus representaciones.

Sin embargo al especular también sobre la fundación de éstas poblaciones K’iche’, tal y como lo dicen los textos pareciera que todo fue producto de un gran proyecto “imperial” del Gobernante. Sin embargo, en los textos mismos se menciona que siempre existieron rivalidades entre los linajes y grupos “confederados”; El hecho de que los quichés dividieron casi inmediatamente sus 3 linajes (Nimá Quiché, Tamub e Ilocab) en 9 y luego en 24 linajes confirma su afirmación de que fue el conflicto entre los diferentes grupos lo que les hizo trasladarse (Recinos, 1954:44). ¿Sería Xelajú parte del proyecto “imperial” o parte de un proyecto menor de un grupo de élites, tratando de buscar tierras propias?

 

Finalmente, es importante el retomar las palabras de Greg Grandin (2007) cuando afirma que Xelajú es una de las capitales indígenas más importantes de América Latina. Que se confirma con el hecho de que la élite indígena quetzalteca siempre ha estado involucrada dentro de la dinámica económica de la zona (y recientemente política), porque se conoce que al morir Tecun Uman (supuestamente parte de la nobleza k’iche’) los cuatro principales restantes se vieron amenazados y por ello decidieron hacer pacto con los españoles. Hecho que a pesar de los sucesos posteriores de Gumarcaj (el intento de matar a Alvarado), no les quitó los privilegios de los que han gozado por mucho tiempo.

Entonces, ¿Qué motivo a que Quetzaltenango se trazará como una ciudad grande? Cumplir el sueño de la elite indígena de tener una ciudad tan grande o más grande que Gumarcaaj.

 

Referencias

Carmack, Robert y Mondloch, James

2009    Título K‟oyoi. En Crónicas Mesoamericanas II. Universidad Mesoamericana, Guatemala.

Carmack, Robert

1979    Evolucion del Reino Quiche. Editorial Piedra Santa. Guatemala.

 

2009    Título Nijaib I. En Crónicas Mesoamericanas II. Universidad Mesoamericana, Guatemala.

 

Fox, John William

1975    Centralism and Regionalism: quiche acculturation processes in settlement patterning. Tesis Ph.D. Anthropology and Archaeology. State University of New York at Albany.

 

Fuentes y Guzman, Francisco de

1951    Recordación florida: discurso historial, demostración material, militar y política del Reyno de Guathemala. Ministerio de Educación Pública, Guatemala.

 

Gall, Francis

1961    Diccionario Geográfico de Guatemala. Dirección General de Cartografía. Tipografía Nacional.

1963    Titulo del Ajpop Huitzitzil: Probanza de meritos de los De León y Cardona. Centro Editorial J. De Pineda Ibarra. Guatemala.

1966    Cerro Quemado Volcán de Quetzaltenango (estudio de geografía histórica regional). Publicación especial número 12 de la Sociedad de Geografía e Historia de Guatemala. Editorial José Pineda Ibarra.

 

Grandin, Greg

2007    La sangre de Guatemala: raza y nación en Quetzaltenango. Editorial Universitaria, Guatemala.

 

Hill, Robert M.

1993    Los Quichés. En Historia General de Guatemala Tomo I. Asociación Amigos del País. Guatemala.

 

Juarros, Domingo

1981    Compendio de la historia del reino de Guatemala, 1500-1800. Editorial Piedra Santa, Guatemala.

 

Recinos Cronicas Indígenas

1957    CRONICAS INDIGENAS DE GUATEMALA. Academia de Geografía e Historia de Guatemala. Guatemala.

 

Van Akkeren, Rud

2007    La Visión Indígena de la Conquista. Serviprensa, Guatemala.

 

Villacorta, J. Antonio

1962    Popol-Vuh, de Diego Reinoso. Guatemala: Ministerio de Educación Pública.

 

 

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